La innovación de este nuevo proyecto de FAPAS incrementando los recursos tróficos y alimenticios para las poblaciones de oso en entornos alejados de los pueblos y aldeas de montaña, cuenta con el apoyo de los vecinos, propietarios de los terrenos y administraciones.

El valle de Polaciones en Cantabria es uno de los lugares donde FAPAS está trabajando de manera innovadora para  favorecere incrementar la productividad de frutos en los hábitats y ecosistemas naturales y forestales con presencia de oso pardo, de manera que en un breve periodo de tiempo, los osos encuentren y dispongan de alimento y frutos para alimentarse e impedir que  se acerquen a los entornos rurales, pueblos y aldeas a consumir frutas  cerca  de los pueblos y viviendas de las personas.

El Valle de Polaciones, es una zona de alta montaña con grandes extensiones forestales de roble y haya, con pueblos y  aldeas diseminados en el territorio y una abundante presencia de  prados  que hoy muchos de ellos se encuentran abandonados para el uso agrario.

En el cercano Valle de Liébana, donde también existe presencia de oso pardo, hemos procedido con el conocimiento adquirido por los trabajos científicos y técnicos que desarrolla esta asociación en toda la Cordillera Cantábrica al cierre eficaz de varios colmenares donde el oso acudió también en busca de alimento. Y aunque poseían el correspondiente pastor   eléctrico, la protección no ha sido eficaz al haber sido instalados ineficazmente, por lo que hemos tenido que corregir errores  de instalación y enseñar los métodos eficaces  de protección a los apicultores.

Protecciones eficaces para evitar daños de oso en colmenares

 

Plantando variedades antiguas de manzanos autóctonos producidos en el vivero del FAPAS.

Durante estas fechas invernales, idóneas para la reforestación y plantación de árboles,  hemos procedido a realizar las plantaciones de los árboles que hemos producido en nuestro vivero.

La actividad y trabajo científico comienza con la búsqueda y recogida de los mejores frutos, para obtener de ellos las semillas. Son  frutales que ya de por sí son silvestres, es decir, no han sido plantados ni proceden de variedades injertadas. Son variedades muy características de  zonas de montaña cuyos árboles se conservan en lindes de huertas, crecen por los bordes de fincas, pero tampoco pertenecen a la clasificación  de manzano silvestre desde un punto de vista científico.

Aquí vemos uno de esos manzanos cargado de fruta en pleno mes de diciembre y que localizamos gracias al oso que acude a comer de él. Los vecinos nos avisan de que una osa con crías ha entrado en un pueblo de Omaña. Así que el trabajo de campo no ayuda a buscar y localizar sus zonas y árboles donde come, y en el caso concreto de la fotografía, se localizan junto a una casa de un pueblo y aldea de la Cordillera.

La siguiente prueba gráfica no puede ser más elocuente, la mamá osa y sus oseznos dejan el entorno repleto de pasteles de manzana…. Y de semillas.

Y no es de extrañar,  en ocasiones ni necesitan subirse a los árboles.  Cuando las manzanas caen al suelo, se conservan entre la hierba decenas de kilos de fruta. Estas, las hemos recogido  el día 21 de diciembre. No podemos desaprovechar este magnífico recursos alimenticio para el oso,  abundante y gratuito, estas manzanas se perdería como recurso genético y quedan abandonadas ya que nadie las recoge para su consumo.

Y después del trabajo de campo y recolección llevamos el material genético obtenido al vivero. El trabajo científico y técnico desarrollado por Fapas se materializa en la producción propia de árboles frutales, en esta ocasión manzanos, que hemos reproducido en el Vivero “Frutos para el Oso” del Fapas en Tuñón durante este año, más de 4.000 árboles.

Acuerdo de colaboración con propietarios: El caso del PRAU CONCEJO

El Prau Concejo es una pequeña finca de la localidad de Belmonte en el Valle de Polaciones rodeada de un magnífico bosque de roble y haya. Hace años, cada primavera  su hierba era  recogida y llevada al pajar por sus propietarios. Hoy permanece totalmente abandonada y el pastizal  es aprovechado principalmente por los ciervos y corzos. Un  hábitat donde el oso  aparece cada primavera en busca de las hierbas frescas que crecen junto al arroyo.

Hemos llegado a un acuerdo con los propietarios para plantarla con manzanos. Un acuerdo que permite que esta finca abandonada,  genere gracias al oso, un beneficio para sus dueños.

Este trabajo de colaboración con pequeños propietarios de fincas, puede ser extrapolado a otras actuaciones de mejora de la biodiversidad y restauración de ecosistemas naturales y espacios protegidos que van a ser desarrolladas por el Fapas en otros puntos de la Cordillera. 

El proyecto de plantaciones de “ÁRBOLES ECOLÓGICOS GOURMET PARA EL OSO”,  bonifica y remunera a los propietarios de las fincas con 10 euros por cada árbol frutal que plantamos en ella.

Es un proyecto en que todas las partes salen beneficiadas.Los propietarios ponen a disposición de la conservación del oso una finca que aunque está improductiva, posee unos suelos fértiles excepcionales, fruto del esfuerzo de  muchos años de haberla mantenido, trabajado y abonada con estiércol naturalcreando un suelo orgánico altamente productivo para el crecimiento de los frutales.

Cada  árbol plantado se encuentra protegido con un sistema específico desarrollado por FAPAS que asegura y evita los daños a los árboles y plantaciones ejecutadas. Dicho sistema servirá para implantarse en otras actuaciones de restauración y en proyectos de mejoras de medidas compensatorias de obras realizadas en la Cordillera Cantábrica.

Son plantaciones muy específicas. Pocos árboles en suelos muy fértiles, generan recursos   para los osos y al mismo tiempo otorgan beneficios económicos para los propietarios del terreno. Pero especialmente, la plantación se lleva a cabo con la más exigente garantía de  conservación, utilizando unos sistemas de protección que permiten a estas plantaciones crecer  en las circunstancias más difíciles.

Zonas de montaña de gran valor ambiental donde  corzos, ciervos, jabalís y ganado doméstico, harían de otra forma prácticamente inviable plantar frutales en estos lugares. Es el resultado de más de 10 años de trabajo de FAPAS investigando   con sistemas de plantación en zonas de  alta montaña.

El Prau Concejo, ha pasado de  estar abandonado, a poseer ahora una pequeña plantación de 50  manzanos de unas variedades autóctonas de alta productividad para el oso. En unos pocos años ya estará produciendo fruta y se convertirán en una oportunidad para que el oso encuentre alimento sin necesidad de acercarse a los pueblos.

La conclusión destacada de este proyecto, que será replicado en otras partes de la Cordilleras, es que las reforestaciones con esta metodología, han devuelto la productividad económica a una finca abandonada, gracias al trabajo de conservación de poblaciones oseras realizados por FAPAS.

El presente e innovador proyecto ha comenzado y está siendo realizado por FAPAS con la colaboración de: