La Estación de Esquí de Valgrande Pajares está sirviendo  para desarrollar una actividad experimental de plantación de pino silvestre a gran cota de altitud.  Un trabajo que FAPAS lleva a cabo en colaboración con la Dirección de la estación deportiva y  financiada por  los clubs Ski Club Elit Mirios, Club Cuitu Negru, Pajares Ski Club, Club Alpino Peñaubiña, Club Camposki, Club La Picarota, Club Only Locals y Club We snow de la estación de Ski de Pajares.

¿Porqué en una estación de esquí para  recuperar hábitat de urogallo?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La razón es que en Asturias, en los  montes públicos de los Parques Naturales está prohibido plantar pinos, olvidándose de que lo malo de los pinos no es el árbol, si no el sistema de plantación, los grandes aterrazamientos, etc.

También se han olvidado  que en la Cordillera Cantábrica hay una especie de   pino autóctono, el pino silvestre. Es decir, Asturias debe de ser uno  de los pocos lugares del mundo donde está prohibido plantar una especie autóctona en un espacio protegido.

En este mapa vemos perfectamente cómo  el terreno ocupado por la estación de esquí ha quedado fuera del espacio protegido del Parque natural de Las Ubiñas La Mesa, así que gracias a ello, podemos   hacer un trabajo de plantación que tiene como finalidad  estudiar el crecimiento y verificar sistemas de plantación en zonas de alta montaña para favorecer hábitat de urogallo. En el terreno protegido está prohibida una actividad que está dando grandes resultados en  mejorar las poblaciones de urogallo en territorios como el Pirineo.

Nos encontramos ante  un terreno de alta montaña donde  llega el límite forestal, principalmente hayedo que se desploma por las laderas hasta el fondo del valle. Una zona de antiguo campeo del urogallo.

El día, teniendo en cuenta la altitud y la fecha invernal ha sido espléndido, aunque frío. Y  si no  que se lo pregunten a Cristina en plena  labor de hacer agujeros con la barra de hierro.

 

LA PLANTACIÓN

El trabajo   de hoy, ha consistido en plantar pino silvestre utilizando el protector más alto, de 1,70 m. para probar  su resultado ante las próximas nieves que pueden alcanzar  más de  metro y medio de espesor.

Monchu y Marta colocan uno de los sistemas de protección tipo cactus, en una zona que durante  el final del invierno va a estar muy sometida a la presión de las escarbaduras del jabalí y luego en el verano a las vacas que se suben a pastar a los puertos de montaña.

Monchu explica a Alex y Marta, biólogos en prácticas en el FAPAS  cómo se hace  la plantación

Aquí no se libra nadie.   Carolina, bióloga de la Universidad de Aveiro que está haciendo un proyecto  Erasmus con FAPAS, aprende a plantar las coníferas manualmente sin necesidad de usar maquinaria, evitando  cualquier impacto negativo sobre el suelo.

Al final la plantación queda terminada por este año. Un poco llena de  trastos metálicos, pero imprescindibles para  conseguir que los árboles no terminen destruidos por el hocico de un jabalí o en la boca de una vaca. En unos años, cuando los árboles tengan unos 2 metros de altura, los protectores serán retirados.