VENENO Y CONSERVACIÓN

SOS VENENO: 900 713 182

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VENENO: Muerte a granel

- Animales envenenados en un coto de la Federación Española de Caza Diciembre 2001

- Vuelve el veneno a los Picos de Europa - 24-Noviembre-2001

- El veneno bloquea la conservación del buitre negro en Sierra Pelada - Revista Quercus 169, Marzo 2000

- El mapa del veneno tiene dos puntos negros en la Comunidad de Madrid - Revista Quercus 166, Diciembre 1999

- El veneno arrasa en Castilla y León - Revista Quercus 161, Julio 1999

 

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EL VENENO BLOQUEA LA CONSERVACIÓN DEL BUITRE NEGRO EN SIERRA PELADA
El azote del veneno sacude la colonia de buitre negro de Sierra Pelada (Huelva) justo cuando empezaba a recuperarse tras la prohibición de realizar trabajos forestales en época de cría. En los últimos tres años, al menos siete buitres de esta colonia han muerto envenenados. Por Rafael Galán.

En un trabajo anterior (ver Quercus 141, págs.44-45) denunciábamos el deplorable estado de conservación de la colonia de cría de buitre negro (Aegypius monochus) existente en Sierra Pelada, en el noroeste de la provincia de Huelva. Las labores silvícolas ejecutadas o autorizadas por la Junta de Andalucía durante cinco años, entre 1993 y 1997, eran la principal causa no natural de los pobres éxitos reproductivos de estos buitres y de la disminución del número de parejas nidificantes.
Han pasado ya tres años desde que se puso en marcha un plan con el objetivo de recuperar esta colonia de buitre negro, considerada como una de las más importantes de España para esta carroñera amenazada a escala mundial. El plan lo pudieron lanzar la Fundación para la Conservación del Buitre Negro (BVCF, siglas inglesas) y la Fundación Bios gracias a la concesión de una partida de fondos Life por parte de la Unión Europea.
Desde entonces se han logrado avances significativos, que han permitido que la colonia alcanzase las 71 parejas nidificantes el año pasado, diez más que en 1997. Primero, conseguimos que la Consejería de Medio Ambiente de Andalucía abandonara el destructivo plan forestal entonces en vigor para Sierra Pelada. Después pudimos negociar con esa consejería el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, una normativa que podría ser aprobada en poco tiempo y que servirá para regular los usos y aprovechamientos en este macizo montañoso, que goza desde 1989 de la figura legal de Paraje Natural.
Las mejoras alcanzan su punto culminante en febrero de 1998, cuando la Consejería de Medio Ambiente decide prohibir los trabajos forestales en Sierra Pelada durante la época de cría del buitre negro. Justo ese mismo mes se presentaría a escala estatal el Programa Antídoto, una plataforma de ONGs que desde entonces lucha contra la proliferación del veneno en los montes españoles, la actual bestia negra para muchas especies amenazadas de la fauna ibérica.

Siete muertes confirmadas
El buitre negro es una de las aves más afectadas por el veneno. De hecho, en 1998 y 1999 los trabajos forestales y el derrumbe de nidos por agentes climatológicos dejan de ser los principales problemas para la colonia de Sierra Pelada y el veneno se perfila ahora como la nueva gran amenaza. Tanto es así que desde hace quince años, ha sido solo a partir de 1997 cuando hemos encontrado buitres envenenados en Sierra Pelada y su entorno.
Desde entonces, el veneno ha sido la causa de la muerte, confirmada por análisis toxicológicos, de siete buitres negros en este espacio natural. Es muy probable que la muerte por causas desconocidas de otros trece ejemplares más en la zona durante ese tiempo se deba también al veneno. Además, en febrero de 1998 localizamos un envenenamiento múltiple de buitre leonado (once aves) cerca de Sierra Pelada, en una finca del término municipal de Aroche.


Estas cifras deben ser inferiores a las reales ya que es bastante improbable que se localicen todos los buitres que mueren envenenados en un momento dado. En este sentido, destaca el hecho de que en 1999 sea tan alto el número de parejas que fracasaron en su reproducción por causas desconocidas. Nada menos que 16 de un total de 71 que realizaron puestas en este año.
Los venenos detectados han sido estricnina en cuatro de las muertes comprobadas y, en las tres restantes, carbofurano, DDT y su metabolito DDE y cierto insecticida organofosforado. Tres de los adultos muertos fueron encontrados en sus respectivos nidos con el pollo, también sin vida. Seguramente los pollos ingirieron el mismo veneno que su progenitor, aunque no pudo detectarse el tóxico por la escasez y el deterioro de las muestras necesarias para el análisis. Otra posibilidad es que por la escasa edad de los pollos, éstos no lograsen sobrevivir ante la muerte del adulto.


Es interesante destacar el caso de un buitre adulto que en la temporada de cría de 1998 pudo completar en solitario la crianza de un pollo que comía en la misma plataforma en la que yacía envenenado su otro progenitor. Posiblemente fue un acierto retirar rápidamente el ave muerta, puesto que hemos comprobado que los buitres negros llegan a consumir cadáveres de otros congéneres, incluso en el mismo nido.
En marzo de 1999 encontramos un cebo con estrictina en un monte público situado dentro del Paraje Natural de Sierra Pelada. En el momento del descubrimiento del cebo envenenado, estaban posados en el lugar medio centenar de buitres negros y leonados.

Es urgente más vigilancia
La situación es lo suficientemente preocupante como para recomendar que se aumente la dotación actual de guardería forestal en Sierra Pelada, donde más de 50.000 hectáreas son atendidas por un solo agente. Este refuerzo debe estar destinado principalmente a vigilar el área y detectar animales envenenados, con lo que se propicia además que los cadáveres sean rápidamente retirados para evitar nuevas intoxicaciones.
Si la Consejería de Medio Ambiente accediese a aumentar la vigilancia, y en tanto dure esta oleada de envenenamientos, sería muy interesante probar  a aumentar los actuales aportes artificiales de carroña a los buitres negros de Sierra Pelada hasta el límite de saturación. Con esta medida se pretende limitar al máximo los desplazamientos de los buitres fuera de la zona de cría y así reducir las posibilidades de ingerir veneno. Es también importante que en el Plan de Recuperación del Buitre Negro en Andalucía, actualmente en fase de borrador, se incluyan como áreas críticas para la especie las zonas de dispersión juvenil. En la provincia de Huelva, la mayoría de estos territorios, que son también las principales áreas de alimentación de la carroñera, corresponden a cotos de caza menor, precisamente donde más veneno se pone para controlar predadores. El citado plan de recuperación debe prever la supervisión continua de estos terrenos.

Autor: Rafael Galán, biólogo encargado de la dirección técnica del Proyecto Buitre Negro-

Proyecto Buitre Negro - Andalus - Apdo. de Correos 143 - 41080 Sevilla
andalus@bme.es

Para denunciar el descubrimiento de cebos con venenos y de animales muertos por esta causa en toda España, el Programa Antídoto pone a disposición del público el siguiente teléfono:
SOS VENENO: 900 713 182

Quercus, 169 - Marzo 2000

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EL MAPA DEL VENENO TIENE DOS PUNTOS NEGROS EN LA COMUNIDAD DE MADRID
Cotos de caza menor de dos extensos territorios madrileños figuran entre los principales puntos negros de la cartografía española en lo que se refiere al uso de venenos para erradicar predadores. Una práctica ilegal de lo más preocupante ante la presencia en estas zonas de especies amenazadas como el águila imperial y el buitre negro. Por WWF/Adena.

Dos territorios madrileños se destacan por los muchos casos de envenenamiento de fauna silvestre amenazada que se han registrado en ellos. El primero de ellos, en el suroeste de la Comunidad de Madrid, abarca los valles de los ríos Alberche y Guadarrama. El segundo se sitúa en el centro y el este de esta comunidad autónoma, en los valles de los ríos Henares, Jarama y Torote.
Por la abundancia de conejos, ambas zonas constituyen importantes áreas de campeo y dispersión juvenil del águila ibérica y del buitre negro. Pero los cebos envenenados colocados ilegalmente por ciertos gestores de cotos de caza menor, con el objetivo de eliminar predadores, están asestando un duro golpe a esas dos emblemáticas rapaces amenazadas, que cuentan aún en territorio madrileño con importantes poblaciones.

Según los datos que manejamos en el Programa Antídoto, nada menos que 16 de las 53 águilas imperiales que se han recogido envenenadas en España desde 1990 se han encontrado en el soroeste de Madrid. En cuanto al buitre negro, de los 71 ejemplares hallados durante esta década en nuestro país, 22 corresponden a esta comunidad.

En el suroeste de Madrid, las fincas y lugares donde se han registrado los casos más graves son La Cepilla (en el término municipal de Villanueva de Perales, donde aparecieron tres águilas imperiales y cuatro buitres negros), Valdemanto-Las Mercadas (Villamantilla), Los Molinillos (Navalagamella), Navas del Rey (Chapineria) y Altos de Valparaíso (Valdequemada). En cuanto al otro territorio madrileño con uso intensivo de veneno comprobado, destaca la denominada "Finca del Marqués", en el término municipal de Fresno de Torote, donde han aparecido cinco buitres negros y un águila real envenenados.
Es cierto que durante 1999 ha bajado el número de casos de fauna envenenada con respecto a los detectados en años anterioriores, al menos en el suroeste de Madrid. Una buena noticia atribuible en buena medida a una mayor presencia de las patrullas de seguimiento del águila imperial contratadas por la Consejería de Medio Ambiente de Madrid, de los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y de ciertos sectores jóvenes de la guardería forestal especialmente motivados a favor de la conservación de la naturaleza.

Pero no podemos aplaudir de igual forma el trabajo de los servicios jurídicos de la citada consejería, que no han sabido o no han querido utilizar el potencial que el derecho administrativo sancionador pone a su disposición para haber sancionado ejemplarmente el envenenamiento de fauna silvestre en los casos en los que había indicios suficientes para ello.

Tampoco a nivel político y legislativo se ha dado al problema del veneno la prioridad que merece. En este sentido constituye un ejemplo a seguir la Ley de Conservación de la Naturaleza de Castilla-La Mancha, aprobada en mayo de este año, que hace a los titulares de los cotos de caza responsables de impedir que se coloquen cebos envenenados en sus terrenos.

WWF/Adena - Santa Engracia, 6 - 28010 Madrid
Tel: 913082309  info@wwf.es

Quercus, 166 - Diciembre 1999

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EL VENENO ARRASA EN CASTILLA Y LEÓN
WWF/ADENA, la sección española del Fondo Mundial para la Naturaleza, alerta de que cada vez mueren más animales silvestres al ingerir cebos envenenados en los cotos de caza de Castilla y León. Es sin duda uno de los más graves problemas de conservación para la fauna silvestre de esta comunidad autónoma. Por Carlos Cano..

Desde los primeros meses de 1998 WWF/Adena y las otras siete organizaciones ambientales que forman parte del Programa Antídoto -la campaña estatal que lucha contra el uso ilegal del veneno- vienen recogiendo información en Castilla y León, a través de una red de colaboradores e informadores. Los datos recopilados colocan a esta comunidad autónoma en el grupo de las que encabezan el registro de envenenamientos.

Si hubiera que destacar algunas especies indicadoras habría que mencionar sin duda al águila imperial, al milano real, al buitre negro, al águila real, al lobo y, sobre todo, al alimoche, que está sufriendo una regresión crítica. Este pequeño buitre es extremadamente sensible a la presencia de cebos envenenados, por tratarse de un buscador detallado del terreno que localiza los cebos o huevos tóxicos con facilidad.
Desde 1990, los expertos calculan una reducción mínima de un 30% de la población ibérica de alimoche, la última de cierta importancia en el contexto europeo. A esta caída en picado ha contribuido decisicamente la proliferación del uso del veneno en los cotos de caza. Pues bien, Castilla y León es la región en la que se han encontrado más alimoches envenenados.

Resulta especialmente reveladora la situación de la provincia de Segovia, donde entre 1991 y 1995 han muerto 18 alimoches. Al menos cinco casos nuevos se han conocido desde entonces tan solo en el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega, gestionado por WWF/Adena.
En la comarca burgalesa de Lara hay constancia de al menos siete alimoches -además de seis águilas reales y numerosos milanos reales- muertos por veneno. A principios de mayo de este año, el Seprona de la Guardia Civil encontraba en un coto de caza de Caleruega, también en Burgos, el cadáver reciente de un alimoche junto a restos de cebos de carne rociados de veneno. WWF/Adena ha pedido la suspensión cautelar de este coto.
En el norte de esta provincia, concretamente en la zona de Espinosa de los Monteros, se han registrado casos de uso de estricnina ontra el lobo. El año pasado, en territorio alavés, muy cerca del límite provincial con Burgos, se hallaron cinco buitres leonados y dos alimoches envenenados en sus nidos con estricnina, presuntamente colocada contra el lobo. La Carballeda destaca como la comarca zamorana donde más venenos se ponen contra el cánido silvestre. También hay referencias recientes de cebos contra el lobo en la comarca leonesa de Las Omañas. En Valladolid se estima un declive superior al 60% en las poblaciones invernantes de milano real, debido al muy extendido uso de cebos envenenados por cotos de caza menor de casi toda la provincia. Si hubiera que destacar alguna zona en concreto, esta podría ser la comarca del Cerrato, en la confluencia de Valladolid y Palencia.

Otro hecho igualmente dramático se circunscribe al valle del Tiétar, entre las provincias de Avila y Toledo. A mediados de la década de los 80 existían aquí al menos diez parejas de águila imperial, seis en la parte toledana del valle y cuatro en la abulense. Desde entonces esta subpoblación ha sufrido una disminución constante, de tal manera que en 1992 quedaban ocho parejas y en la actualidad sólo sobrevive una.
La presencia del veneno es también cada vez más importante, según nuestros informantes, en Soria, Palencia y Salamanca. Esta última provincia registra casos repetidos de envenenamiento de buitres negros en las dehesas situadas al pie de la sierra de Quilamas y de buitres leonados y alimoches en los Arribes del Duero.

A pesar de esta lamentable cartografía, a WWF/Adena no le constan hasta la fecha sanciones por parte de la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León hacia ningún coto de caza por uso de veneno. Esta pasividad de la Administración regional se debe a la infravaloración del problema por parte de algunos técnicos provinciales de caza y conservación, sumada al freno de los propios servicios jurídicos de la consejería, que han ignorado las enormes posibilidades legales de las que disponen las autoridades castellanoleonesas para hacer frente a la impunidad de los envenenadores.
Parece como si la consejería no quisiera dar al problema del veneno la prioridad que merece, evitando así todo roce con el influyente sector cinegético, con el que se tiene reconocida vinculación. Pero este organismo o puede seguir eludiendo su responsabilidad, pasándole la pelota al poder judicial. La vía judicial tiene menores posibilidades sancionadoras que la administrativa. Las exigencias de prueba en el campo penal son exhaustivas y hacen que las condenas se limiten a los contados casos en que se haya podido sorprender con las manos en la masa al autor del delito.

Cada jurisdicción debe asumir su propia responsabilidad. La actitud que se viene observando en algunos servicios jurídicos territoriales de remitir los casos al juzgado y desentenderse de los mismos, unida a la irregular falta de notificación del sobreseimiento por parte de algunos jueces al órgano ambiental competente, puede incrementar aun más si cabe, el fracaso en la aplicación del derecho administrativo sancionador.

Autor: Carlos Cano, responsable de la campaña contra el uso de cebos envenenados en WWF/Adena
WWF/Adena - Santa Engracia, 6 - 28010 Madrid
Tel: 913082309  info@wwf.es

Quercus, 161 - Julio 2000

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Para denunciar el descubrimiento de cebos con venenos y de animales muertos por esta causa en toda España, el Programa Antídoto pone a disposición del público el siguiente teléfono:
SOS VENENO: 900 713 182