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Es muy difícil que un humano
nos pueda llegar a ver, pero hay muchos rastros que vamos dejando a
nuestro paso.
Las huellas, sobretodo
cuando las dejamos impresas en la nieve o en un suelo embarrado, son
marcas inequívocas de que algún oso estuvo por allí. Las huellas de
las patas de adelante son muy distintas de las de las patas de atrás
¿tenemos acaso los humanos las manos y los pies iguales?, no
¿verdad?. Pues los osos tampoco.
Muchas veces después de
pegarnos un atracón de cerezas las cagadas que dejamos a pie
de árbol aparecen llenas de huesos. Algo parecido ocurre cuando
comemos mucha hierba. Nuestras cagadas son entonces de color verde.
Y , ¡ahí va un dato
sorprendete! ¡los osos defecamos hasta 7 veces al día!.
Además de las huellas y los
excrementos, hay otras señales y rastros que los osos vamos dejando
a nuestro paso: piedras volteadas, arañazos en los
árboles o pelos enganchados en alguna corteza de árbol en los
que nos gusta rascarnos.
Vaya, que los osos no pasamos
precisamente desapercibidos en el monte…..
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