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De pie tenemos una altura
de casi 2 metros. La cabeza redondeada y con un hocico
corto pero con un olfato excelente. Fíjate cuánto, que un
oso puede detectar el olor de una hembra que esté a varios
kilómetros de distancia. Nuestra vista en cambio es un
poco mala pero la suplimos con un oído muy fino. Cuándo
escuchamos que a lo lejos se acerca algo o alguien nos ponemos de
pié sobre las patas traseras para así oír mejor.
Estamos cubiertos de un
precioso pelaje marrón que mudamos durante el verano, aunque
a veces lucimos collares o manchas de color blanco en el cuerpo.
Cuando nos vamos haciendo viejitos el pelo se nos vuelve canoso. En
la espalda tenemos una especie de almacén de grasa que se llama ‘giba’.
Somos grandes paseantes,
podemos recorrer 150 metros en 10 segundos. En las patas tenemos
5 dedos con grandes y afiladas zarpas y caminamos
apoyando la planta del pie, por eso se dice que somos
plantígrados. |