Y ESPERANZA VOLÓ

Historia del rescate de un huevo que permitió salvar a un quebrantahuesos, la mayor ave de Europa y también la más amenazada.

El primer vuelo de "Esperanza" fue en un avión. Era un polluelo de cuatro días camino de Austria. Allí tuvo unos padres "adoptivos" durante tres meses. Y cuando volvió a España tuvo que aprender a convertirse en ave, a comer, a volar, a moverse en libertad. A reconocerse como lo que es: un quebrantahuesos, una de las aves más amenazadas de Europa. España, con unos 350 ejemplares, puede ser el vivero que permita su regreso a otros puntos del continente.

Texto de David Dusster
Fotos de Andoni Canela

21-Septiembre-2003

Aparecido en el suplemento del periódico La Nueva España

El día que "Esperanza" levantó el vuelo era cálido y luminoso. Ocurrió durante la festividad de San Juan, y con el primer aleteo, aunque torpe, ya comenzó a enseñorearse de los cielos del Pirineo aragonés. Por aquel entonces contaba con poco más de cuatro meses de vida, y sus plumas eran de un parduzco agrisado. Esa primera batida de alas duró quince segundos y le sirvió para desplazarse unos trescientos metros hasta refugiarse en un claro del bosque de pinares. Hacía solamente unas cinco horas que le habían abierto el jaulón desde el que observó cómo debía comportarse, y ese salto fue una propulsión hacia la libertad, un ingreso tardío en la naturaleza y sus riesgos. La historia de "Esperanza" es la de una cría de quebrantahuesos, una de las aves rapaces de mayor envergadura de las que sobrevuelan el continente europeo, que tuvo que aprender quién era.

Nacer en una incubadora y ser huérfana hasta que una pareja la adoptó en Austria suena a historia humana, pero así sucedió con "Esperanza", que fue testigo mudo, y a ratos asustado, de los esfuerzos por recuperar una especie amenazada por los desmanes humanos. Irónicamente, los quebrantahuesos, que son capaces de llevar una existencia completamente al margen de los hombres, ahora dependen de ellos para su subsistencia. Se calcula que en España hay unos 360 ejemplares. El peligro de extinción inminente, que acabó siendo realidad fuera de las regiones pirenaicas, ya pasó gracias a las iniciativas de diferentes entidades y administraciones, pero el quebrantahuesos sigue en la cúspide del rankinq de especies más amenazadas. Además, España es el único vivero europeo de quebrantahuesos, de los que quedan quince parejas dispersas en Córcega y Creta y que está empezando a ser reintroducido en los Alpes.

Antes de ser pollo, "Esperanza" fue un huevo rescatado en La Hoya de Huesca. Su nido había sido montado junto a una carretera muy transitada, y los técnicos de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCO) y agentes del Gobierno de Aragón temieron que el ruido y el trasiego abortasen la empollación. así que recogieron los dos huevos y dieron inicio a una operación que, pese a no ser muy costosa económicamente (unos 7.000 euros), ha durado siete meses, ha movilizado a veterinarios, técnicos de laboratorio, agentes forestales y biólogos y ha requerido muchas horas de paciencia y de pasajes aéreos.

"¿Que si vale la pena? Este año han cuajado 25 pollos de quebrantahuesos en toda España, uno más si contamos a  "Esperanza". De ésos, 15 lo han hecho en Aragón, pero sólo en esta región han fracasado otros 19 huevos. El índice es inferior al que debería ser, o sea que cualquier rescate con éxito es positivo", concluye Gerardo Báguena, presidente de la FCQ. Un adulto de quebrantahuesos entra en la edad reproductiva a los 8 ó 9 años de vida; a partir de entonces, las parejas empiezan a ejercitarse en el difícil arte de encobar, y pueden pasar otros años más hasta que sus intentos por tener descendencia fructifiquen.


Francisco Márquez

En los primeros días de su vida se utilizó una máscara que simulaba la testa de un quebrantahuesos adulto para que "Esperanza" no se percatase de que un hombre le proporcionaba el alimento.

Era la tercera vez que los expertos aragoneses recogían huevos de quebrantahuesos. Las dos anteriores, en 1995 y 1999, habían tenido éxito, y dos machos. "Silvano" y "Ramiro", aún se guían con sus colas en forma de cuña por los Pirineos. En esta ocasión, un huevo se estropeó durante el proceso de incubación en laboratorio, y del otro nació "Esperanza". bautizada así una vez que unos análisis clínicos demostraron que era hembra, el 11 de febrero. Pero el nacimiento fue sólo el principio. A partir de entonces había que evitar a toda costa que "Esperanza" asociase la comida al hombre, porque entonces ya no se preocuparía de adquirir los hábitos alimenticios propios de su especie. Luego llegaba lo más difícil: llevarla a las montañas y que aprendiese a comportarse como el ave que es.

Primero, los técnicos dieron de comer a "Esperanza" con los brazos camuflados por una máscara que simúlase la cabeza y el pico de un quebrantahuesos adulto. Después, con cuatro días de vida y sólo 160 gramos de peso, la enviaron a un centro nodriza situado en la campiña agrícola a las afueras de Viena, en Austria. En España hay dos centros de este tipo, pero las parejas nodrizas ya estaban ocupándose de otros pollos.

Así, "Esperanza" hizo su primer vuelo en avión sin haber visto volar aún a ningún quebrantahuesos. En Haringsee se encontró de repente con dos congéneres. "Mi labor se resume en que no hago nada; el trabajo lo realizan los padres adoptivos, que han aceptado al pollo, yo me limito a romper huesos con un martillo y a tirarlos a la jaula de noche para que no me vean. Se trata de que si Esperanza tiene contacto conmigo, éste sea negativo, como cuando la agarro para hacerle un análisis de sangre", dice con flema Hans Frei, director del centro de cría y recuperación de aves rapaces de Haringsee.

Entre los protegidos del aviario de Hans Frei hay una pareja de quebrantahuesos de Creta capturada para asegurar la pervivencia de esa línea genética ante lo que se teme una extinción inmediata, pero la inmensa mayoría son ejemplares heridos que serán liberados si se curan y que son testimonio cruel de la incomprensión humana: "Les pegan balazos y les destrozan alas, chocan contra los postes eléctricos, comen restos de animales de caza que han sido envenenados y ellos también se envenenan...", enumera Hans Freí.

"Y lo peor es -añade Frei- que, por más que intentes concienciar a la gente, no sirve de mucho. Siguen creyendo en los viejos prejuicios. Te lo demostraré." Acto seguido se encamina a la jaula, donde habitan los dos ejemplares de Creta. Entramos y en un rincón señala a un conejo, que cohabita con las rapaces sin inmutarse: "El quebrantahuesos no caza, es necrófago, y no supone amenaza alguna para el ganado. Ni siquiera matan a un conejo, son inofensivos".

"Esperanza", en el centro de Austria donde fue cuidada durante tres meses por sus padres adoptivos.

            

Vista desde el "hide" de observación de la jaula instalada en Ordesa donde "Esperanza" vivió entre el 30 de mayo y el 24 de junio.

 

El quebrantahuesos es la única ave del planeta osteófaga, que se alimenta de huesos. y recibe su nombre por la forma en que arroja los zancarrones contra las rocas desde las alturas para así hacerlos añicos y poder engullirlos. Pertenece a la familia de los buitres, pero come incluso lo que éstos desprecian. Es el último agente limpiador. Tras su paso no queda rastro. Pese a eso, el quebrantahuesos fue perseguido en España entre 1920 y 1980, y su captura era recompensada por la Junta de Extinción de Alimañas. "Ahora los riesgos son los venenos, los postes eléctricos y, sobre todo, la pérdida del manejo tradicional de la ganadería y el abandono de los pueblos. Si no hay despojos, el quebrantahuesos no come. Y es curioso que nos gastemos millones en preservar al quebrantahuesos y no intentemos conservar toda la cadena que hace posible su existencia". reflexiona Gerardo Báguena.

Aunque su situación llegó a parecerse a la del lince, al borde del exterminio, el quebrantahuesos es un icono, como el oso o las ballenas, de una sociedad tan poco dispuesta a modificar sus hábitos y actitudes como a exigir que se preserven sus emblemas. Así se entiende que los agentes forestales arrojen cada año unos 12.000 kilos de carne y huesos en toda la cordillera pirenaica para reducir la mortalidad juvenil de las rapaces. "Antes de crear comederos, moría un 70%, y ahora los jóvenes que perecen son solamente el 30%". apunta Báguena, quien se ha encargado de dirigir el proceso de "hacking" para introducir a "Esperanza" en su medio natural.

El "hacking" es un sistema de enjaulado en plena naturaleza, de forma que "Esperanza" podía ver a otros quebrantahuesos y buitres y aprender cómo se desenvolvían desde la protección de las rejas ante depredadores como los zorros. Cuando "Esperanza" entró en su pajarera verde en una colina de Ordesa, su cuerpo aún no estaba capacitado para volar, y su mente no había procesado la necesidad de hacerlo: en Viena, sus padres adoptivos sólo podían hacer tímidas batidas en el poco espacio de que disponían. Tras un mes de estancia, alimentada por los guardas del parque, "Esperanza" dio fuertes aleteos al presenciar una pelea entre quebrantahuesos que se habían posado cerca de su jaula. Los días siguientes prosiguió con sus ejercicios. Quería volar. Y el 24 de junio, de madrugada, le abrieron la puerta. "Esperanza" tanteó sus opciones. Saltó dos veces al exterior y volvió a entrar. Comió, defecó y se atusó. Y a las 10.12 levantó el vuelo finalmente.

"Ha sido más lista que 'Silvano' y 'Ramiro', que tardaron días hasta que empezaron a volar, parecían pavos reales paseando por el monte hasta que se decidieron. Será porque es hembra", bromea Paloma Barrachina, supervisora del proyecto por parte del Gobierno de Aragón, que financia la operación.

"Esperanza" dentro del jaulón, desde donde veía cómo comían y se comportaban los buitres y los quebrantahuesos

            

Un guarda del parque arroja comida alrededor de la jaula para que las rapaces acudan y -Esperanza" pueda aprender a ser un ave

Ahora "Esperanza" ya domina las técnicas de cernerse o de aprovechar los vientos de ladera, pues, a diferencia de los buitres, que se arremolinan siguiendo las espirales de aire caliente ascendente, los quebrantahuesos dibujan largas trazadas horizontales.

Su rastro se sigue con un radiotransmisor, y su silueta es reconocible, con prismáticos, gracias a las marcas que le tintaron: una raya blanca con un punto verde en el ala izquierda y otra raya roía con un lunar azul en la derecha. Ya ha dejado de ser un pollo, pero dista mucho de ser un adulto y por eso todavía carece del color anaranjado que delata a los maduros. Pasarán al menos seis años antes de que pueda exhibir su plenitud cromática y de envergadura de alas, que los técnicos vaticinan que llegará a los dos metros y medio. La esperanza es que nunca más precise de la intervención humana.

EL LARGO APRENDIZAJE DE SOBREVIVIR EN LIBERTAD
El 20 de mayo fue la jornada más estresante de la vida de "Esperanza". Era el día de regreso desde Austria hasta el Pirineo aragonés, y la vuelta fue más complicada que la ida, cuando el pollo de 180 gramos cabía en una cajita de cartón agujereada y no había que facturarlo como equipaje. Después de tres meses bajo el cuidado de los padres adoptivos, un macho de Kazajstán y una hembra del Pirineo francés, pesaba 4,5 kilos, y hubo que colocar a "Esperanza" en una de esas cajas grises que se utilizan para transportar perros o gatos, recubierta completamente con cartón opaco para evitar que pudiera ver a personas. "Y también porque si la gente viera que hay un ave rapaz, se agolparía alrededor de la caja y 'Esperanza' se angustiaría. El viaje no entraña riesgos de por si: he repatriado a cientos de aves y nunca ha pasado nada", asegura Hans Frei, quien incluso afirma que "Esperanza" ya tiene un plumaje suficiente para resistir el frío en el caso de que la cabina de mercancías del avión no esté presurizada.

La protección ante la gente se esfumó a la llegada al aeropuerto de Barcelona, donde varios medios de comunicación y el consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón fueron a recibir a "Esperanza". Era durante la campaña electoral de las municipales, y alguien decidió que un ejemplar de quebrantahuesos también proporcionaba votos, así que incluso el consejero posó para los fotógrafos abrazando a "Esperanza", que exhibía la misma cara de susto que puso cuando en Austria extrajeron sangre. El veterinario Chabi González hizo un rápido reconocimiento a "Esperanza" en el aparcamiento del aeropuerto: "Para comprobar que no se hubiera golpeado y se hubiera roto algo en el trayecto". Y luego "Esperanza" fue introducida de nuevo en su caja, arropada por la lana que le había colocado Hans Frei, y fue llevada en un 4x4 hasta el pueblo de Labuerda, en el perímetro del parque nacional de Ordesa.

Más reconocimientos, la toma de otras muestras de sangre y de excrementos, la instalación de un transmisor y la decoloración - para las muestras alares que facilitaran su reconocimiento visual retrasaron el traslado de "Esperanza" a la jaula. Finalmente, a las 22.52 de la noche, aunque la luna atemperaba algo la oscuridad, los miembros de la Fundación para la Conservación del Ouebrantahuesos metieron a "Esperanza" en su nuevo hogar, un cubículo rejado de ocho piezas, con cuatro metros de largo por 2,5 de ancho y otros 2.5 de alto. Dos laterales quedaban semiocultos por un pinar y fueron tapados con esterillas de pinaza.

"Se ha cagado, esa es la mejor señal", explicó Gerardo Báguena al poco rato de dejar a "Esperanza" a solas: "Las aves excrementan como reacción al estrés". Cuando amaneció al día siguiente, Gerardo Báguena, que se confiesa un loco por los animales y los pájaros al punto de revelar que grababa en un magnetófono el sonido de los programas de Rodríguez de la Fuente -en aquella época no había vídeos-, ya estaba a punto con sus prismáticos para observar cualquier detalle del comportamiento de "Esperanza". "Apunta, a las 8.25, 'Esperanza' ha visto por primera vez volar un quebrantahuesos, que ha pasado por delante", ordena a su ayudante.

Para asegurarse el éxito de la técnica de "hacking" esa mañana se esparcen 80 kilos de patas y otros despojos de animales alrededor de la pajarera de "Esperanza". La comida que hará que las rapaces bajen cerca de la escuela de la vida en la que ha sido encerrado el pollo de quebrantahuesos es arrojada desde la parte trasera de la jaula, tapada por la pinaza, de manera que "Esperanza" no descubra el truco. Lo único que puede ver es una lluvia de patas, cráneos y pedazos de carne que se posan en el exterior de su jaula. Mientras, Gerardo Báguena toma notas y observa. En su fuero interno confía en que la experiencia sea útil al proyecto más ambicioso de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, crear para esa ave un corredor biológico desde el Pirineo aragonés hasta los Picos de Europa.

 

- Periódico "La Nueva España"
- FCQ - Fundación para la conservación del quebrantahuesos

 

www.fapas.esFAPAS