|
Reconquistadores Navarros Son una porción muy pequeña respecto al total de sus congéneres ibéricos (8%), pero de los quebrantahuesos navarros se espera algo que los técnicos en la especie consideran casi una misión imposible: la recolonización de la Cordillera Cantábrica. Por Roberto Anguita |
Sin duda corrieron mejores tiempos para el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). Esta especie ocupó en su día todos los sitemas montañosos de la península ibérica, pero la modificación de los sistemas de producción ganadera, la persecución con armas de fuego y con veneno, el expolio de nidos y el aumento del número de tendidos eléctricos en sus áreas de campeo, mermaron las poblaciones de esta carroñera de manera dramática. Estas agresiones sistemáticas provocaron la paulatina desaparición de los núcleos no pirenaicos de quebrantahuesos, hasta que en 1987 desapareció el último superviviente, ya varios años solitario, de la población de Cazorla. Era su penúltimo refugio ibérico. Ahora, los 397 quebrantahuesos que sobreviven en España y Francia se ciñen a la cordillera pirenaica y a sus sierras aledañas. Aragón, Cataluña y Navarra son, por orden de abundancia, las comunidades autónomas que todavía disfrutan de la presencia del buitre "barbudo".
Razones para la esperanza
Sin embargo, quienes mejor conocen a la especie coinciden en afirmar que el quebrantahuesos también ha vivido épocas peores. A principios de la década de 1990 sólo quedaban en Navarra cuatro parejas dispuestas a reproducirse. Sin embargo, esta población ha crecido el 80 %, según fuentes del Departamento de Medio Ambiente Ordenación del Territorio y Vivienda del Gobierno Navarro, y ahora son siete las parejas y hay una más en proceso de formación. Las cifras proporcionadas por Enrique Castién, técnico de la Sección de Ecología de Paisaje del Gobierno de Navarra, atribuyen a la Comunidad Foral un total de 11 territorios ocupados por unidades potencialmente reproductoras, dos de las cuales son compartidos con Francia y uno con Aragón.
Pequeños en número, grandes en importancia
"En ocasiones, las parejas fronterizas intentan la cría fuera de Navarra", comenta Castién, y por eso el censo estrictamente navarro queda establecido en siete unidades reproductoras, con seis parejas y un trío poliándrico (una hembra con dos machos) y una pareja en fase de formación. Esto supone el 8 % de la población de la vertiente española, que está formada por un total de 87 territorios, de los que 77 están ocupados por unidades reproductoras.
Según Rafael Heredia, asesor técnico sobre quebrantahuesos del Ministerio de Medio Ambiente, "en Pirineos la población es bastante alta y los pájaros intentan salir". Esta es la razón de que la población navarra, pese a ser la más pequeña, tenga una gran importancia estratégica para la expansión de la especie. Heredia confía en que "los quebrantahuesos navarros actúen como punta de lanza en la recolonización de la cordillera cantábrica. Todos los años hay citas en Picos de Europa de ejemplares jóvenes e incluso algún adulto".
De momento, la esperanza se concentra en los intentos de cría, constantes pero aún infructuosos, que se vienen produciendo desde hace diez años en las sierras del oeste prepirenaico (Urbasa, Andía o Aralar). "Cada año nos llevamos una sorpresa cuando intentan la cría en estas sierras - señala Rafael Heredia -, pero siempre desaparece algún adulto o la cría fracasa, por lo que sospechamos que están actuando en su contra una serie de factores como el veneno, los tendidos eléctricos o las molestias humanas". En ese sentido, el gobierno de Navarra discute la posibilidad de iniciar un proyecto de radioseguimiento de los quebrantahuesos asentados en Urbasa y Aralar, destinado a averiguar por qué estos territorios no acaban de arrancar.
|
![]() Ejemplar inmaduro, con tonos más oscuros. |
Razones de un declive en toda España
En cualquier caso, y aunque parece no haber dudas sobre la tendencia de la especie a expandirse hacia el oeste, el principal escollo para que esto se produzca es cu propio comportamiento. "Se trata de una especie filopátrica, es decir, con una fuerte tendencia a establecerse en zonas próximas a su lugar de nacimiento, lo que convierte al quebrantahuesos en un mal colonizador", afirma Rafael Heredia.
Pese al aumento de ejemplares, las causas que llevaron al quebrantahuesos a una situación crítica continúan acechando. En España se ha recogido, en algo más de dos décadas, un total de 29 ejemplares heridos o muertos. De ellos, nueve murieron como consecuencia del veneno, lo que supone un 31 %. Igual de dañinos resultan los tendidos eléctricos -se han registrado otras nueve muertes por colisión- o el uso indebido de escopetas (siete ejemplares), mientras que en el resto de muertes corresponde al capítulo de 'varios' (caída de nidos, predación, etc).
Si entresacamos los datos referidos a la Comunidad Foral, encontramos que en Navarra se recogieron, en el mismo periodo, siete ejemplares. Uno de ellos fue recuperado con éxito, mientras que, de los seis restantes, tres fallerieron por culpa del veneno, dos fueron abatidos por disparos y una hembra fue predada por un zorro mientras se encontraba en el nido.
Otra de las causas que frenan la expansión de esta rapaz es que su fracaso reproductor es muy alto. La productividad está en torno a 0'5 pollos por pareja controlada y año. Sin embargo, la tasa de supervivencia de los jóvenes que llegan a abandonar el nido es alta: el 65 % de los pollos volanderos llega a la edad adulta.
Navarra, pionera en su conservación
El estudio y seguimiento del quebrantahuesos en Navarra comenzó con los trabajos de los Elósegui, hace un cuarto de siglo. Fue la región pionera en adoptar medidas de conservación para estas aves, lanzando en 1991 el primer Plan de Recuperación de la especie que se impulsó en España. "Desde el primer momento tuvo una política muy activa y es una comunidad que reacciona muy bien ante los problemas de las aves carroñeras", nos dice Rafael Heredia, quien recuerda que son precisamente Navarra y La Rioja las únicas comunidades que han establecido normativas de regulación de los muladares despues de la aparición de la enfermedad de las vacas locas y que en su elaboración se ha tenido en cuenta a las aves carroñeras. En Navarra los cadáveres de animales sanos, a excepción de los bovinos, se pueden verter, en condiciones controladas, en una red de muladares oficiales. Existen, además, dos puntos de suministro específicamente destinados a la alimentación suplementaria del quebrantahuesos.
Pero éstas no son las únicas actuaciones en favor del quebrantahuesos. A la corrección de los trazados de ciertos tendidos eléctricos se une la labor de los técnicos del departamento de Medio Ambiente, quienes localizan cada año los nidos y realizan un seguimiento de cada uno de ellos.
Noviembre 2001 - BioNavarra - Suplemento de Biológica,
Número 62
http://www.natuweb.com