Desde 1977 se han registrado en España casi doscientas observaciones de quebrantahuesos fuera de los Pirineos, su único bastión ibérico hasta la fecha tras haberse extinguido del resto de la Península. La mayoría de esas citas corresponden a aves errantes, pero unas pocas son indicativas de los primeros asentamientos de esta especie amenazada en sierras no pertenecientes a la Cordillera Pirenaica.
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La mayoría de los quebrantahuesos observados fuera de Pirineos -sin contar con los Montes Vascos, donde se han asentado aves adultas- son ejemplares jóvenes, distinguibles por la coloración oscura de la cabeza y el cuello. (foto: Javier Ara) |
El quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) se encontraba a principios de siglo en casi todos los sistemas montañosos de la Península Ibérica. Varias décadas después, la situación era bien distinta. Tras una lenta y paulatina regresión, en 1986 se extinguió de las sierras de Cazorla y Segura donde había nidificado por última vez cinco años antes- y quedó relegado tan sólo a los Pirineos.
A finales de los años setenta, la distribución pirenaica del quebrantahuesos había quedado limitada a los sectores central y occidental de las dos vertientes de estas montañas. Por entones se estimaba que no sobrevivían más de 30 ó 35 parejas. A partir de entonces, la población de quebrantahuesos de los Pirineos aumentaría de forma moderada (5% anual) y se extendería a sectores vacíos de esta cordillera. Para 1998 se calcula ya una población de más de trescientos ejemplares para ambas vertientes, la mitad de la cual estaría compuesta por aves reproductoras.
Paralelamente a su recuperación en los Pirineos, se han incrementado en los últimos años observaciones de la especie en otros sistemas montañosos de la Península Ibérica. Hasta el punto de que indagando en la bibliografía, pero manejando también información inédita, hemos podido recopilar un total de 182 observaciones de quebrantahuesos fuera de su área de distribución en Pirineos.
Estas citas abarcan un periodo de más de veinte años, desde 1977 hasta nuestros días. Se excluyen las correspondientes a la extinta población de Cazorla y Segura. La mayoría proceden de la mitad norte de la Península Ibérica. Por comunidades autónomas, son Navarra (con 51 citas), el País Vasco (con 40), Aragón (con 29) y Castilla y León (con 26), las que acumulan mayor número de citas. Más del 80% se sitúan en as Montañas Vasca y en el sector septentrional del Sistema Ibérico.
En relación con las edades de los quebrantahuesos observados, es interesante constatar cómo el 33% son Jóvenes ( hasta tres años de edad), el 19% subadultos (de tres a seis años ) y el 47% adultos (a partir de seis años). El alto porcentaje de adultos se debe a la existencia de aves territoriales en los Montes Vascos. EN el resto de los sistemas montañosos, lo que predominan son avistamientos de quebrantahuesos erráticos, principalmente jóvenes.
YA HAY TRES NUEVOS ASENTAMIENTOS
La conclusión más significativa que se extrae del análisis de todos estos datos es el hecho de que, en tiempos recientes, algunos quebrantahuesos hayan conseguido establecerse en las montañas situadas en el oeste de Navarra y el este de Guipúzcoa. Se trata de un conjunto de sierras calizas que, aunque relativamente próximas a los Pirineos, no pertenecen a esta cordillera. En concreto, se ha podido constatar la existencia de al menos tres asentamientos estables o territorios, situados en las sierras de Aralar, Urbasa, Andía y Loquiz.
Ya desde principios de los años noventa se venían observando en esas montañas quebrantahuesos con cierta frecuencia. Pero fue tras las prospecciones realizadas en el invierno de 1995 y 1996 cuando se determinó la existencia de un territorio ocupado por un adulto y un subadulto y de dos territorios más ocupados pro individuos solitarios. En uno de estos territorios se produjo incluso actividad reproductiva, consistente en la construcción de un nido.
También se ha detectado la existencia de dos asentamientos temporales en montañas más alejadas de la Cordillera Pirenaica, concretamente en el Sistema Ibérico. Uno, en el macizo del Moncayo ( Zaragoza), donde se han observado jóvenes solitarios en los veranos de 1994 y 1995, tres individuos diferentes en 1996 ( dos subadultos y un joven) y un adulto durante varios meses de 1997. Y el segundo, en el Maestrazgo turolense, donde se ha observado un subadulto durante varios meses de 1999 ( comunicación personal de J. Lagares).
TAMBIEN POR DISPERSIÓN JUVENIL
Además del descubrimiento de los nuevos asentamientos territoriales, las observaciones de quebrantahuesos fuera de Pirineos que hemos recopilado también nos han permitido confirmar que, durante su largo periodo de dispersión juvenil, estas aves realizan grandes movimientos erráticos que les llevan a veces, aunque no es ni mucho menos lo habitual, lejos de las montañas que les vieron nacer. De la amplitud de estos movimientos da cuenta pro ejemplo el ejemplar GB 12001 , marcado con un radio-emisor en 1994, que acumuló un dominio vital entre el cuarto y el quinto año de casi trece mil kilómetros cuadrados (una superficie superior a un tercio de Aragón).
Se conocen movimientos de gran alcance en otras poblaciones de quebrantahuesos. Por ejemplo, un ave que llegó a cruzar el norte del Golfo de Suez en dirección a la península de Sinaí y otro ejemplar registrado en Chipre, volando hacia el sureste sobre el mar, durante un paso de rapaces provenientes de Turquía.
Pero por lo que se refiere a los quebrantahuesos pirenaicos, lo cierto es que la dispersión juvenil se produce básicamente en el área ocupada por la población reproductora, aunque puedan producirse, como hemos dicho, esporádicos movimientos fuera de los Pirineos. El seguimiento de los más de medio centenar de quebrantahuesos marcados con radio-emisores y marcas alares desde 1987 demuestra que los preadultos (jóvenes y subadultos) se mueven casi siempre a lo largo de toda esta cordillera con raras ausencias, De hecho, hasta la fecha no se ha registrado ninguna observación de estas aves marcadas fuera de los Pirineos.
De 59 quebrantahuesos jóvenes marcados en los Pirineos entre 1987 y 1999, se ha comprobado en cinco de ellos que la edad media del primer intento reproductivo es de siete años. El quebrantahuesos tiene por lo tanto un largo periodo de dispersión juvenil. Comienza cuando acaba el periodo de dependencia (tiempo transcurrido entre que vuela por primera vez y rompe los lazos familiares), entre los 206 los 364 días de edad, es decir, entre los 95 y 247 días de su primer vuelo. Termina aproximadamente a los siete años, cuando realiza su primer intento reproductivo y se muestra territorial. En el programa de reintroducción de quebrantahuesos que se lleva a cabo en los Alpes se conoce una pareja formada por un macho liberado en 1988 y una hembra soltada al año siguiente que copularon por primera vez en 1995 y tuvieron su primer pollo en 1997.
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Montañas del Maestrazgo turolense en las que se favorecerá la recolonización natural del quebrantahuesos (foto: FCQ) |
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EXPANSIÓN LENTA Y GRADUAL
En sus movimientos errático, los quebrantahuesos utilizan las áreas montañosas debido a que prefieren apoyarse en vientos orográficos para sus desplazamientos. De hecho, las 182 observaciones extra-pirenaicas nos muestran un gradiente con las mayores concentraciones en las sierras más cercanas al sector oeste de los Pirineos.
En los Pirineos, el quebrantahuesos explota casi exclusivamente zonas de montaña hasta más de 3.000 metros, aunque algunos visitan áreas de baja altitud como los Monegros. También los quebrantahuesos que nidifican en la sierra de Guara (Prepirineo de Huesca), bajan para buscar alimento a los muladares y vertederos próximos a granjas y pueblos de la comarca del Somontano.
Como ya hemos comentado, los asentamientos estables se encuentran en los macizos más cercanos a la cordillera pirenaica, es decir, los Montes Vascos. En sistemas montañosos más alejados sólo se producen asentamientos con carácter temporal, que vienen determinados pro la cercanía a la población reproductora, pero no por la calidad del hábitat. Así, áreas con hábitats excepcionales para el quebrantahuesos, pero que están mucho más alejadas, como la Cordillera Cantábrica, sólo presentan visitas ocasionales de la especie.
VUELVE EL AZOTE DEL VENENO
De los cinco quebrantahuesos marcados que han comenzado a criar, todos lo han hecho en los Pirineos. Por lo tanto, la recolonización natural por parte de la especie de los sitios de donde se ha extinguido será un proceso lento y progresivo, que parte del núcleo de población actual en la cordillera pirenaica y que se desarrollará poco a poco sin que se produzcan grandes saltos geográficos.
En los procesos de recolonización natural, en hecho de que desaparezca los riesgos para los quebrantahuesos en zonas que no ocupan favorece la fijación de ejemplares. Pero la persecución humana, que ha aumentado durante la última década con el regreso del uso de cebos envenenados, es actualmente la principal causa de mortalidad del quebrantahuesos. Hasta cinco individuos marcados han muerto en cuatro años por esta causa, que puede poner en peligro la viabilidad de la población de quebrantahuesos de la Península Ibérica.
| REGIONES NATURALES CON CITAS DE QUEBRANTAHUESOS | |
| REGIÓN | NÚMERO DE CITAS |
| Montes Vascos | 93 |
| Sistema Ibérico | 53 |
| Depresión del Ebro | 12 |
| Cordillera Cantábrica | 11 |
| Sistema Central | 4 |
| Submeseta Sur | 4 |
| Cordillera Penibética | 3 |
| Submeseta Norte | 1 |
| Sureste Ibérico | 1 |
| TOTAL | 182 |
Las citas corresponden a observaciones realizadas entre 1977 y 1999 |
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Por Ramón Antor, Juan Antonio Gil, Luis Lorente, Oscar
Díez y Gerardo Báguena.
QUERCUS Febrero de 2000
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