FRUTOS PARA EL OSO

Finalizada la mayor repoblación hecha en España para la conservación del oso pardo

   22-enero-2008

        
150.000 árboles productores de frutos han sido plantados  durante  dos años en el concejo asturiano de Belmonte de Miranda, uno de los territorios cantábricos de mayor importancia para la conservación de los osos

El FAPAS  ha llevado a cabo una de las más importantes  reforestaciones  realizadas por una ONG en España en los últimos años para  favorecer la conservación del oso pardo, una especie que  comienza a recuperar  sus poblaciones después de haber estado a punto de extinguirse.

 

El proyecto de reforestación realizado en el Concejo de Belmonte en Asturias   ha supuesto una inversión de  más de un millón de euros,  aportados por la empresa Parque Eólico de Belmonte S.A.  como medida compensatoria ambiental para favorecer el hábitat de los osos,  al haber construido un parque eólico  compuesto por  cuarenta y seis aerogeneradores en las montañas de la Sierra de Begega en el  asturiano  concejo de Belmonte de Miranda.
     

La construcción de parques eólicos en zonas de montaña  implican un impacto físico  en los hábitats de las especies silvestres.
    
El construido  en la Sierra de Begega, aunque se trata de un área  desprovista de bosques, la apertura de  los viales para transportar los equipos eólicos y los propios molinos, una vez instalados, constituyen un impacto sobre el hábitat del oso pardo.
    

 

La Sierra de Begega está dentro del área de distribución del oso pardo y aunque la cumbre de las montañas no es  un área de intensa ocupación por esta especie, las obras viarías para la instalación de los molinos, así como sus propias estructuras, suponen una alteración del hábitat osero, por lo que el Gobierno de Asturias, impuso a la empresa eólica    una medida  compensatoria en beneficio de los  osos.

La aplicación de esta medida ambiental ha supuesto una innovación  ya que las reforestaciones no han sido realizadas en zonas de montaña  donde se favorece la recuperación de bosques naturales sino que  se han efectuado aprovechando  antiguas fincas de cultivo, abandonadas a causa del despoblamiento rural pero que se trata de territorios rurales que poseen unos suelos de alto valor biológico, capaces de  favorecer el crecimiento de los árboles y potenciar la presencia de especies productoras de los frutos que consumen los osos.

 

Pequeñas aldeas y antiguas fincas de cultivo son el paisaje de los territorios de montaña. El oso utiliza la práctica totalidad del territorio donde habita, incluyendo los terrenos cercanos a los núcleos habitados.

Reforestar conociendo la dinámica de la población osera
Durante los últimos diez años, el FAPAS  está realizando un intenso trabajo de seguimiento de los movimientos que realizan los osos en los territorios de montaña. Para ello se utilizan principalmente equipos de seguimiento fotográfico que permiten descubrir los hábitos de los osos en busca de alimento.

Una de las principales características del comportamiento de los osos salvajes es que además de ocupar las zonas más  aisladas de las montañas  donde se localizan las cuevas donde las hembras   paren a los oseznos o donde el resto de los osos  invernan,  es que  durante la primavera y el otoño, la alimentación de los osos depende de la producción de frutos que se producen en  las antiguas fincas de cultivo, en donde   la fruta de los cerezos y de los castaños es su  principal fuente  de alimentación natural.

 

    
Fincas particulares para producir comida para el oso
El proyecto ha permitido trabajar en reforestación de unas  cuatrocientas fincas particulares que hace años   eran cultivadas. Para ello el FAPAS llegó a acuerdo  de reforestación con sus propietarios que  de ese modo se benefician de unas  propiedades que antes estaban abandonadas e improductivas y que ahora  son reforestadas con la posibilidad de generar un patrimonio a largo plazo, unos cuarenta o cincuenta años mientras crecen los árboles y producen madera. Pero mientras tanto, durante todos esos años, los árboles producen los frutos de los que se aprovecharán los osos para alimentarse.


Los osos recorren en otoño los valles más cercanos a las aldeas de montaña donde se encuentran los bosques de castaños, buscando los nutritivos frutos, imprescindibles para garantizar una alimentación que les asegure la posibilidad de invernar en las cuevas.

 

   

Las plantaciones se han realizando en pequeñas fincas  de propiedad privada que hace años eran utilizadas para plantar maíz o  trigo.

    

      


El cerezo silvestre es una de las especies productoras de frutos más importantes en la dieta alimenticia de los osos cantábricos

      

Doscientas treinta hectáreas de superficie han sido utilizadas en el proyecto, que ha supuesto la plantación de cien mil castaños, treinta mil cerezos silvestres y veinte mil  árboles y arbustos de otras especies que producen alimento para los osos.

El trabajo de plantación de frutales ha sido realizado   a lo largo de  más de dos años por un equipo profesional de trabajadores del FAPAS, permitiendo la creación de cuatro puestos de trabajo indefinidos que han pasado a engrosas la plantilla de trabajadores de la asociación.


Muchas fincas han necesitado de una preparación previa, desbrozando el terreno para limpiarlo y proceder luego a las plantaciones.


Las plantaciones se han efectuado siempre utilizando sistemas de protección que permitan garantizar la supervivencia de la planta.  Miembros del equipo de plantación del Fapas, proceden a crear un borde forestal en torno a un cierre ganadero.

Hasta el año  2012   los trabajos no se darán  totalmente por concluidos, ya que las plantaciones  han de tener durante cinco años un periodo de  mantenimiento que permita garantizar el mayor de los éxitos de cada uno de los árboles plantados.

    


Anualmente, las plantaciones son revisadas para garantizar el mejor éxito.

    

 

 

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