2-Abril-2004
El
Principado captura a un urogallo «agresivo» en el parque de Somiedo
El animal, en una delicada
operación, fue trasladado a una clínica de Oviedo para realizarle análisis y hoy será
liberado en un nuevo emplazamiento

Foto: David González
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Llevaba años propinando picotazos a los
turistas que, en su época de celo, se acercaban por la transitada braña de Mumián, en
Somiedo. Por fin, el Principado tomó la decisión de capturarlo para soltarlo en otra
zona del concejo sin uso público. Uno de los escasos ejemplares de urogallo que quedan en
Asturias fue objeto de una delicada operación de captura, seguida de su traslado a una
clínica de Oviedo, donde le fueron practicados distintos análisis. Tras ser
radiomarcado, hoy, a primera hora, será soltado en otro lugar de Somiedo.
Oviedo,
M. M. / L. M. A. / M. A.
El Principado capturó el pasado miércoles por la tarde, en Somiedo, a uno de los pocos
urogallos que quedan en Asturias, debido a su agresividad. El director de Recursos
Naturales, Cristino Ruano, confirmó ayer la delicada operación de captura del animal, un
macho que llevaba «unos tres años» dando problemas en Mumián, donde se encontraba, y
que será liberado hoy, a primera hora, en un lugar del parque natural «sin uso
público».
«Se acercaba a los turistas y tenía una conducta agresiva. El otro día atacó a un
guarda y le destrozó la mochila», señaló ayer Ruano. Ante esta situación y teniendo
en cuenta la cercanía de la Semana Santa y la avalancha de turistas en Somiedo, el
Principado, tras consultar a la Universidad de Oviedo y al responsable de la estrategia de
conservación del urogallo en Asturias, decidió proceder a la captura del animal.
Ruano precisó que el ejemplar fue capturado el miércoles por la tarde y que hoy, de
madrugada, será soltado en una braña alejada de las zonas de acceso de turistas y
vecinos. Aunque el Principado no especificó el lugar de la suelta, ésta podría tener
lugar en la zona de Pigüeña.
El alcalde de Somiedo, Belarmino Fernández Fervienza, respaldó ayer la actuación de la
Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, y confirmó que el animal
estaba produciendo graves problemas debido a sus continuos ataques a la gente. El año
pasado, para paliar esta situación, Medio Ambiente decidió cerrar la pista de Mumián a
Coto, y poner un guarda en las cercanías del cantadero del urogallo durante la época de
celo para evitar incidentes. En esta ocasión, el Principado ha tomado una decisión más
drástica como es el traslado del animal.
La captura de animales salvajes puede generar procesos de estrés como el que sufrió el
oso «Cuervo», que, posteriormente, le causó la muerte. Ruano manifestó ayer que el
urogallo «no tenía un estado normal, presentaba ciertas deficiencias», y que, después
de ser capturado, fue llevado a una clínica veterinaria de Oviedo donde le realizaron
análisis de sangre, controles epidemiológicos y radiografías, para comprobar su estado.
Responsables de la clínica veterinaria Quirós de Oviedo confirmaron que el urogallo
procedente del parque natural de Somiedo estuvo ingresado en el hospital para animales
desde el miércoles hasta ayer a mediodía, cuando fue dado de alta después de pasar por
el quirófano de la clínica para una operación que los responsables del centro se
negaron a desvelar, «por tratarse de un paciente».
El Principado también confirmó ayer que se ha procedido al radiomarcaje del ejemplar, al
que se le realizará un seguimiento para comprobar que se integra de manera normal a su
nuevo hábitat. El problema, según especialistas consultados, radica en que mientras que
en su lugar habitual de residencia se había constatado la presencia de hembras, no ocurre
lo mismo en la zona elegida para soltar hoy al animal. El director general de Recursos
Naturales señaló que durante los próximos días se realizará un seguimiento continuo
del animal.
El último «conflicto» provocado por el urogallo tuvo lugar el pasado fin de semana,
cuando estudiantes de la Universidad de León se encontraron de frente con el animal y
tuvieron que hacerle frente. «Mostraba gran ímpetu por defender su territorio, y atacaba
a todo bicho con dos patas que pasara por el lugar». Los excursionistas aseguraron que
siguieron adelante su camino y que dejaron al animal «en perfectas condiciones de salud.
Sólo estaba defendiéndose».
La guardería de Somiedo llevaba días vigilando la zona de Mumián ante la presencia del
urogallo que, según aseguró ayer una vecina de Llamardal, el pueblo más cercano,
«estaba loco picando a ganaderos y a turistas».
Fuente: La
Nueva España
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NOTA ACLARATORIA DEL FAPASEn referencia a
este artículo aparecido en el diario La Nueva España y que hemos reproducido, FAPAS
desea hacer un comentario.
Ante el hecho claro de la existencia de un ejemplar de
urogallo que posee un comportamiento irregular en la época de celo, lamentamos que la
decisión de la Administración, asesorada por "expertos" en urogallo, haya sido
la de la captura del ejemplar, para traslocarlo a otra área.
Resulta evidente que la verdadera irregularidad con este
ejemplar radica en el hecho de que el Parque Natural de Somiedo, haya abierto hace años
al uso público, una zona considerada como Área Restringida, donde se pone de manifiesto
la existencia de una especie como el urogallo que se encuentra en máximo peligro de
extinción.
Que la iniciativa lógica, debería de haber sido corregir
ese fallo y cerrar al uso público un lugar de alto valor ecológico ocupado por esta
especie, primando en lo que es un Parque Natural, la conservación de la naturaleza y no
el uso y la promoción turística.
Respecto a las consideraciones dadas sobre este ejemplar,
creemos que en ninguna medida se trata de comportamientos extraños o que conlleven
situaciones de degeneración psíquica u otras causas similares que se apuntan. La
presencia de ejemplares adultos, machos de urogallo mostrando una fuerte disposición a la
defensa del territorio, se ha constatado en numerosas ocasiones tanto en la Cordillera
Cantábrica como en la Pirenaica.
Es por ello que sin que sea un comportamiento generalizado
de los machos de urogallo, deberíamos de interpretarlo como algo vinculado a la época de
celo y a las características territoriales de estos animales, nunca a sucesos extraños
que deben zanjarse con medidas tan extremas como la captura del individuo. |