FAPAS -Hoy

 4 de enero de 2012


Navidades con olor a miel, porque catarla.... vamos, de momento, imposible
    

  

Colaboran:


 
  

  
Historia de mamá osa acompañada de su cría de un año la noche de Navidad, 25 de Diciembre, buscándose un postre dulce que llevarse a la barriga, aunque más por glotonería que por otra cosa, pues este invierno el monte está lleno aún de frutos del otoño.


Los puntos blancos son inconfundibles. Nuestro amigo acaba de descubrir las colmenas
   

     


Y sabe que allí se encuentra un rico tesoro que puede oler, miel, qué rica


Así que se pone a investigar de donde sale ese olor dulce y a ver cómo hay
manera de hacerse con el botín, ya se está relamiendo las palmas....

 


Pero qué es esto. Aunque sea de noche, las abejas intuyen el peligro y
salen afuera a ver qué pasa. Ellas tienen también que defenderse y vaya si lo hacen.

Así que a nuestro osezno no le queda más remedio que prepararse a escapar de ellas


Así que aparece mamá osa en escena que se lo ve pero que muy fácil para conseguir la miel.



Y descubre fácilmente como acceder al interior de las colmenas,
nada, si solamente es quitar esta tapa y ¡hala!, a comer...


Pero no hay que confiarse, el monte es el monte y los osos tienen
pocos enemigos, pero por si acaso hay que ponerse en alerta.

   
Y comienza su prospección colmeneril por lo más fácil, metiendo la zarpa
directamente dentro. Aunque parece que no está tan sencillo.


¿Y por  aquí?. Es que no hay manera, estos del FAPAS han dejado la
colmena blindada y no puedo llegar a la miel.

   


Pero serán desgraciaos.... se van a enterar de quién soy
yo, estará pensando. Esto lo abro como si fuera una lata de tomate...
  


Nada, que no puedo, dita sea...
 


Lo dejo por imposible, no puedo más....
  

    
Y como todas las historias, la de esta osa también existe.

Las fotos que obtenemos son algo más que una simple instantánea más o menos bonita. Nos enseña como están estos ejemplares.
Cómo evoluciona el crecimiento de la cría nacida este año que no ha tenido más hermanos.

Pero hay otra cosa importante, ¿cómo está la madre?


   

 
Y es que podemos ver con toda claridad como le han cicatrizado las heridas que la osa sufrió hace unos años al caer en una trampa.

Para toda su vida, llevará en la piel la marca de la trampa, seguramente un cable de acero que para romperlo y escapar de él, debió de hacer un gran esfuerzo, haciéndose daño.

Por fortuna lo pudo romper y seguir siendo una madre reproductora, una de las que ahora tenemos en el Valle de los Osos, vigilada ella para saber cómo está, cuantas crías tiene en cada parto y vigilado el monte para  garantizar que no vuelva a caer en otra trampa.


Seguimiento de la población de oso pardo cantábrico
      

     

         

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