FAPAS - Hoy

  13 de agosto de 2010

Manifestando la necesidad de conservar la naturaleza aliándose con las actividades tradicionales

   
   

 

   
Y nunca mejor dicho, pues esto que os vamos a enseñar es toda una manifestación en regla, autorizada por la delegación del Gobierno para permitir el libre derecho que tenemos los ciudadanos a manifestarnos.

Y en este caso, con la ayuda de  500 ovejas y cabras, atravesando las montañas cantábricas de puerto en puerto desde Asturias hasta Palencia. No es un viaje fácil, ni tampoco se trata de crear una nueva ruta para trashumantes, ahora que esta actividad está prácticamente abocada a la extinción.

Pero sí se trata de  recorrerlas con un rebaño, las montañas donde habita el oso y los territorios donde supuestamente se ubica el principal corredor que debe de permitir la unión de las dos poblaciones oseras, actualmente vacías de reproducción.

El proyecto arranca con el soporte de todos los inconvenientes que la Unión Europea y las Comunidades Autónomas están creando a través de unas normativas que carecen de sentido y que están abocando al mundo ganadero de montaña a desaparecer. Tanto desde el punto de vista de requerimientos sanitarios, como de la aplicación de unas leyes que impiden que el ganado doméstico que se muere en la montaña, termine en dentro de las cadenas tróficas de la fauna silvestre, tal como ha sucedido durante los últimos miles de años.

    
MURUNA EN ACCION

El pasado martes, desde las montañas de La Babia en León, ha arrancado este rebaño de ovejas y cabras, guiado por pastores. El objetivo es llegar a las montañas Palentinas del Fuentes Carrionas, todo un reto, ya que en la actualidad, muchos de los caminos, trochas o veredas de las montañas o han desaparecido o son prácticamente impracticables para un rebaño numeroso.


El martes por la tarde, el rebaño, envuelto en una nube de polvo, aparece entre las montañas de los pueblos leoneses de La Babia, un recorrido que ha requerido de todo el día de camino, desde las 7 de la mañana hasta la 9 de la noche.

      


Hasta llegar al campamento base, donde les estábamos esperando para recibirles tanto a ganados como a pastores, incluidos una buena  cuadrilla de perros que se turnan entre la vigilancia y la ayuda a manejar las ovejas.


Por la noche, se ha montado el campamento, con poco jaleo ya que hay demasiadas ganas de irse a dormir, aunque hay que tomar nota de todo lo que se hace, o mejor dicho grabarlo para que quede un documento para la historia de la conservación de la naturaleza cantábrica.
De eso se encarga Benigno Varillas

   

    

  

El miércoles por la mañana, el rebaño está dispuesto para iniciar una marcha que se nos antoja dura. Hay que atravesar el valle y acercarse a las montañas por las que atraviesa la autopista que une Asturias con la meseta castellana. Se nos antoja que tampoco va a ser sencillo.


Joaquín forma parte del equipo de avanzadilla. A lomos de su caballo debe de recorrer los caminos, sendas y trochas para valorar cual es la mejor de ellas por la que debe de pasar el rebaño

 


Y nos ponemos en marcha, son las 7 de la mañana.
500 animales, 2 pastores y 4 ayudantes.

      


Sin olvidar la valiosa ayuda de los perros. Los carea mientras trabajan permiten a los mastines descansar. Cuando el rebaño se para entonces, sucede todo lo contrario. Es magnífico observar la habilidad y el conocimiento de estos perros para ver cuando les corresponde actuar en un escenario de trabajo en donde todo parece un movimiento caótico de animales moviéndose, gritos y polvo.

        


El primer tramo del viaje se encuentra con la dificultad de tener que subir por una empinada vaguada donde el sendero desaparece y el terreno se convierte en una trampa de vegetación que atrapa al rebaño.

  


Con paciencia, hay que dejar que el rebaño se abra paso a paso y metro a metro. Poco podemos hacer ante un monte abandonado que solo espera la cerilla de algún irresponsable para quitar la vegetación.

Y así, día a día, recorriendo las montañas con el único rebaño que se va a atrever a pasarlas longitudinalmente, dejando constancia de que la calidad ambiental de estos territorios es inigualable, pero que las administraciones están abocando a la desaparición todas aquellas actividades que el hombre ha mantenido en ellas desde hace miles de años, dando origen a procesos ecológicos que son la clave de la actual conservación de la biodiversidad.

      

          

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