FAPAS -Hoy

  25 de enero de 2010

     

      
   


En colaboración con:

 

Programa de conservación de aves carroñeras en el Valle del Trubia

Marcado con emisor un nuevo buitre leonado de la colonia del centro de Asturias

    
Pretendemos conocer mejor los movimientos que efectúan los buitres que forman esta pequeña colonia que se ubica en los Valles del Oso, en el centro de Asturias. Preocupa la muerte de varios ejemplares de buitre leonado en los parques eólicos que se están instalando en las montañas del occidente.

Conocer si estos ejemplares que mueren por efecto de los aerogeneradores implica un riesgo para la supervivencia de las colonias de buitres es importante. Por eso, con la colaboración de la empresa Tragsega, se ha colocado un nuevo emisor que a través de la red de satélites espaciales, permite que podamos, cada dos horas, conocer donde se encuentra.

En este caso, el ejemplar de buitre leonado es un subadulto, es decir, un ejemplar de entre dos y tres años. Recordamos que el buitre anteriormente marcado, Manolón, era un ejemplar adulto que terminó desprendiéndose del emisor en tierras navarras.

A este buitre le llamaremos Rodolfo, en recuerdo del viajero naturalista Archiduque Rodolfo, quien, en aquella época, cuando desembarcó en Asturias para ver pájaros, a falta de unos prismáticos, traía sus buenas escopetas con las que mató algunos de los quebrantahuesos que vivían en los Picos de Europa.


Luis abre la jaula en la que capturamos a Rodolfo y donde ha compartido unos días de cautiverio con otro ejemplar que estaba en proceso de recuperación


Trasladamos a Rodolfo hasta las instalaciones del Vivero del fapas, para trabajar con mayor comodidad pues la colocación del emisor lleva su tiempo y hay que hacerlo con el cuidado suficiente para garantizar que queda bien  sujeto

 


El emisor será colocado a la espalda; se compone de una pequeña caja hermética que lleva adosado un pequeño panel solar que permite la recarga automática de las baterías. Un juego de dos antenas permitirá el envío de las señales hasta los satélites.

 

Una vez instalado el emisor, volvemos de nuevo con Rodolfo hasta el lugar de suelta, el comedero de buitres, utilizando un transportín que garantiza que el buitre no sufre ningún daño.


Procedemos sin más a la suelta del buitre y a partir de ahora, en completa libertad él decide lo que hacer.

 

 

Como sucede normalmente, los buitres no salen disparados echando a volar. Su primera reacción es secarse y limpiarse el plumaje. Rodolfo se queda tranquilo entre los restos de carroñas y luego se sube a unas piedras donde estira las alas y comienza a acicalarse el plumaje. Pronto se da cuenta de que no está solo, otros buitres andan cerca con intención de aterrizar en el comedero a alimentarse, y en unos minutos estará de nuevo agregado a su familia.

 


 

   


    

 

       

      

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