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En su
tramo inicial, la ruta de la “salamandra” atraviesa un bosque que se
encuentra muy bien surtido por diferentes puntos de agua (fuentes, zonas
encharcadas, bebederos), convirtiéndose, por lo tanto, en un lugar perfecto
para los anfibios. |
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El
concepto fundamental de la actividad, se basa en demostrar a los chavales/as
que los elementos naturales más cercanos a su entorno también están dotados
de un alto valor ecológico y que, por lo tanto, su protección y conservación
también es muy necesaria.

Desgraciadamente, la
salamandra es uno de los animales más despreciados de nuestra fauna.
Todavía, en muchos lugares, es perseguida y eliminada al considerarla casi
como un ser maldito. Obviamente, en el FAPAS, nos preocupa mucho esta
situación, y para comenzar a trabajar en su conservación la hemos
convertido en la “estrella” de nuestras campañas educativas. |