FAPAS
Detalles de la naturaleza

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Listos para el relevo
26-julio-2009

   
Hasta el inicio del otoño, el monte se convierte en un auténtico campo de pruebas para una nueva generación de animales que han nacido durante la primavera y las primeras semanas del verano.

A lo largo de este periodo, muchos son los problemas que amenazan la supervivencia de nuestros pequeños amigos. De su habilidad para ir sorteando esos peligros y de la compañía de la suerte, va a depender que logren superar una de las etapas más difíciles de su vida: la infancia.


Para cualquier animal, independientemente de la familia a la que pertenezca, la infancia va a suponer una dura lucha por la supervivencia.
Las salamandras, como todos los anfibios, alumbran puestas muy numerosas, con el objetivo de que algún ejemplar alcance la madurez. En la foto, vemos a un ejemplar juvenil de esta especie.

 


Los reptiles utilizan la misma estrategia reproductora que los anfibios, y los juveniles de ambas familias deben afrontar su etapa inicial solas, sin el cuidado de los adultos. Por lo tanto, su futuro es, aún, mas incierto.

La culebrilla de agua de la imagen, deberá preocuparse, al mismo tiempo, de cazar y de no ser cazada.

    
Una cría de corzo, o un pollito, pueden convertirse, debido a su inocencia, en un auténtico “regalo” para cualquier depredador. Para atrapar a este tipo de presas, al cazador no le hará falta emplear su astucia y su experiencia, y en contra de lo habitual (no podemos olvidarnos que la caza resulta una actividad muy complicada) su captura le resultará muy sencilla.

     

Incapaz  de seguir a su madre durante los primeros días de vida, el corcino permanece quieto y en silencio esperando el regreso de la corza y de esta forma alimentarse. El mínimo fallo en este comportamiento, puede alertar de su presencia a algún depredador.

         

 



Algunos pequeños carnívoros (ginetas, garduñas o martas) e incluso las ardillas, están especializados en depredar sobre los pollos. Los chillidos y el bullicio del nido suele ser en algunas ocasiones, catastrófico para sus ocupantes.

 

Otro peligro que puede impedir que los cachorros lleguen a adultos, es que en su camino se tropiecen con el hombre. No hace falta que el ser humano muestre su peor cara para llegar a un trágico final.

En ocasiones ocurre todo lo contrario. Con la mejor voluntad e intención, muchas personas recogen pollos volanderos, o a crías de mamíferos creyéndolos perdidos o abandonados por sus padres. Es en ese momento cuando empiezan los verdaderos problemas para el pequeño.

    
Empujados por su creciente vitalidad y por su curiosidad, un pollo volandero abandona la seguridad de su nido para completar su crecimiento de una forma más independiente.

En esta nueva fase de su desarrollo comenzará a realizar torpes vuelos cerca del nido, y escondido entre el matorral reclamará, continuamente, comida a sus padres. En ningún momento el pollo estará desprotegido, ya que sus papás continuarán alimentándolo, comunicándose con él mediante sonoros reclamos.


Con aspecto desvalido, este pollo de petirrojo se encuentra en pleno aprendizaje para su cercana independencia, y, todavía, es controlado por sus padres. Si lo cogiéramos, nos resultaría muy complicado alimentarlo correctamente y, muy posiblemente, nos moriría. Por lo tanto, aunque nos resulte duro, no hay que interferir en su situación.

 

El mismo comportamiento presenta, por ejemplo, un zorrezno que viéndose cada vez con mayor seguridad se aventura lejos de su madriguera.

También aquí, el cachorro localizaría rápidamente a su madre (mediante una serie de chillidos, ladridos o gracias al olfato) en caso de emergencia.


Un cachorro de zorro, muestra una imagen muy bonita y tierna, pero no se nos puede olvidar que se trata de un animal salvaje. Si nos lo encontramos por el campo, no debemos cogerlo.
 

Finalmente, una nueva generación de jóvenes irán superando las últimas pruebas que les impone la selección natural y, ese grupo de elegidos, compondrá la nueva generación de animales que pueblen nuestros montes en el futuro más inmediato.

 

 


Esta cría de murciélago, está a punto de sobrevivir a su infancia. Ha superado numerosos problemas (y la suerte le ha acompañado en todo momento); como recompensa la vida le premiará con una nueva oportunidad, donde él se encontrará mucho más preparado para afrontar la supervivencia.

     

 

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