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  14 de julio de 2009

     

      
   

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 TERMINA EL VIAJE DE MANOLON

    
El día 1 de Mayo de 2009, el equipo técnico de Tragsega se desplazaba desde Madrid hasta el comedero de los Navaliegos en Santo Adriano, para colocar una mochila con un emisor de seguimiento vía satélite a uno de los buitres que ocupan los territorios de la zona central de Asturias, donde habita otra de las colonias de cría del buitre leonado al margen de las de los Picos de Europa.

Manolón, que había sido capturado tras quedar atrapado en unos matorrales sirvió para la experiencia, no sin cierto temor de que fuera un ejemplar demasiado viejo y que no tuviera muchas facultades para grandes desplazamientos.

El seguimiento vía satélite nos ha demostrado la gran movilidad que poseen los buitres, pues Manolón ha terminado desprendiéndose de la mochila en los campos cercanos a las Bárdenas en la provincia de Navarra.

Después de dos meses de querencia a los lugares cercanos del Valle del Trubia donde fue capturado, emprendió viaje hacia tierras castellanas, León y Valladolid, terminando cerca de la localidad de Fitero en Navarra. En total, Manolón ha recorrido unos 450 kilómetros de distancia, comunicando la zona central de Asturias con las zonas navarras donde habita quizás la mayor población  de buitres de la península ibérica.

La experiencia trataba también de  verificar  desde el punto de vista de la técnica, la capacidad de seguimiento. Lamentablemente, la mochila que se coloca al ave y que a su vez sujeta el emisor, no ha resistido los picotazos del buitre, con lo que hemos perdido la posibilidad de continuar conociendo las andanzas de este buitre viajero.

Ahora, vamos de nuevo a intentar capturar algún otro ejemplar de buitre leonado adulto, para que el equipo de investigación de Tragsega pueda nuevamente colocar el emisor vía satélite y  continuar conociendo aspectos inéditos de los movimientos de estas aves sobre la península ibérica.

Manolón ha llegado a desplazarse recorriendo unos 450 Km. de distancia desde el lugar en donde se le colocó el emisor hasta el sitio en que se desprendió de él.

 


Las señales del emisor permitieron   localizar el lugar donde el buitre  estuvo. Unos pequeños roquedos en donde  había más buitres, quizás él mismo también.

   


El emisor apareció tirado y con el arnés de sujeción roto a causa de los picotazos del buitre, lo que indica que éste  continúa vivo  y no ha sufrido ningún percance.
    

 

       

      

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