FAPAS -Hoy

  18 de Mayo de 2009

     

      

Proyecto Más Osos Menos CO2

PLANTACION DEL “BOSQUE NOTES IN SPANISH” EN  SAN JUAN DE VOLANTES

 

 

 

Gracias a la colaboración de la empresa Notes in Spanish  la semana pasado pudimos plantar 120 cerezos en una finca de la localidad de San Juan de Volantes ubicada en una antigua casería abandonada en las montañas de Teverga desde  finales de los años cuarenta.

 Los terrenos son antiguas zonas de cultivo que comienzan a estar abandonadas a causa de la pérdida de actividad agraria. En cambio, los suelos  son de una riqueza excepcional, ya que durante cientos de años, han sido abonados con el estiércol del ganado para   producir los cultivos que proporcionaron a los habitantes  el grano para poder fabricar en sus casas el pan.

La plantación se inicia por la mañana, subiendo con el tractor del FAPAS por una antigua pista minera que nos permitirá llegar a la zona de plantación, dando un buen rodeo, pues el camino principal para  llegar a San Juan de Volantes, está totalmente intransitable, incluso para los tractores.

Es un día nublado de primavera, no hace frío, pero la humedad es constante y no nos va a abandonar  durante el resto del día.
    
   


El tractor del FAPAS sube cargado de la planta; 120 unidades de cerezo silvestre que vienen cada una de ellas en un contenedor de plástico. En total, unos 1.000 kilos de peso.

   

El  primero de los trabajos a realizar es el ahoyado para poder meter cada planta.  Esta vez, el terreno es bueno y no ha merecido la pena traer  la barrena que se utiliza con el tractor, hemos preferido hacerlos con el ahoyador  mecánico  para el que se necesitan dos personas para manejarlo.

Cada hoyo  tiene unos 50 centímetros de profundidad, el suelo es excelente, blando por el efecto de las lluvias de primavera y lleva años sin cultivarse, lo que va a favorecer el crecimiento de la planta.

Una vez elegido el lugar donde se va a proceder a plantar el cerezo,  los dos  miembros del Fapas agarran firmemente el ahoyador mecánico y el  taladro, a forma de un gran sacacorchos, comienza a hacer el agujero.

Finalmente, el agujero hecho en la tierra queda listo para que el resto del equipo  continúe con la plantación.

Como podemos ver, la tierra que queda suelta al hacer el agujero es de una calidad extraordinaria.

Podemos ver la vegetación que crece en el entorno donde vamos a plantar. Lo que antes era una finca de labor y posteriormente un prado, se está convirtiendo poco a poco en un terreno de matorral improductivo. Plantar estas fincas es todo un lujo para la naturaleza. 

El equipo de plantación va siguiendo a los que van iniciando el trabajo haciendo los hoyos. Ellos comienzan a  sacar de cada contenedor la planta y colocarla en cada uno de los hoyos. Pero antes hay una actividad previa; el abonado.

      

Una vez hecho el hoyo,  otra persona va  echando en su interior un vasito de Agroblen. Se trata de un compuesto que libera de manera lenta y según se va calentando la tierra, los nutrientes que la planta va a necesitar para superar con éxito  el transplante del tiesto a la tierra. Es una pequeña ayuda pero que va a garantizar  que la planta  enraíce adecuadamente y no haya riesgo de que  se muera.

Después de tanto esfuerzo de criar la planta, mantenerla en el vivero y luego plantarla, asegurar que viva es una tarea fundamental.

En cada hoyo se deposita un vasito de pequeñas bolitas que contienen un abono que actúa en beneficio de   la planta, garantizando la presencia de los nutrientes que le son imprescindibles para enraizar en su nuevo emplazamiento.

Y plantamos……  Cada planta viene en una maceta de plástico y al sacarla vemos el buen cepellón que se ha formado. Todo él lleno de las raíces que se han desarrollado durante  uno o dos años que hemos tenido la planta en el vivero de Frutos para el Oso en Santo Adriano.

Aquí podemos comprobar el buen resultado de ese trabajo de mantener la planta aviverada, regada y abonada.  Cuando  vamos a plantarla, posee una cualidad de desarrollo y crecimiento que garantiza su supervivencia. Eso sí, si no aparece la boca de algún corzo o ciervo que ante  tan apetitosas hojas, verdes  y tiernas no se puede resistir.

   
Hay que introducir con cuidado  la maceta de tierra en el hoyo, evitando que se desprenda la tierra y las raíces queden al descubierto, pues entonces correríamos el riesgo de que la planta de cerezo se seque.

Y ahora llega  momento de poner en marcha todo lo que sabemos y la experiencia de estos años al plantar en el monte.

San Juan de Volantes forma parte de un  espacio protegido, el Parque Natural de Las Ubiñas La Mesa y además es  Reserva Regional de Caza. Conocemos que en estos terrenos hay una  gran población de fauna salvaje, entre la que se encuentra el oso, pero también otras especies como corzos y ciervos.

Estos últimos  son unos grandes destructores del bosque ya que ramonean, comen o pisan muchas plantas que están naciendo.

Nuestros cerezos, no durarían ni una semana si no  estuvieran bien protegidos. Por eso, en estas plantaciones debemos de  esforzarnos y garantizar que cada planta que hemos colocado  pueda sobrevivir  a los dientes de estos herbívoros salvajes, sabiendo que la solución no es eliminarlos, si no  trabajar garantizando que conservamos  a la fauna y a las plantaciones.

                  

     
Para evitar los daños de la fauna silvestre, el trabajo de protección consiste en colocar  una doble protección  evitando que en ningún momento la planta pueda ser mordida.

Cada planta lleva un  protector  pequeño de 90 centímetros de alto que protege la parte baja  del tronco del cerezo. Este protector evita   el daño de los corzos, que tienen mucha costumbre de rascar sus cuernos  contra los pequeños arbolillos, hasta tal punto que los  destrozan por completo.

 

 

   

Colocado el pequeño protector, instalamos una varilla de tetracero que nos va a permitir sujetar otro tubo protector mucho más alto, lo suficiente para que ningún animal pueda  comer las ramas que salgan por encima del tubo.

 
Finalmente, cada cerezo que hemos plantado queda protegido en el interior de un tubo que alcanza los 2,2 metros de altura, lo suficiente para garantizar que la planta no sufrirá ningún daño.
   

             

  
Hemos terminado la plantación, pero  tal como comenzamos a las  10 de la mañana cuando llegamos al terreno,  por la tarde seguía la intensa niebla que prácticamente no nos dejaba ver nada, así que la panorámica de la finca es más bien pobre. Eso sí,  con la satisfacción del trabajo bien hecho.  El primer tubo que tenemos a la derecha de la foto nos lo demuestra.

 La niebla  no deja ver, pero da una intensa luminosidad y nos permite  hacer una foto en la que vemos con claridad cómo en su interior está el cerezo que hemos plantado, con una altura que supera ya el metro y medio. Seguro que para el año que viene, este cerezo saldrá por la parte superior y comenzará a desarrollarse  bajo la perspectiva que más  nos interesa, que pronto comience a producir cerezas, el alimento que más prefiere el oso en primavera. ¿Nos imaginamos ya a un oso subido a este cerezo comiendo sus frutos?. No es una utopía, algún día sucederá…

           

                  

   
Los 120 árboles plantados contribuirán además a frenar el cambio climático ya que absorberán anualmente 4,5 toneladas de CO2

BOSQUE NOTES IN SPANISH

120 árboles

4,5 toneladas/año

2.400 kg/año

            

Ver colaboraciones de otras empresas en
“Más osos Menos CO2

      

       

      

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