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Correo enviado a FAPAS por
José Mª Fernández Díaz-Formentí:
Bueno, pues se conoce que al oso le gusta mucho la miel que producen las
colmenas que tenemos en el prado de nuestra cabaña en Caso. Como
recordaréis, a finales de marzo las asaltó por 9 veces hasta que agotó la
miel y la cera; bueno, pues ahora vuelve a las andadas. Parece que se trata
del mismo macho, no precisamente pequeño. Si en marzo andaba reponiendo
fuerzas tras el aletargamiento invernal, ahora está engordando antes de
retirarse a su cueva de nuevo. El caso es que tras el ataque de primavera,
pusimos nuevas colmenas y enjambres, un poco más arriba, pero como veréis en
las fotos, de poco sirvió. De las tres colmenas ya desguazó 2, y la tercera
tal vez lo esté siendo mientras escribo este correo (veréis también un
truébano, pero este no tiene enjambre ni abejas dentro).
Hoy fui por allí a ver el asunto y a recoger los restos. En las fotos podéis
ver de nuevo los cuadros desparramados por el prado. Además encontré pelos
en la alambrada (parte ya habían sido tomados por el guarda para estudios de
ADN) y un voluminoso excremento blanco que denota su dieta: miel, cera,
larvas y abejas, todo en bloque (se lo come todo en conjunto, no sólo la
miel). En el camino colindante al prado encontré muchas huellas, pero no tan
buenas como las de la primavera porque debido a la caída de la hoja quedan
poco marcadas, y además la intensa lluvia las deshace. Sólo encontré una
huella bien visible en una foto, que es la que os adjunto.
Me da un poco de lástima lo ocurrido por las abejas, pero me sigue dando una
gran satisfacción que el oso ande por allí. Ojalá venga pronto una hembra a
acompañarle.
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