FAPAS -Hoy

  7 de marzo de 2008

     

      
     
16 osos diferentes identificados en el Valle de Trubia durante el año 2007

El número de osos que ocupa los territorios del Valle del Trubia, desde el Concejo de Quirós hasta el de Oviedo, se incrementa espectacularmente, ya que en el año 2006, fueron identificados de manera individual, un total de 8 ejemplares de oso pardo, mientras que en el 2007 se ha duplicado a 16.

Los trabajos de seguimiento de la población osera que habita en el centro de Asturias y que desde hace seis años están siendo realizados por el FAPAS mediante la utilización de diversas técnicas de control la más importante de ellas, el seguimiento fotográfico, ha permitido comprobar también que el Concejo de Quirós vuelve a tener una presencia más estable de osos en sus territorios de montaña.

La catalogación dentro de los territorios oseros como espacios de mayor calidad para el hábitat del oso pardo, siempre han considerado las grandes masas forestales de la Cordillera Cantábrica como los hábitats más idóneos para la supervivencia de esta especie.

Sin embargo, los trabajos de seguimiento oseros, han demostrado que la presencia del oso  ha sido mucho más abundante en las partas inferiores de lo valles,  mucho más humanizados, que los territorios altos, con grandes coberturas forestales, pero posiblemente con una menor  biodiversidad y por tanto, menos oportunidades para la subsistencia de un animal como es el oso que está demostrando ser un gran oportunista a la hora de buscar alimento.

Las cámaras fotográficas han demostrado a lo largo de los últimos  diez años que en determinadas épocas del año, principalmente al final del invierno y comienzo de la primavera, los osos tienen una tendencia natural a  acercarse a los núcleos rurales  en busca de carroñas de animales domésticos.

Los valles del Trubia, responden aún a este planteamiento de necesidades ecológicas de los osos, lo que puede que sea una de las razones por la que en tan solo tres  años, la población osera de este valle  ha aumentado y asentado hasta el punto de convertirse en uno de los territorios de la Cordillera cantábrica con una población de plantígrados más estables.

  
De 0 a 3 hembras con crías  en solo tres años.

Si en el año 2004 no había sido identificada ninguna osa acompañada de crías, en el año 2007 ha sido localizada una osa acompañada de sus dos pequeños a los que  ha podido criar sin ninguna dificultad, ya que    en los primeros meses de 2008 ha podido ser localizada y fotografiada en compañía de sus esbardos.

Sumado este ejemplar a las dos osas con crías identificadas en el año 2006, nos indica que actualmente el Valle del Trubia posee al menos una población adulta de tres osas reproductoras.

Supervivencia de las crías.

Pero si a la presencia  de las osas reproductoras añadimos el éxito de la supervivencia de las crías, podremos entender fácilmente las razones por la que en tan solo un año la población osera de estos territorios se ha duplicado.

El FAPAS ha podido comprobar durante el año 2007, la  supervivencia de las crías nacidas tanto en el año 2006 como 2007. un éxito espectacular, si tenemos en cuenta que en otros territorios oseros de la Cordillera Cantábrica, la supervivencia de los jóvenes oseznos es muy precaria, sometidos con frecuencia a los fenómenos de mortandad conocidos como infanticidios, donde machos adultos matan  a los oseznos para forzar a  las madres a entrar de nuevo en celo. O a la propia  mortandad natural de los osos, muy alta cuando  existen  graves problemas de alimentación natural.

Tendencia a ocupar los territorios más bajos

Se  comprueba una vez más la tendencia que están teniendo algunos osos a ocupar las zonas más bajas  de los valles, condicionados por la existencia de  territorios que les ofrecen u n refugio asegurado y a la vez una mayor disponibilidad de recursos alimenticios.

A estos dos causas de presencia osera en entornos más humanizados, posiblemente  haya que añadir  las condiciones climáticas, mucho más suaves en estas zonas bajas.

El FAPAS ha podido seguir los desplazamientos por el Valle del Trubia de la osa y los cachorros nacidos en el año 2007, comprobándose que apenas   han parado su actividad durante el invierno. La búsqueda de alimento, frutos como castañas mantenidas bajo la hojarasca del bosque o colmenas para aprovecharse de la proteína que aporta el consumo de los insectos, mantuvo en intensa actividad a los tres osos que en sus recorridos llegaron a situarse a no más de quince kilómetros de la ciudad de Oviedo.

 

     

      

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