14 de septiembre de 2007 |
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La noche “D”, antes de empezar con la tarea se atiborró de manzanas en un huerto cercano y para el postre se le ocurrió que quizás si cavaba un poco podría llegar a las colmenas. Así lo hizo, y después de cavar un hoyo bien grande pudo meter una mano por debajo de la puerta y hacerse con una colmena. No la pudo sacar, pero si llegó a los cuadros con el premio a tan duro trabajo. Como los picotazos de las enfurecidas abejas y los pinchazos del alambre de espino debieron de ser muchos por una noche tuvo suficiente, pero volvió a la noche siguiente y a la siguiente, entreteniéndose en sacar unas patatas que había al lado para hacer tiempo. Y todos estos trabajos no los realizó a altas horas de la madrugada, porque pudimos comprobar que se acercaba al colmenar al poco de nosotros marchar de allí para comprobar los daños. Los propietarios de las abejas durmieron varias noches seguidas al lado de ellas haciendo ruido para espantarlo. Hoy colocamos un pastor eléctrico en el perímetro del colmenar para que los dueños puedan descansar y que no se produzcan mas daños. |
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Mañana nos pasaremos por el lugar para ver que pasó. Quizás aprenda a desconectar el pastor para entrar, el hambre agudiza el ingenio de estos animales cada día mas sorprendentes.
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