FAPAS -Hoy

  16 de Julio de 2007

     

      

Los osos recuperan territorio
Los territorios de montaña del Concejo de Belmonte de Miranda recuperan la presencia de los osos.

    

En 1.992,  la última osa reproductora del Monte Courio resultó muerta a tiros por cazadores furtivos cuando fue localizada en el transcurso de unas cortas de castaño en los montes. Los maderistas localizaron durante varios días a la osa acompañada de sus crías y finalmente  terminó siendo abatida a tiros. Con esta muerte,  desapareció la reproducción osera en uno de los puntos de distribución del oso pardo más al norte, en una esquina del Concejo de Salas, enclavado en  unas montañas que mayoritariamente forman parte del Concejo de Belmonte de Miranda.
Sin hembras, la presencia osera ha sido durante todos estos años mucho más escasa ya que el  comportamiento de los machos es mucho más activo cuando en un territorio existen osas reproductoras. La ausencia de cachorros tampoco ha favorecido la continuidad de la especie en estas montañas.

Sin embargo, desde finales de los años noventa,  los osos se han afianzado cada vez más, llegando incluso a estar más presentes en Belmonte que  en los territorios que hoy  constituyen una importante área protegida como parque natural y reserva de la biosfera.
Entre los años 2005 y  2006,  se han podido detectar cada año no menos  de dieciocho osos  diferentes transitando por las montañas de Belmonte, de los cuales, al menos  4 ejemplares son osas reproductoras que periódicamente  consiguen introducir nuevos osos en el territorio.

Belmonte de Miranda es un territorio donde se combina la presencia de sierras montañosas con valles profundos cubiertos de densos bosques de castaño, un hábitat ideal para que los osos consigan los dos elementos que necesitan para sobrevivir; el refugio y el alimento. Estas dos condiciones han dado lugar a que actualmente este concejo esté considerado como uno de los de mayor valor ecológico y a la vez estratégico en la  conservación del oso pardo en la Cordillera cantábrica.

Búsqueda de alimento
Si bien los osos nunca han dejado de estar presentes en la cara norte de las grandes montañas belmontinas, Sierra de Peña Manteca y Begega, otra de las grandes sierras, la del Courio, perdió la presencia permanente de los osos, presencia que nuevamente se recupera y  que se constata por los ataques que los osos están efectuando a los colmenares de la zona.

Este es un buen síntoma, pues  recientemente estas montañas han sufrido una fuerte transformación, al instalarse en ellas un parque eólico, infraestructura que se añade a las explotaciones de oro que han alterado profundamente las características físicas de estas montañas. Sin embargo los osos lejos de desaparecer continúan cada vez más presentes en ellas como se está  pudiendo comprobar.

Cerrando colmenares
La pasada semana, el FAPAS procedió a la construcción de cierres eléctricos para proteger colmenares en la Sierra de Begega. Los osos han entrado repetidas veces en  las instalaciones de los apicultores, causando importantes destrozos. Buscan ahora en verano el alimento que por diversas circunstancias es escaso.

De un lado la carroña, ausente  por la necesidad de cumplir la Ley que impide el abandono en el campo de los animales domésticos muertos. De otro lado, esta primavera ha sido muy lluviosa y ha provocado la pérdida de uno de los  más importantes alimentos de los osos; las cerezas. Apenas ha habido presencia de estos frutos en las montañas y el plantígrado necesita buscar un alimento  que aporte proteínas a su dieta alimenticia. Aunque se habla mucho de que  la alimentación de los osos está compuesta  fundamentalmente por frutos y vegetales, lo cierto es que esta especie es carnívora y necesita de alimentos más nutritivos que las plantas para alcanzar un buen desarrollo y salud. 

Osa de Belmonte. Esta es una de las osas que  regularmente se reproduce en las montañas del Concejo de Belmonte de Miranda. Este año ya se ha desprendido de los últimos cachorros nacidos en el año 2006 y casi con seguridad que ya habrá sido preñada por uno de los machos que  habita en el territorio. En diciembre de 2008, volverá a tener nuevas crías.

Tiago y Simón en el colmenar. Tiago Caldeira,  voluntario portugués  que está con una beca  en el FAPAS observa los destrozos de las colmenas y Simón el apicultor del colmenar  está atento a como está quedando la instalación del cierre  eléctrico que le está instalando el FAPAS para evitar que el oso vuelva a causar más daños en sus colmenas.


Viendo los cuadros de miel. El  equipo del FAPAS  observa como ha quedado uno de los cuadros después de que el oso se ha comido la cera y la miel en otro colmenar situado dentro de un pequeño bosquete de robles.


Joaquín limpiando. Para instalar el  sistema protector, primero hay que desbrozar el perímetro del colmenar. Joaquín limpia manualmente parte de la vegetación. Al fondo y arriba de la montaña podemos observar los  molinos del parque eólico instalado recientemente en la zona.

El equipo del FAPAS cierra el perímetro con las cintas que están conectadas al pastor eléctrico  de cuya batería sale la corriente que  impedirá que el oso entre dentro del cercado.

 

La Obra Social Caja Madrid colabora desde el 2006 en el proyecto de control fotográfico y seguimiento de la población osera de Asturias

 

 

Uke cerrando un colmenar. El objetivo de nuestro trabajo es proteger bien estos colmenares situados en zonas donde hasta ahora el oso no había entrado ya que hacía años que los osos no llegaban hasta estos territorios de montaña. Seguro que a partir de  ahora, cada año se acercarán por aquí.

Evitar estos daños es un trabajo importante, pero debemos de darnos cuentas que también  al proteger los colmenares, les dejamos sin comida y entonces, esto tampoco es bueno para la conservación del oso.

Es por esta razón que debemos de insistir en que la carroña vuelva a estar presente en la montaña, es una comida fácil y  que no causa daño a nadie.
  

     

      

 

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