Carroña para sobrevivir
Expertos de toda Europa analizan en Proaza las variaciones de comportamiento que la actual escasez de carne en descomposición origina en los animales salvajes
10/02/2007
PAULA DIAZ
Corrompido, podrido; y hasta ruín y despreciable en sentido figurado. Pero los habituales significados peyorativos de la palabra carroña, quedan al margen en lo que a fauna salvaje se refiere. Carroña es vida, alimento básico para muchas de las especies animales que habitan en la región. Y también es escasa. La aparición del mal de las vacas locas obligó a la redacción de una normativa europea sobre encefalopatía espongiforme bovina que obliga a la recogida de las reses muertas, sin excepciones.
El ganado ya no se descompone en el monte. Osos, buitres, lobos, jabalíes y zorros se quedan así sin uno de los sustentos que durante siglos utilizaron en su desarrollo. El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) ya empieza a constatar los "perjuicios" de esta nueva situación en algunas especies, víctimas todas ellas de las consecuencias de algunas de las prácticas de la sociedad moderna aún sin participar en ella.
La preocupación no es exclusiva de la región y por eso Proaza acoge desde ayer un congreso de expertos en conservación de fauna salvaje de toda Europa con representantes de Alemania, Bulgaria, Eslovenia, Grecia y España. Entre ellos -y en este caso como anfitrión- el presidente del Fapas, Roberto Hartasánchez. El grupo ha dispuesto su centro de operaciones en el hotel rural La Sinriella , en pleno núcleo de Villamejín. Desde allí, comienzan a desglosar sus primeras impresiones sobre la disminución de las cantidades de carroña perdidas.
Roberto Hartasánchez explica que los buitres "están teniendo verdaderos problemas de alimentación, no cubren sus necesidades y vemos que esto está influyendo en una reproducción menor". Esta misma situación comienza a afectar también a la capacidad reproductiva del oso pardo. El número de ejemplares del plantígrado en Asturias es de 120 con una tendencia al alza en los últimos años, pero el experto del Fapas matiza la necesidad de evaluar los datos en sus justa medida. La recuperación ha podido llevarse a cabo con factores influyentes y positivos como "la disminución de las matanzas y el control de trampas", pero teme que la falta de alimento pueda afectar a los logros conseguidos hasta el momento.
El hombre tampoco se libra de la escasez de carroña. "Los osos aumentan sus ataques a las colmenas y creemos que el espectacular incremento de los ataques de lobos a las ganaderías están vinculados con el alimento y no con un mayor número de ejemplares de la especie", matiza Hartasánchez. Los expertos en fauna salvaje analizan este tema cuando está a punto de revisarse la normativa europea que obliga a recoger el ganado muerto. Consideran que no debe tratarse la cuestión de manera homogénea, sino teniendo en cuenta las características de cada país y explotación ganadera.
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