Fapas reclama medidas que palíen «el impacto ambiental» de las obras de la Variante
27/09/2006
La entidad llegó a un acuerdo con REE para recuperar el corredor Lada-Velilla en Caso
Langreo, Aitana CASTAÑO
La dos grandes obras que se llevan a cabo en el entorno natural de los valles mineros, el desmonte de la antigua línea eléctrica entre Lada y Velilla y la variante de Pajares, están siendo vigiladas muy de cerca por el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS). El presidente de la entidad Roberto Hartasánchez reclamó ayer la puesta en marcha, en los trabajos de la infraestructura del puerto Pajares, de «medidas similares a las que Red Eléctrica Española (REE) ha comprometido para el desmonte de la antigua línea de tendido eléctrico en el parque de Redes».
El responsable de FAPAS indicó que las obras de la Variante «están produciendo un fuerte impacto ambiental en la zona» y añadió que «este daño tiene que ser compensado con medidas que beneficien al propio espacio natural afectado y no con la instalación de alumbrado o la construcción de piscinas». La reclamación de la entidad coincide con el anuncio de la posibilidad de que los municipios afectados por líneas eléctricas reciban compensaciones económicas. El Ministerio de Industria pretende impulsar una medida que, si es aprobada, supondría que «los concejos dispongan en dinero o inversiones de hasta el 3 por ciento de la tarificación eléctrica». Esta reforma de la legislación debe ser refutada por el Congreso de los Diputados.
Red Eléctrica Española y FAPAS han llegado a un acuerdo para que la asociación ecologista lleve a cabo un proyecto, subvencionado por la empresa eléctrica estatal, para la recuperación del urogallo en el parque natural de Redes, como medida compensatoria por los daños que ocasione este desmonte. Hartasánchez aseguró que «trabajaremos de forma estricta» y añadió que «esperamos que Red Eléctrica Española cumpla todos los compromisos que se incluyen dentro del convenio». El responsable de Fapas advierte de que «en la asociación no nos vamos a cortar un pelo. Si la empresa hace algo mal, nos tendrá enfrente». «El convenio firmado demuestra la buena fe de REE, que quiere cambiar la forma de actuar de las grandes empresas respecto a sus decisiones, que muchas veces agreden el entorno», explicó Hartasánchez.