OSOS Y PELIGRO PARA LAS PERSONAS

Desde el FAPAS queremos  aclarar una serie de puntos sobre lo que ha acontecido tras el encuentro de este cazador con la osa Hvala el día 23 de octubre, así como  difundir nuestra opinión sobre otros aspectos relativos a la caza y  la seguridad de las personas 

      

          
¿Puede un oso resultar peligroso?

Es habitual tener miedo a todo menos a lo que realmente es peligroso. Si bien en otros lugares del mundo existen osos que acostumbran a predar sobre grandes presas, en el caso de los osos europeos nos encontramos con plantígrados sumamente pacíficos y que suelen pasar desapercibidos cuando hacen una vida salvaje; de hecho, a los osos eslovenos no se les ve. Los osos nos evitan y se mueven como fantasmas. Podremos ver sus huellas, algunas de sus señales, pero nos tiene que sonreir la suerte para poder observar un oso salvaje, pues son muy precavidos y procuran evitar el contacto directo con los humanos; estos, los humanos, sí que son peligrosos. Sólo en el caso hipotético de que se moleste a un osezno, mamá osa podría realizar un ataque, y nunca cebándose si no, muy al contrario, un ataque intimidatorio con el único objeto de alejar los posibles peligros para la cría; las osas son madres amantísimas de sus pequeños; pero no os preocupéis los miedosos, que no os caerá la breva de ver una osa con sus oseznos.

¿Qué fue lo que sucedió, entonces?

El jueves a mediodía había una cuadrilla de 5 cazadores en batida al jabalí en la montaña de Portet, en la zona del Valle de Arán, en el Pirineo catalán. Los cazadores estaban avisados de que por la zona se movía una osa y sus dos oseznos ya prácticamente independizados del año pasado (llamados Polem y Bambou) por lo cual deberían haber evitado dicha zona, no por el peligro que para ellos pudiera representar la osa, ni mucho menos, sino por el peligro que puedan representar ellos para la osa, para el proyecto de reintroducción del oso en el Pirineo y la conservación de la fauna silvestre.

¿Qué sucede en una batida? Escándalo de perros y vocerío humano, lo que va acorralando a la osa desde todas partes como a cualquier otra “pieza” de caza.

Y hay un gran riesgo, enorme, para la osa y sus hijos porque los cazadores pueden

1º) confundir muy fácilmente al oso con el jabalí, como pasa muchas veces

2º) hacer como que se han confundido, como pasa muchas veces

3º) disparar a bocajarro, sin mirar a qué, como lo demuestra el que son capaces de matar a su propio padre, hijo o amigo al moverse tras un matorral. Como pasa muchísimas veces.

La osa, que amaneció tranquila, comiendo por el monte como cualquier día, en un momento en el que necesita precisamente mucha tranquilidad para irse a la osera a hibernar bien alimentada, se encuentra de pronto con el lío de hombres y perros estropeando la mañana. Se oculta como buenamente puede. Los perros la van acosando poco a poco. En un momento dado, uno de los cazadores llega con un perro, escopeta en mano, hasta donde está la osa, y hasta el punto obligarla a un cara a cara con el hombre, al que, a buen seguro, ya temía. Nada de lo que allí sucedió puede ser ahora demostrado fehacientemente. Lo que cuenta el cazador, jubilado de 72 años, es que el perro huyó y que él se puso a gritar y a gesticular para ahuyentarla y ella le atacó.

Ciertamente, las heridas que presenta son muy leves. Es posible que, como dice él, la osa permaneciese quieta hasta que él decidió gritar, entonces pudo asustarse y realizar un ataque intimidatorio, tras el cual el hombre cayó. A partir de ahí existe confusión pues unas fuentes dicen que se le disparó la escopeta y otras que disparó dos tiros al aire para asustar a la osa.

Una osa acosada por perros y gritos, asustada, acorralada, preñada y con oseznos que no sabemos con certeza qué grado de independencia tienen. ¿Qué puede hacer cuando ya tiene al cazador encima?. Esto sucede unas 20 veces al año con jabalíes pero no trasciende a pesar de que a menudo las heridas son de consideración.

Y es que se ha querido asustar a la población aprovechando la coyuntura para así dar un fuerte golpe al programa de reintroducción del oso en el Pirineo. Y para ello se han utilizado multitud de argucias. Se ha dicho que “hay que dar gracias a que el cazador iba armado porque si hubiese sido un buscador de setas o un pastor, posiblemente estaríamos lamentando otra cosa”. Estas afirmaciones insustanciales son tan apresuradas como atrevidas. De no haberse dado las circunstancias que se dieron aquella mañana desafortunada, nunca se habría producido semejante encuentro. De haber sido un buscador de setas, un pastor o cualquier paseante, nunca se hubiera producido el encuentro y la osa tampoco habría estado estresada por el acoso.

Paradójicamente, los cazadores van en batida e invaden el territorio vital y de pleno derecho de otras especies, dispuestos a matar, pero no admiten respuestas de defensa vital de la fauna hostigada que reacciona desesperadamente.

Paradojas. ¿Cuál es el peligro real en el monte?

Tras el “suceso” (si se puede llamar así), el gobierno del Valle de Arán dice que “es prioritaria la seguridad de las personas en la montaña”. Analicemos este punto.

Según Mutuasport, la mutua de los cazadores, el año pasado hubo 21 muertos por disparos de caza y 863 heridos, de los cuales 13 quedaron inválidos para siempre por amputaciones o daños oculares. En 2005 se alcanzaron casi los 2000 heridos por accidentes de caza, con 29 inválidos para siempre; en 2002 murieron 23 personas y en 2004, 18. En 5 años hubo 5.263 heridos con casi 200 inválidos para siempre, y decenas de muertos por disparo. La media anual, según la mutua, es la siguiente: 2585 accidentes de caza, con más de 24 muertos por disparo, 2448 heridos con 91 inválidos.

Y recordemos que cualquiera puede sacar la licencia de armas, pues es un mero trámite fraudulento. Es francamente habitual que un cazador mate a su hermano, padre, hijo, cuñado, yerno, suegro o mejor amigo. Pero es imperdonable que un hombre que pasea tranquilamente con su mujer por el campo sea asesinado por un cazador que no aseguró el tiro. Esto sucede a menudo; hace un año, sucedió eso en Lugo. Pero sin ir más lejos, la semana anterior al encuentro entre la osa y el cazador, también en Lugo un hombre que trabajaba en su maizal fue disparado por un cazador que le destrozó la pierna creyendo que era un jabalí. El mismo día, en Albacete, otro cazador mató a su mejor amigo al escuchar ruidos y creer que era un jabalí. Y es que una bala es letal a más de 1 km de distancia y un perdigón te puede dejar sin un ojo a más de 100 metros.

Pero esto no les preocupa mucho porque han manifestado que “hay más probabilidades de morir en accidente de tráfico”. El vicepresidente de la Oficina Nacional de Caza, además, dice que “el número de accidentes de caza no es tan alarmante”. Al fin y al cabo, estos accidentes de caza no tienen repercusión penal porque son sólo “accidentes”. Parece demostrado que el animal más peligroso para el cazador (y para el excursionista) no es el oso, ni el lobo ni el jabalí sino otro cazador.

En cambio, tras este suceso de la osa, han armado un enorme revuelo, y denuncian que el oso “pone en peligro la seguridad de las personas y es algo que no se puede permitir”, que “se asocia al oso con inseguridad y peligro”, que “es una amenaza real” y que “casi mata a una persona”. Mientras, periodistas sin escrúpulos intentan compensar su falta de profesionalidad con titulares absurdos como "Brutal ataque de una osa a un cazador".

En todos los encuentros entre hombre y oso conocidos en la historia de España, cuando ha habido un muerto, siempre ha sido el oso. El programa de reintroducción comenzó de nuevo en 2006 tras la muerte en 2004 de la osa Canelle por el disparo de un cazador (ver “Crónica de un exterminio”, publicado por Fapas). Fue absuelto (era el padre del alcalde del lugar). Pero años atrás también había muerto la osa Melba asesinada en otra batida. Y posiblemente más osos, hoy desaparecidos, hayan muerto por disparos desde entonces y quizá nunca lo sabremos. Tras la reintroducción de 2006, la osa Franska fue perseguida ilegalmente por los ganaderos; acosada, llegó hasta una carretera donde murió atropellada; entonces se descubrió que también había sido tiroteada días antes. Ya sólo quedan 3 ejemplares aquella última reintroducción y uno de ellos, Balou, está herido por un disparo en una pata durante una batida al jabalí el pasado 7 de septiembre. Hvala es una de las últimas esperanzas.

Desgraciadamente, los montes pirenaicos  parece ser que solo son  de los que salen a matar. Asistimos al temible deambular de hombres legalmente armados por esos montes. Estos sí que son un peligro para las personas, para nuestros niños, para la conservación de nuestros osos y de otras especies que la mayoría de los ciudadanos de España queremos preservar

Coincidencias.

El cazador de la discordia es de Les, municipio en el que hace dos años y medio demostraron estar radicalmente en contra de la reintroducción de osos; incluso boicotearon el día de la liberación. El alcalde de Les protestaba fuertemente en 2006 contra el Programa Life, el Gobierno de Francia, de España y de Cataluña a causa de la reintroducción.

¿Es verdad que los osos son un peligro para el ganado? En el Pirineo se tienen grandes rebaños de ovejas y se trabaja con una parte de ellas mientras la otra corretea libremente por la montaña y ellos cobran las subvenciones. En vez de estar atendiéndolas y vigilándolas con mastines como se hacía hace no tanto tiempo y como se hace en Europa del Este conviviendo con osos y lobos.

Los osos tienen necesidad de carne en su espectro alimentario, pero pueden suplir dicha necesidad con carroñas, algo cuya importancia viene remarcando Fapas desde hace tiempo. Para evitar cualquier posibilidad de ataque al ganado se debe trabajar con el rebaño; en el Pirineo se han hecho muy cómodos dejando los rebaños pastar libremente. Han de tenerse mastines y apriscos, y esto es subvencionado dentro de las ayudas agroambientales asociadas al oso. Qué cómodo es cobrar ayudas y subvenciones para preservar los ecosistemas de montaña, oso incluído, y protestar si el oso se encuentra con nuestras ovejas dejadas a su suerte.

 

Amenazas de delito de caza. Daniel Boya, en representación de colectivos de cazadores y ganaderos amenazó con que batirían el monte por su cuenta, ilegalmente y sin permiso de nadie, en busca de la osa para matarla, aprovechando la coyuntura y el opoyo de algún sector político y con total apoyo del Síndico, Francès Boya. Finalmente, se ha montado un absurdo y desproporcionado dispositivo de búsqueda que incluye 30 guardas, vehículos y un helicóptero. Para capturarla viva pero sin saber qué hacer después y cuando, además, tiene que hibernar pronto.

¿Qué intereses pueden tener los cazadores?. Muy sencillo: los cazadores quieren que se les permita cazar sin restricciones por todas partes, y por eso no quieren que haya osos; y además parece que están encantados de poder matarlos.

Pero, desgraciadamente, los cazadores tienen un poder económico y político fortísimo en muchos lugares, como Fr4ancia o en el Valle de Arán  donde precisamente; muchos políticos son cazadores, incluso furtivos. Y ahora aprovechan los ganaderos también para hacer presión. Asaja, por ejemplo, se atreve a decir que la presencia de osos va a espantar al turismo por miedo y constituye un obstáculo para el desarrollo económico; qué sorprendente que vayan a tener más miedo a los osos que a las balas de los cazadores. Olvidan que el turismo respetuoso con la naturaleza y la cultura tradicional del lugar acostumbra a ir a estos lugares porque en ellos vive el oso, asociado a una naturaleza generosa. Pero pretenden aprovecharse del desconocimiento de la gente.

No queremos convertir la montaña en un parque temático absurdo sino que queremos montañas vivas, con toda su fauna, y el oso es la especie emblemática de las montañas. No envilezcan el Pirineo.

Es triste que un pequeño colectivo de cazadores tenga más fuerza que nadie porque maneje la influencia política de un pueblo.

    

FAPAS  (Fondo para la Protección de los Animales salvajes)

Noviembre de 2008

 
 

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