El Parque Natural Sierra de Andújar reducto de los últimos lobos de Andalucía.

Mitificado negativamente por nuestra cultura ha sido muy perseguido

 

Alfredo Ybarra

Presidente Junta Rectora del parque Natural Sierra de Andújar.

 

Cuando uno entra en el Parque Natural Sierra de Andújar se encuentra con unos paneles que lo anuncian, donde se aprecia la figura de la cabeza de un lobo robusto de grandes ojos rasgados, una imagen sin endulzar. En su momento fue una apuesta arriesgada de los responsables de este espacio natural que querían reivindicar no sólo la importancia y singularidad del parque Natural Sierra de Andújar  entre otras cosas en cuanto a su fauna, sino significar una especie, que el inconsciente colectivo ha puesto en el libro de sus sombras, situándolo en el mundo de los mitos  y así el  “negro como la boca del lobo”, “ver las orejas al lobo” “duérmete niño, duérmete ya, que viene el lobo y te comerá”; la vieja tradición andaluza de que un hombre pierde la voz cuando se encuentra con un lobo y éste lo ve primero; el dicho de que a los caminantes de las sierras se le ponen los vellos de punta ante la presencia del lobo; la adjudicación que el hombre ha hecho al lobo de ciertas facultades, relacionadas con la mala suerte o la fatalidad; mil romances de ciego, coplas y versos,… cierta religiosidad que une al lobo con el mal, que señalaba a brujas que se convertían en lobos, que el demonio aparecía en forma de lobo….No olvidemos que la sierra de Andújar con una gran extensión sin núcleos poblacionales, en muchos momentos refugio de furtivos y perseguidos, con territorios de espesa vegetación, breñales abruptos abrigados en las umbrías, una fauna con depredadores como el lobo y atravesada por cañadas de pastores y lances de caza, otrora  considerados, de aventura legendaria, se ha prestado a plagarse de mitos y leyendas muy esotéricas, adobadas con episodios de personajes taimados, brujas y seres del más variopinto pelaje infernal. No olvidemos a los humanos que pueden convertirse en lobos, la licantropía, y leyendas que procede de las antiguas luparcales romanas y de ceremonias que irónicamente representaban y valoraban las virtudes del lobo y la unción del hombre con el espíritu lobuno para mejorar en la potencialidad de sus quehaceres diarios.

 

No tan enemigo

 

 En las religiones primitivas de nuestra tierra hay vestigios de que el lobo no era enemigo y tenía connotaciones no tan negativas y pesimistas como con la cultura cristianizada. El lobo por su genética depredadora, por su carácter organizativo y características de  sagacidad e “inteligencia” se ganó la corona de ser perverso y oscuro en el que depositar miedos y fantasmas.  Así por ejemplo en la provincia  de Jaén el Cristo de la Yedra tendría entre sus dones si se le rezaba por tal fin librar a la población de los males del lobo, igual ocurría en Mancha Real con la Cruz del Pulgón, o en Andújar con San Antonio (también dice el viejo marchete que ganado que es de lobo no hay san Antón  que lo guarde). Así el lobo  ha sido perseguido, no sólo por su carácter depredador en los ganados sino por el carácter demoníaco. Sin embargo en la milenaria pugna entre lobo y hombre, las agresiones del lobo frente a las nuestras son infinitamente menores. La prueba es la actual situación de su especie. Otras culturas, menos interesadas que la nuestra en mantener a las personas en la ignorancia y el miedo, han visto en el lobo un símbolo de la sociabilidad, la eficacia y la inteligencia. Los mitos de Rómulo y Remo o el de Gárgoris y Habis presentan situaciones similares, en las que cachorros humanos son amamantados por lobas. Los indios norteamericanos ven en el lobo un honorable competidor, al que respetan y admiran. El ideograma chino para representar al lobo significa literalmente "perro distinguido", tal vez por el aspecto rasgado de sus ojos.

Sin embargo, para nosotros en los últimos cientos de años ha sido una alimaña peligrosa a extinguir. No están muy lejos las estampas de los lobos muertos o la de su piel, a las puertas de los ayuntamientos o a la de los cuarteles de la Guardia Civil, abatidos por los loberos, aquella casta de personajes, temidos y admirados socialmente al mismo tiempo. Se daban recompensas por matar al lobo. Batidas ciudadanas, venenos, trampas, todo ha servido para acabar con el lobo y su imagen inmunda. Para los cazadores ha sido su gran competidor a eliminar y el lobo  fue una codiciada pieza a abatir en las cacerías.

 

Medio centenar en Andalucía

 

Por eso poco a poco ha ido mermando su población. Los únicos ejemplares andaluces de lobos ibéricos, no muchos más de medio centenar, se concentran en Sierra Morena, especialmente en el Parque Natural Sierra de Andújar y algunos ejemplares en la zona de Hornachuelos. Actualmente la Junta de Andalucía lo tiene incluido en unos de sus programas de conservación de especies protegidas, junto a, por ejemplo, el lince, el águila imperial o el buitre negro. Ello supone una atención especial a esta especie y variados trabajos de investigación sobre la misma, junto a proyectos para conservar la especie con diferentes medidas. Esto se complementa con indemnizaciones a los ganaderos afectados por ataques de lobos. En Andalucía la Universidad de Jaén ha sido pionera a la hora de realizar un trabajo de investigación riguroso sobre el lobo, en acuerdo con la Consejería de Medio Ambiente. El director de este proyecto de la universidad jienense ha sido el  catedrático y profesor de Biología, Joaquin Muñoz Cobo uno de los grandes expertos sobre esta especie. La formación e información entre los ganaderos los propietarios y los guardas de fincas cinegéticas para el mantenimiento y la conservación del lobo en Andalucía es crucial, según Muñoz Cobo.

El Parque Natural Sierra de Andújar, por su despoblación en general  y la tranquilidad para la especie, por sus zonas inaccesibles y tener muchas fincas privadas, por su tipo de mancha vegetal, por la alta densidad de ungulados que habitan en él y por el cambio de mentalidad que poco a poco se ha producido y produce en propietarios y guardas, supone un hábitat muy adecuado para que el lobo siga sobreviviendo en estos lares. Así el lobo ibérico si aumenta algo su población para evitar las nefastas endogamias, puede desempeñar, como señala Muñoz Cobo, un importante papel en la regulación de las poblaciones de ungulados cinegéticos, que redunde en beneficio del estado sanitario de esas especies, muchas de las cuales tienen poblaciones saturadas, y de sus trofeos, que por selección alcanzarán mayores dimensiones. Los tiempos están cambiando y hoy el lobo es todo un emblema del Parque Natural Sierra de Andújar. Su aullído es el símbolo de que aún es posible señalar al hombre como un ser inteligente que sabe rectificar  a tiempo y entender que el lobo ibérico, es un compañero de viaje en las vueltas de la vida. Una sierra con lobos seguirá teniendo magia, leyenda y poesía y en el parque Natural Sierra de Andújar, en sus zonas más norteñas, aún se le puede a uno poner, por suerte, el vello de punta, al entrever la manada de lobos con el viejo y aún portentoso líder a la cabeza, cobijando el silencio, echándole en el filo de su mito, una partida a la tarde sobre su porvenir de leyenda.

 

Marzo 2007

 

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