El Fapas propone declarar ´zona remota´ todo el territorio osero


El grupo de expertos, en Villamejín.
Foto:PAULA DIAZ

La medida permitiría alimentar con ganado muerto a los animales salvajes

11/02/2007 PAULA DIAZ

La consecución de un alimento que ahora escasea para el mantenimiento de muchas especies de la fauna salvaje de Asturias, la carroña,pasa por la declaración del territorio osero de la región como ´zona remota´. Esta es la solución que el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) plantea a los responsables de Medio Ambiente de las diferentes administraciones implicadas en la protección del espacio natural. Su presidente, Roberto Hartasánchez, recuerda que la inexistencia de esta protección ya está dejando ver sus primeras consecuencias en el desarrollo de osos, buitres, lobos, zorros y otras especies.

La problemática respecto a la disminución de la carroña en los montes asturianos surge como consecuencia del mal de las ´vacas locas´. La búsqueda de seguridad sanitaria obligó a la redacción de una normativa sobre Encefalopatía Espongiforme Bovina que determina la necesaria recogida de todo aquel ganado muerto que antes se descomponía en el medio natural. El presidente del Fapas, Roberto Hartasánchez, considera que la celeridad en la necesidad de aplicar la normativa "olvidó que no todos los territorios son iguales y que las grandes explotaciones de ganado bovino a las que está vinculada la enfermedad nada tienen que ver con las pequeñas ganaderías de las zonas de montaña"

La figura de protección que ahora piden para zonas oseras y otras con importante presencia de fauna salvaje ya existe en el documento redactado por la Unión Europea, pero no se aplicó. Ahora quieren que se pongan en valor estas ´zonas remotas´, que sí exigirían una vigilancia de las reses de ganado pero excluirían la actual recogida. El responsable del Fapas realizó estas ayer estas declaraciones durante el día de clausura de las jornadas que expertos europeos mantienen en Villamejín (Proaza) para analizar las consecuencias que la actual ausencia de ganado muerto genera en la alimentación de los animales salvajes y pedir una mayor sensibilidad en la próxima revisión de la normativa. Durante la jornada, los especialistas contaron con la asistencia de un responsable del Ministerio de Medio Ambiente y técnicos del Principado.

En este caso, Roberto Hartasánchez teme que los intereses de conservación del espacio natural entren en conflicto con los económicos. "Nos tememos que determinadas empresas nos hayan tomado la delantera, porque la recogida de animales se ha convertido en una importante fuente económica". Sólo Asturias pasó de recoger 3.000 reses muertas ha 21.000 en el 2005

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