La supervivencia, el reclamo del urogallo

Cantabria aportará huevos o pollos a un programa nacional para la reproducción en cautividad de este ave en peligro de extinción

16/10/2006 | El Diario Montañés | TEODORO SAN JOSÉ

El canto de reclamo del urogallo, enseña de la Cordillera Cantábrica y, al tiempo, emblema de la fauna amenazada de extinción, cada vez se escucha menos en los montes.

Afortunadamente, su grito de auxilio ha conseguido romper el silencio administrativo que, desde hace décadas, observaba el imparable declive poblacional -se estima que en los últimos veinte años ha perdido la mitad de su censo- de esa rara ave. Tanto que se calcula que de seguir su actual regresión, la especie sería inviable y abocada definitivamente a la extinción en el plazo de quince años.

La reacción se produjo en noviembre del pasado año, cuando cuatro comunidades autónomas -Cantabria, Asturias, Galicia y Castilla y León- junto al Ministerio de Medio Ambiente aprobaron sacar adelante un programa de Conservación ex situ del urogallo. Y el primer paso para poner en marcha ese proyecto se ha dado el pasado miércoles en Asturias. Será en esa región, en su Parque Natural de Redes, situado en el alto Nalón, donde se levante un centro especial que se va a dedicar exclusivamente a la cría en cautividad de esta ave.

Para otoño del próximo año dicha instalación ya estará operativa, con lo que podría dar comienzo la segunda fase de este plan, consistente en la captura de ejemplares, con el fin último de asegurar la población y reintroducir sus crías en el medio natural con el fin de repoblar ciertas zonas.

«¿Qué papel va a desempeñar Cantabria en este proyecto? Como Galicia y Castilla, vamos a aportar ejemplares», señala Antonio Lucio, subdirector general de Montes de la Consejería de Agricultura. «Nuestro cometido inicial va a ser localizar las puestas de urogallos y, en su momento, coger un huevo de los nidos para sacarlos adelante en cautividad», explica Lucio.

El plan de trabajo consiste inicialmente en localizar y, en lo posible, atrapar hembras de urogallo mediante sencillos cercados y sin daños ni traumas hacia el animal, con el fin de 'marcarlas' para que, en el momento de las puestas, se las pueda localizar a ellas y a sus respectivos nidos. De ahí se tomará un huevo, que se enviará al centro de cría de Asturias.

En Cantabria, con una población muy escasa -en base a los 'cantaderos' localizados se calcula que la población no pasa de los 10 ejemplares- «el urogallo tiene una difícil viabilidad aquí», señala Lucio, «y eso nos lleva a valorar nuestra contribución a ese centro para asegurar la pervivencia de la variedad genética que se da en Cantabria y, al tiempo, para ayudar a que, con distintos cruces, haya la mayor variedad posible».

Para repoblar

El subdirector de Montes explica, no obstante, que el referido programa de cría en cautividad «es de largo recorrido, de mucho esfuerzo, pero que no asegura la conservación. No obstante, es una herramienta que podemos desaprovechar».

En un primer plazo de tres o cuarto año, este programa espera conseguir reproducir urogallos de toda la Cordillera. Posteriormente, al cabo de cuatro o cinco años, se iniciará un proceso de reintroducción en el medo natura. En Cantabria, que en estos momentos se encuentra reducido a espacios muy concretos de Liébana, se procuraría reincorporarlos o repoblar otras zonas de Liébana, alto Nansa y alto Saja «donde se dan buenos habitats para el urogallo». Esta vía ya se está empleando en otro lugares, como en el Pirineo, donde al parecer está teniendo relativo éxito.

Lucio sostiene que «Cantabria es donde más crítica se encuentra la situación del urogallo y la que más puede ganar con este proyecto» de cría en cautividad.

Mientras tanto, el personal de la dirección de Montes cumplirá su cometido localizando y marcando a las hembras de urogallo y, llegado el momento, evaluará si la aportación al centro asturiano será en la época de fase huevo para su incubación, o en la época de fase pollo para su cría en cautividad. Junto a los ejemplares aportados por otras comunidades, serán la base de la cría en cautividad para luego cruzarlos con los de otras zonas y lograr así variedad genética.

El urogallo, con una población estimada en toda la Cordillera en torno a los 600 ejemplares, es un ave muy sensible a la alteración de su hábitat. Además de las causas medioambientales (considerado un ave de ámbito boreal, el cambio climático podría estar afectando a la especie), su declive se debe también a la predación del jabalí, pues el urogallo suele anidar en el suelo, entre la vegetación, a la caza furtiva y a la presión humana.

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