Galicia quiere volver a ser hábitat del oso pardo

La presencia de una hembra en la frontera leonesa hace prever un aumento de ejemplares - Al menos tres visitan con frecuencia las montañas orientales

REDACCIÓN Y AGENCIAS • SANTIAGO

Una osa fotografiada en el monte Fernanchin en Proaza, Asturias FOTO: Alberto Morante/EFE
Una osa fotografiada en el monte Fernanchin en Proaza, Asturias
FOTO: Alberto Morante/EFE

29.11.2006 

El 16 de junio de 1946, en el lugar de Couceiros (Padrenda, Ourense), un vecino del lugar, Camilo Lloves, se enfrentó a un gran oso armado con una horquilla. Le ayudó en su hazaña Rogelio, un chaval de 14 años que con su apero de labranza dejó fuera de combate al oso, finalmente rematado por un guardia civil del puesto fronterizo de Ponte Barxas. El oso de tan trágico final fue, según los anales de El Pueblo Gallego, el último que se mató en Galicia, a donde ahora tan sólo vienen de visita dos o tres ejemplares. En mayo de este año, uno de ellos se deleitó de la miel de Quiroga (Lugo), y unos días después fue grabado en los montes de Robledo, en Rubiá (Ourense).

La Consellería de Medio Ambiente y la Fundación Oso Pardo se han propuesto ahora que Galicia vuelva a ser, en las sierras de Os Ancares y O Courel, hábitat de una especie que ya escaseaba en el siglo XIX. Según explicó ayer Guillermo Palomero, presidente de la fundación, hay posibilidades de ello, porque mientras en Europa decrece el número de ejemplares, en la cordillera cantábrica se ha pasado de entre setenta y ochenta animales contabilizados hace diez años a cerca de 130 ejemplares en la actualidad. En Galicia, no existe una presencia fija, pero sí "visitas continuadas" de al menos tres osos diferentes, lo que demuestra que "tienen un hábitat de calidad" en las zonas fronterizas con Asturias y Castilla-León.

Pero además, en la parte leonesa se ha establecido una hembra, lo que "creará ambiente y garantizará una presencia permanente" en una zona donde se está trabajando bien en la conservación y mejora del hábitat, por lo que "no habrá problema" para el incremento de la presencia de osos, dijo Palomero.

El presidente de la fundación, que ayer firmó un convenio de colaboración con el conselleiro Manuel Vázquez, resaltó además que "el oso cohabita muy bien con la población rural" y su presencia es una "marca de calidad" del ecosistema, lo que puede aumentar la presencia de turistas y atraer desarrollo y dinero. El oso es un animal, insistió, "compatible con el turismo, la caza y la agricultura", por lo que no crea "conflicto" y "se ve como un recurso más" de las zonas en que tiene presencia.

Indicador de calidad

En el mismo sentido se manifestó el titular de Medio Ambiente, quien subrayó que la presencia del oso es un "indicador de calidad" medioambiental y de avance en la búsqueda de un "equilibrio razonable" para la biodiversidad. Vázquez consideró "fundamental" la zona de montaña en el conjunto de la biodiversidad gallega y abogó porque tanto Os Ancares como O Courel recuperen "el espacio que merecen", pues se trata de unas zonas con las que "no se ha hecho justicia".

El acuerdo firmado ayer supone una renovación del rubricado por primera vez en 1997 en el marco del Plan de Recuperación del Oso Pardo en la Cordillera Cantábrica, que persigue la puesta en marcha de una serie de medidas encaminadas a recuperar esta especie emblemática.

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