El mismo que mató a Favila

Un estudio del catedrático Juan Luis Arsuaga demuestra que los osos de los montes cantábricos son idénticos genéticamente que los plantígrados de hace 20.000 años

6-11-2005

Oviedo, María ALONSO

Hace veinte mil años, sobre lo alto de un cerro calizo desde el que se divisaba todo el valle, el hombre del Paleolítico vigilaba el acceso a la cueva que ahora se conoce como La Paloma, en el actual concejo de Las Regueras. Los osos merodeaban por la zona y había que ser cautos.

Entre ese hombre cazador del Paleolítico y el tecnológico del siglo XXI hay una enorme evolución cultural. De hecho, tuvieron que pasar 2.000 años, aproximadamente en el 16.000 a. C., para que llenase las paredes de la Peña de Candamo con grabados de caballos y bisontes. Pero los osos que merodeaban por la zona no han cambiado nada.

Y es que aquellos osos de hace 200 siglos son genéticamente iguales a los que hoy se esconden en los montes asturianos. Un estudio dirigido por Juan Luis Arsuaga, catedrático de Paleontología y codirector del yacimiento de Atapuerca, desvela que la historia de los osos asturianos es antigua y que los ejemplares que hace veinte mil años se movían por estas tierras eran iguales que los actuales.

Y si aquel oso paleolítico era idéntico al actual, evidentemente lo mismo puede decirse, por ejemplo, del que mató al rey Favila en el siglo VIII. En cambio, en otras zonas de Europa ese oso paleolítico sí habría evolucionado, hasta dar los actuales osos que pueden verse en Italia o en los Balcanes.
El estudio dirigido por Juan Luis Arsuaga, que todavía no está terminado y al que le queda un año, se ha realizado mediante el análisis del ADN mitocondrial de fósiles de osos de toda Europa. Entre ellos, de cuatro ejemplares que vivieron en el Paleolítico y cuyos restos aparecieron en la cueva de La Paloma (Las Regueras).
Hace 20.000 años, justo antes de la última glaciación, el oso pardo cantábrico ya existía como tal. Arsuaga y su equipo, gracias a un convenio con el Principado que se gestó en la anterior legislatura, están estudiando la historia evolutiva del oso pardo. Desde hace dos años, los investigadores analizan los huesos fósiles para intentar descubrir, según Arsuaga, «qué ha pasado con los osos desde la Prehistoria, para lo que estudiamos la historia evolutiva de los osos pardos españoles y de otros países de Europa». Restos fósiles de yacimientos de España, Francia, Italia o Alemania que han permitido descubrir que los animales de entonces eran ya los de ahora.

«Nos salen unos tipos genéticos muy similares a los que hay ahora. La población cantábrica es muy vieja y es la misma que había en el Paleolítico», asegura Arsuaga, que dibuja con palabras el pasado del oso pardo cantábrico: «En la época de la última glaciación, la mayor parte de Europa es una tundra. Los osos y los neardentales se refugian en la península Ibérica, en la península Itálica y en los Balcanes». Allí resisten hasta que hace diez mil años, cuando termina la glaciación, osos y hombres recolonizan el resto de Europa.

Cada una de las poblaciones de osos europeos parece desarrollarse, a partir de ese momento, de forma diferente. El estudio que dirige Arsuaga busca las raíces de los osos europeos que hoy viven y su relación con las poblaciones del pasado. Y además de ponerle nombre a los antepasados de nuestros osos, el informe servirá para tomar decisiones sobre las traslocaciones de ejemplares, los cruces entre poblaciones y la viabilidad de las mismas.

La investigación pretende establecer si la población española, la italiana y la balcánica son unidades evolutivas diferentes. Y los resultados primordiales del estudio determinan que, en principio, son linajes evolutivos independientes.

Para Juan Luis Arsuaga, «los osos cantábricos son muy parecidos a los del Paleolítico, tienen una historia evolutiva larga y todo parece indicar que son una unidad evolutiva, lo cual no es muy buena noticia a efectos de traslocaciones, ya que como tal unidad evolutiva no debería mezclarse».

Se encuentra en el Cantábrico en la época de la glaciación y en la Prehistoria la misma estructura genética que en las poblaciones actuales. Osos que han visto cómo el mundo de los hombres cambia mientras ellos continúan anclados en una secuencia genética con veinte mil años de historia.
Los osos cantábricos se encuentran en la actualidad divididos en dos poblaciones, en el Occidente y en el Oriente, sin apenas contactos a causa de barreras como la autopista del Huerna. Ambas poblaciones son del mismo oso que el del Paleolítico.

 

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