EL GRAN DEPREDADOR, A DEBATE

22-10-2005 (La Opinión de Zamora)

La Junta implica al pastor en la conservación del lobo apoyando las medidas de prevención

Las organizaciones agrarias presentarán en breve las alegaciones al documento remitido por Medio Ambiente sobre la gestión que se quiere aplicar en el futuro

J. A. García

Las organizaciones agrarias tienen en sus manos el Plan de Gestión y Conservación del Lobo en Castilla y León para, en estos días, presentar las alegaciones oportunas al documento que el Gobierno regional quiere convertir en el cimiento de la política a seguir con la polémica especie. Un pastoreo más cercano, la presencia de mastines y los vallados protectores se apuntan como medidas de prevención esenciales, pero también resaltan las compensaciones por daños y el valorar al cánido como una pieza de caza apetecible y un recurso turístico a tener en cuenta.

«Minimizar los efectos negativos que la especie pueda originar sobre el ganado y compatibilizar su conservación con el mantenimiento de la ganadería extensiva y la viabilidad económica de las explotaciones» es uno de los objetivos más importantes para la elaboración del Plan de Gestión y Conservación del Lobo en Castilla y León, «y el que más condiciona la gestión de la especie» según recoge el propio documento en el apartado dedicado a "pautas de gestión". «El conflicto con el sector ganadero ha de ser incluido y tenido en cuenta, máxime cuando es un factor de especial relevancia» añaden los redactores del texto, convencidos de la futilidad de cualquier gestión sobre el lobo dejando de lado a quienes más lo sufren en sus patrimonios y medios de vida.
«Los pilares» para compatibilizar el lobo y la ganadería pasan por hacer un uso acertado de los «mecanismos de prevención de ataques a la ganadería, de las medidas de compensación económica de los daños y la captura de lobos». Otras actuaciones «complementarias» son «minimizar la mortalidad accidental y furtiva sufrida por los lobos, la certificación de las depredaciones a la cabaña ganadera o la recogida de información sobre la especie».
Las medidas de prevención de daños a la ganadería «es un aspecto clave a la hora de reducir los niveles de predación del lobo sobre la cabaña doméstica» recoge el documento, sistemas que están bastante bien desarrollados en las áreas en las que el predador se encuentra presente de manera tradicional». No obstante, se precisa que «no existe el método de prevención que garantice al cien por cien la seguridad del ganado frente al lobo, sobre todo si el ganado pasta de forma extensiva».
Respecto al pastoreo se afirma que «el acompañamiento continuo de los rebaños (fundamentalmente el menor) por parte de uno o varios pastores es, sin duda, uno de los métodos más eficaces, quizá el mejor, de cara a prevenir la existencia de episodios de predación del ganado doméstico».
La sugerencia recogida en el Plan es «acometer un programa para la revalorización del pastoreo tradicional». «Es necesario realizar un esfuerzo especial para consolidar la figura del pasto, y del pastoreo, y mejorar en lo posible las condiciones de trabajo de los mismos para que no sean éstas las que hagan desaparecer esta profesión de manera irreversible» señalan, y se apuntan para ello «la mejora en la habitabilidad, accesos a las majadas y la recuperación de pastizales perdidos».
Otra medida de prevención radica en los perros guardianes. «La implantación de mastines para la custodia del ganado es una magnífica medida preventiva de predaciones por lobo (u otros perros), minimizando también pérdidas frente a otros predadores, como el zorro» apunta el Plan.

Diferente zonificación para la Reserva Regional de La Culebra
La zonificación aparece como «el mejor exponente de gestión para la especie, tanto desde el punto de vista científico como desde el punto de vista social, ya que es imposible gestionar de una forma homogénea las poblaciones en territorios amplios». La zonificación tiene en cuenta aspectos como «la potencialidad del medio para albergar lobos, la disponibilidad de presas silvestres y la conflictividad con la ganadería extensiva».
El documento divide en tres zonas la región. La zona I «se extiende desde el centro mesetario hacia las zonas montañosas del oeste de León y Zamora, hacia el noreste de Burgos, al sur del Ebro y hacia el extremo suroriental de la región». Incluye parte de la Reserva Regional de Caza de La Culebra. «Contiene principalmente municipios poco conflictivos» y «más de la mitad de los lobos de la región» habitan este terreno.
La zona II comprende, en Zamora, a Aliste. Son zonas con mejores poblaciones de ungulados silvestres y la superficie de La Culebra no integrada en la primera. Los municipios aquí integrados presentan «un cierto grado de conflictividad por la alta densidad de ganado que mantienen». En ella habitan la tercera parte de los lobos.
La zona III integra, en esta provincia, el sureste de Zamora. Y en ella destacan las formaciones de dehesas.

Línea de subvenciones para el pastoreo, mastines y vallados
A la vista de que la presencia de varios perros mastines supone, no pocas veces, un problema añadido para los ganaderos por su comportamiento en un medio rural visitado por todo tipo de personas, a cualquier hora y lugar, y en ocasiones acompañados también por perros, los redactores del documento señalan que «el tipo de perros que se debe promover es aquel que siendo de buena raza no manifiesta comportamientos agresivos ni hacia el dueño ni menos aún hacia otras personas distintas a su dueño o cuidador». La sugerencia a la Junta de Castilla y León es «que adopte una línea de ayudas dirigidas a los propietarios de ganado de ovino, prioritariamente de las comarcas situadas al sur del Duero por ser éstas las zonas de recolonización reciente del lobo en la comunidad y en las que se ha perdido la tradición de utilización de estos perros». Una de las fórmulas apuntadas es que «la Junta establezca convenios con asociaciones de criadores de mastines en los que mediante un compromiso de compra de cachorros se logre alanzar un stok anual suficiente de cachorros que permita surtir de perros eficaces a los ganaderos de cada provincia». La idea es que los beneficiarios de estos animales también «tengan que desembolsar una cantidad» por hacerse con los cachorros, y se aconseja que los ganaderos que adscritos a este programa «se comprometan por escrito a no vender los mastines y a destinarlos exclusivamente a tareas de custodia de ganado, siguiendo las pautas -no especificadas- recomendadas por la Administración». El mantenimiento de perros guardianes se subvencionará durante los tres primeros años, desde la concesión de los ejemplares y puede comenzar esta fórmula al inicio de 2006 formando parte de un proyecto Life «que se encuentra en fase de ejecución».
Los vallados protectores propuestos «no deben ser de gran extensión y podrían resultar eficaces como medida preventiva en el caso de explotaciones con niveles de predación importantes en determinadas épocas del año (partos, primeras semanas de vida de las crías), así como en dehesas destinadas a la cría de ganado en vacuno en
extensivo». Asimismo aluden al empleo «de vallados móviles electrificados en áreas de ganadería menor extensiva cuyos corrales y apriscos utilizados sean deficientes».
Los redactores del Plan no apuntan una valoración de las subvenciones para la prevención de ataques al ganado, en lo tocante a la puesta en marcha de medidas de apoyo al pastoreo y los vallados protectores, «al depender el importe de las solicitudes presentadas». No obstante, la estimación económica es de 110 euros de subvención por perro al año, y se apunta un perro por cada 150 cabezas de ganado menor. Los vallados protectores tienen una estimación de 8.000 euros por kilómetro de cerca electrificada fija, y de 3.800 por la cerca electrificada móvil.
Otro de los aspectos en los que inciden los redactores es en un mayor control de los ayuntamientos sobre los perros. «La consecución de un censo canino actualizado regularmente, con los animales identificados, a buen seguro conseguirá reducir el problema toda vez que a los propietarios se les podrá exigir responsabilidades por los perjuicios que sus animales generen».
El responsable del lobo es uno de los caballos de batalla por cuanto que así como existe una responsabilidad clara para los dueños de animales domésticos, no aparece en todo el documento reflejada una responsabilidad clara sobre los dueños de los lobos. Esta laguna propicia una enredada burocracia, con litigios de por medio, para los ganaderos que sufren lobadas fuera de las reservas y exigen un pago a los perjuicios. El seguro es la solución apuntada desde la Administración, pero es reiterado el rechazo de las organizaciones agrarias al seguro del lobo «o de cualquier otro animal» que haga su agosto en el ganado.
Aparece las propuesta de «reducir al máximo la documentación necesaria y los requisitos exigidos para solicita las ayudas». Para ello se propone «un único número de teléfono de contacto, operativo las 24 horas». Asimismo quieren reducir el tiempo de aviso del siniestro a dos días «aunque lo ideal sería rebajarlo a 24 horas».
El aprovechamiento cinegético es otra «herramienta de gestión», que el objetivo es conseguir «que la especie sea valorada favorablemente por los cazadores, a la vez que pueda constituir un recurso económico para el mantenimiento y desarrollo de las áreas rurales». Los redactores exponen que «en ningún caso el porcentaje total de mortalidad por acciones de control y caza ordinaria será superior al 35% de la población de lobos». El control será llevado a cabo por patrullas de la Consejería de Medio Ambiente «aunque si fuera preciso cabe la posibilidad de trasladar estas tareas a una empresa privada».
El documento elaborado por la Junta sobre la gestión del lobo está en manos de las organizaciones agrarias que deberán presentar en breve las alegaciones que consideren oportunas después de haberlo analizado durante un mes.

El furtivismo y el envenenamiento escapan al registro de los despachos
El equipo redactor, atendiendo a la densidad de lobos, ha diseñado cinco sectores. El cuarto, situado a caballo de las provincias de Zamora y León, incluye las manadas de lobos de la sierra de La Culebra, de La Carballeda, de La Cabrera leonesa-zamorana y de la sierra del Teleno. El sector quinto, compartido por Zamora, Valladolid y León, comprende las comarcas de Benavente y Los Valles, Tierra de Campos y de Torozos en Valladolid.
Respecto a la mortalidad, el documento recoge que el número de ejemplares muertos en el periodo 1999-2004 es de 379, de los que 278 fueron abatidos deportivamente, 22 a través de un control legal, 56 atropellados, dos a la espera furtiva, seis envenenados y 15 han perdido la vida de otra guisa.
En el informe se expone que «las colisiones entre lobos y vehículos en la provincia de Zamora (que con el 12,76% de la red de carreteras castellano-leonesas, acumula el 16,07% de los lobos atropellados) tiene una concentración muy clara en los alrededores de la capital (carreteras N122 y C-527) y al sur, en el límite con la de Salamanca, en El Cubo de la Tierra del Vino, carretera N-630, que es la carretera más conflictiva en la provincia ya que concentra el 44,44% de lobos atropellados en ella».
En cuanto a los datos reflejados por envenenamiento, «que no aparece como una causa importante de mortandad», se apunta que «hay que tomar en consideración los datos ya que este tipo de muertes suele ser de difícil detección». Tampoco existe convencimiento en cuanto a los datos relativos al furtivismo, «que por su carácter ilegal resulta poco conocido».

 

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