Cabárceno «in vitro»

La primera inseminación artificial de oso pardo, clave para el futuro de la especie, se ultima en Cantabria

16-mayo-2005

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El macho juega con una de las osas mientras la otra hembra se acerca.

Oviedo, María ALONSO

En el parque de la naturaleza de Cabárceno (Cantabria) los movimientos sexuales de dos osas y un macho que las acompaña en un pequeño recinto aislado son seguidos al detalle. La razón es que son parte de un proyecto que prevé conseguir que por primera vez en el mundo una osa parda sea inseminada artificialmente. El oso que las sigue por el recinto es mera comparsa. Un ejemplar asiático de posible origen circense que ha sido vasectomizado y que será el que marque a los veterinarios el momento en el que las osas entren en celo. Será ése el preciso instante en el que los veterinarios inseminarán artificialmente a las hembras con el semen de oso pardo congelado en las dependencias del parque. Todo está preparado y es que el celo de las osas, dos ejemplares jóvenes de entre 6 y 10 años, está a punto de producirse y en cuestión de días -o a lo sumo semanas- la inseminación por vía laparoscópica será un hecho. De este modo culminarán tres años de trabajo en busca de una fórmula que servirá para solucionar los problemas de variabilidad genética de los osos pardos cantábricos.

Para ello, en Cabárceno utilizan ejemplares de oso pardo procedentes de la zona norte de Europa. El parque cuenta con 50 de estos ejemplares que crían en cautividad de forma natural. Todos los años las osas paren entre ocho y diez oseznos, de los que sobreviven una media anual de dos o tres ejemplares.

El jefe de veterinarios de Cabárceno, Santiago Borragán, asegura que el proyecto de biotecnología nació de la necesidad de «conectar las dos poblaciones oseras, la oriental y occidental». Los osos asturianos están divididos y sin conexión, y los muchos estudios sobre los plantígrados han reiterado los problemas genéticos de ambas poblaciones. Llegados a este punto, existen dos opciones: intentar unir las dos poblaciones mediante medidas para fomentar un corredor osero que parece no funcionar si se tiene en cuenta la falta de conexión entre ambas, o bien optar por el uso de la biotecnología para conseguir realizar inseminaciones artificiales de osos.

Tanto el Fapas como la Fundación Oso Pardo han manifestado en reiteradas ocasiones la necesidad de solucionar los problemas genéticos de la población de osos asturiana mediante la intervención activa en las poblaciones. Unos optan por llevar una hembra del occidente de Asturias al Oriente, y otros por inseminar a «Paca» y a «Tola», las osas de los valles del Trubia. Mientras la decisión política sigue sin producirse, los veterinarios de Cabárceno, en colaboración con la Facultad de Veterinaria de León, están llevando a cabo un proyecto que, después de tres años, está en un momento especialmente delicado. Llegar hasta aquí y disponer de los conocimientos necesarios para poder realizar la inseminación de una oso pardo no ha sido fácil.

En una primera etapa los veterinarios han trabajado en la extracción de semen de los osos del parque mediante electroeyaculación. Los técnicos han conseguido dormir y extraer semen a 18 machos del parque y han logrado congelar y descongelar el semen conservando todas sus propiedades.

En una segunda fase del estudio los veterinarios trabajaron sobre el cadáver de una osa que había fallecido en el recinto de Cabárceno y estudiaron con detenimiento el aparato genital del animal, un análisis que, después, repitieron con una osa viva a la que durmieron. Mediante técnicas de laparoscopia grabaron el interior del ejemplar y comprobaron las características genitales de la misma. Todo para que, cuando en los próximas semanas se culmine el proyecto con la inseminación de las dos osas, se reduzcan al mínimo las posibilidades de error.

Santiago Borragán se muestra cauteloso a la hora de determinar cuándo se podría aplicar la técnica con osos pardos cantábricos en libertad. Todo dependerá de que las dos osas que empiezan ya a mostrar los primeros síntomas de celo logren quedar preñadas mediante las técnicas de inseminación artificial. Si esto fuera así, en el próximo mes de enero nacerían los primeros ejemplares mediante inseminación artificial, un sistema en el que están puestas las esperanzas para salvar los problemas de variabilidad genética del oso pardo cantábrico.

Mientras tanto, «Paca» y «Tola», las osas de los valles del Trubia, están a la espera de que la técnica que están experimentando en Cabárceno sea una realidad. En ese momento, el Principado tendrá que tomar la decisión de inseminar o no a los ejemplares. El principal problema que se encuentran es la falta de semen, por lo que parece que la única posibilidad sería dormir a un ejemplar en libertad, extraerle el semen y, posteriormente, soltarlo. Por ello una de las técnicas que más han perfeccionado en Cabárceno es la de dormir a los osos para poder realizar la electroeyaculación. Borragán asegura que han disparado para sedar a los plantígrados unas sesenta veces y que han adecuado el sistema para poder hacerlo en libertad ya que no es lo mismo realizarlo en el parque que en un espacio en el que oso debe recuperarse perfectamente en un determinado espacio de tiempo.

La descendencia de «Paca» y «Tola» depende ahora de dos osas sin nombre de Cabárceno que, con un poco de suerte, serán madres en enero.

 

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