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EL MITO DEL LOBO |
Que en Los Picos de Europa hay lobos, nadie lo duda. Los hay y los ha habido a lo largo de los últimos veinte años, e incluso más. Pero en los últimos tiempos, la figura del lobo ha generado una intensa polémica en este espacio, polémica trazada por las divergencias entre los que desean su conservación y quienes en la defensa de sus intereses económicos la rechazan.
El conflicto es complejo en tanto que en el tema del lobo y los Picos de Europa, se entremezclan toda una serie de factores diferentes. Si hablamos del lobo, hemos por tanto de referirnos a su biología, es decir; a cómo vive y cuál es su comportamiento. Haciendo referencia inmediata a la ecología que existe en el territorio del lobo, es decir, el medio físico donde se desenvuelve: las montañas.
Las montañas son, además de un territorio desde un punto de vista ecológico, también un medio donde el hombre ha promovido sus actividades desde hace cientos de años, por lo que también hemos de hablar de tradición o cultura, y con la cultura, sus medios, la ganadería, lo que a su vez nos lleva a hablar de economía. Todo un complejo entramado de eslabones encadenados unos a otros que da lugar a lo que actualmente es o conocemos por los Picos de Europa.
A todas estas circunstancias, quizás habría que añadir una nueva, moderna, recientemente descubierta en el mundo del lobo: la política. Y es que el lobo es para estos territorios lo que la industria lo es para otros, es decir, el lobo es un perfecto elemento descubierto para hacer presión política en un medio donde no existen otros argumentos.
Y es que lobos los hay, pero no tantos como se pretende hacer creer. Los censos, dados por especialistas y administraciones fluctúan como por encanto y es que con las cifras dadas, sólo pretenden alcanzar el objetivo de atraer la atención para generar recursos económicos. Si hay pocos lobos, los podremos clasificar en el apartado de "en peligro de extinción" y solicitar ayudas millonarias para su supuesta necesidad de conservación; es una estrategia de ciertos científicos y estudiosos del lobo. Si hay muchos lobos, las administraciones deberán tener más dinero para pagar daños, es otra estrategia de ciertos políticos empeñados en hacer ver que hay lobos por todas partes, pagar los daños reales que causan, pero también cualquier otra reclamación fraudulenta, daños de perros e incluso daños imaginarios. Todo vale con tal de vender una imagen política que le asegure de nuevo el voto.
Fijémonos con atención, ya que quizás el reflejo más fiel de estas actitudes lo hayamos visto en las pasadas elecciones agrarias. Una vez finalizados los comicios, el tema lobo desapareció de los medios de comunicación. El lobo en los Picos es lamentablemente sólo un mito, un mal mito que genera inestabilidad en todos los órdenes, ecológicos y sociales. Su triste realidad es que habiéndolos, que los hay, la falta de una adecuada gestión técnica, basada en una política de conservación de la naturaleza, y en el anárquico modelo de distribución de competencias administrativas en un territorio que en vez de ser congestionado está congestionado por ambiciones de políticos oportunistas que ven en la bandera del medio ambiente una catapulta, ha llevado al lobo al extremo social de convertirlo en el mito maldito, siendo posiblemente, el que menos culpa tenga de ello.
Roberto Hartasánchez
Pte. de FAPAS
FUSION - Marzo de 1999