Manual para la Conservación del |
||
![]() |
|
|
La población de osos que ocupa la Cordillera Cantábrica está claramente separada en dos núcleos bien diferenciados: El occidental ocupa territorios de Lugo, León y Asturias. En el otro extremo, el núcleo oriental ocupa terrritorios de León, Palencia, Cantabria y AsturiasEn España el oso pardo (Ursus arctos) está catalogado en peligro de extinción. En la Cordillera Cantábrica existen entre 70 y 85 ejemplares, divididos en dos poblaciones sin aparente conexión. La especie también se encuentra en el Pirineo español con una presencia estable de 12 individuos.
A nivel europeo el oso pardo se encuentra dentro de la categoría "en peligro", y está presente en los anexos II y IV de la Directiva Hábitats, siendo una especie prioritaria. Con 12 ejemplares en los Pirineos, de 3 a 5 en Trentino (Italia), 60 en los Abruzzos (Italia) y unos 100 en Grecia. En el resto de Europa existen unos 30000 ejemplares en la antigua URSS, 1200 en Escandinavia, 6000 en Rumania, 700 en la antigua Checoslovaquia, 850 en Bulgaria, 2000 en la antigua Yugoslavia y unos 70 en Polonia. A nivel mundial el oso pardo está catalogado como especie no amenazada.
Las poblaciones cantábricas de osos ocupan un área entre 5000 y 7000 km2 en dos núcleos oseros (oriental y occidental) separados por 30 km de distancia en donde se acumulan importantes infraestructuras y actividades humanas. El área de distribución de la especie se reparte en cuatro Comunidades Autónomas: Asturias, Cantabria, Castilla-León y Galicia. La población occidental, la más numerosa, se extiende por Asturias, Castilla-León y Galicia, desde los Ancares de Lugo hasta el Puerto de Pajares. Abarca unos 2600 km2 sobre todo en Asturias, con cerca del 70% de la superficie. La población osera oriental se extiende por unos 2500 km2, desde Campoo de Suso, en Cantabria, hasta el Puerto de Vergara, en Asturias. En torno al 85% de la superficie ocupada por la población oriental pertenece a Castilla-León.
Los osos son una especie que puede llegar a recorrer grandes distancias dentro de sus áreas de distribución, en especial los machos adultos en busca de hembras en época de celo y los jóvenes inmaduros que no tienen bien definidos sus territorios
En la Cordillera Cantábrica, las acciones para la conservación de los osos se enmarcan en los Planes de Recuperación. La Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres, exige la redacción de Planes de Recuperación para especies catalogadas como "en peligro de extinción", categoría en la que el Real Decreto 439/1990, de 30 de marzo, por el que se regula el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, incluye al oso pardo. En la actualidad el oso pardo cuenta con Planes de Recuperación vigentes en las cuatro Comunidades Autónomas, aprobados a lo largo de 1989 y 1992. Sin embargo, después de casi una década de aplicación de los Planes estratégicos los problemas de conservación del oso pardo no han sido resueltos satisfactoriamente.En febrero de 1999 la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza acordó revisar los Planes de actuación estableciendo para todos ellos una estructura común a través de un documento más amplio denominado Estrategia de Conservación del Oso Pardo Cantábrico, siendo la Dirección General de Conservación de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente quién tomó a su cargo la coordinación. La finalidad de la Estrategia es asegurar la viabilidad a largo plazo de las poblaciones cantábricas de oso. Para ello se deberán cumplir, entre otros, los siguientes objetivos principales: Eliminar la muerte de osos causada por personas, reducir los conflictos entre osos y humanos, conservar la población oriental, conservar y restaurar el hábitat, asegurar la conectividad entre poblaciones y núcleos de población y garantizar el apoyo público a la conservación del oso a través de la educación y la concienciación.
Pese a todo ello el número de osos pardos en nuestro país es cada vez más reducido: apenas quedan entre 70 y 85 ejemplares en nuestros bosques de la Cordillera Cantábrica (unos 20 en el área oriental y entre 50 y 65 en el área occidental). ¿Cómo es posible que nos encontremos todavía en esta situación? La respuesta es: las principales causas de muerte de osos, los disparos y los lazos, siguen bien presentes en las zonas oseras. Además, otros factores de amenaza como son la destrucción y fragmentación de su hábitat, la excesiva presión turística y el pequeño número de osos existentes, en el caso de la población oriental, todavía no han desaparecido.
El vertiginoso ritmo de despoblación osera hace preveer lo peor si no se toman medidas urgentes y contundentesl. No solo uno de cada 20 de la Cordillera Cantábrica muere cada año, sino que la práctica totalidad de esas muertes es provocada por el furtivismo. Entre 1980 y 1994, 54 osos murieron en la Cordillera Cantábrica manos de cazadores furtivos, 36 de los cuales pertenecían a la zona occidental. Casi la mitad de esos osos fueron abatidos por arma de fuego, 19 murieron atrapados por lazos y 2 fueron envenenados.
Tristemente, los disparos a osos, ya sea por accidentes de caza al confurdirlos con jabalíes en las batidas o cacerías, o como consecuencia del furtivismo con arma, son la principal causa de la muerte de ejemplares. A este respecto es el concejo de Proaza el que encabeza las estadísticas, con más de 32 disparos en los últimos años, seguido de los concejos de Quirós y Cangas del Narcea.
Junto a la muerte por disparos, la colocación de lazos supone otro problema importantísimo más que se suma a la precaria situación por la que atraviesa el oso y que constituye la segunda causa de muerte de osos. El empleo de lazos es aún una práctica generalizada en toda Asturias siendo los concejos de Lena, Teverga , Cangas del Narcea y Degaña, los que encabezan la lista de lazos requisados por las guarderías en los últimos años. En las reservas regionales de caza asturianas se retiraron entre 1993 y 1998, 1147 lazos. En esa época solamente en dos cotos regionales se detectaron 1523 lazos. Durante la realización de este proyecto se han localizado y retirado un total de 106 lazos.
Los lazos son utilizados de forma habitual para atrapar los jabalíes y otras especies silvestres de gran resistencia que dañan considerablemente los cultivos. Los osos que logran sobrevivir a estas trampas sufren terribles secuelas posteriores como mutilaciones o enfermedades derivadas de las heridas que les producen y que aumentan la vulnerabilidad de los animales.
En la actualidad, el problema de la existencia de lazos en las áreas oseras es el mayor factor de riesgo para la supervivencia de esta especie. Los lazos están siempre colocados en los pasos que utiliza la fauna salvaje. Los cazadores furtivos utilizan cables de acero para poner las trampas. Pero también se han localizado lazos formados por fuertes cuerdas de material sintético, muy utilizadas en las labores del campo.El hecho de que los disparos y la colocación de lazos sean las principales razones por la que mueren los osos hace imprescindible una urgente e intensa vigilancia de las cacerías, así como un control exhaustivo de la presencia de lazos. Paralela y complementariamente se debe trabajar en la sensibilización y concienciación de los miembros de las diferentes Sociedades de Cazadores.
Pero son más los problemas con los que se encuentran todos aquellos que nos dedicamos a la conservación del oso pardo como son la fragmentación y destrucción de su hábitat y los problemas de endogamia.
Ante la gran variedad de problemas con los que se enfrenta la conservación de esta especie, tanto las administraciones regionales como las ONGs están desarrollando desde hace tiempo diversas iniciativas encaminadas a proteger al oso pardo, aunque con cierta descoordinación y falta de objetivos comunes.
Sin embargo, gracias al apoyo del programa LIFE-Naturaleza, el FAPAS ha realizado este proyecto de recuperación del oso pardo que, entre otras cosas, también ha permitido dar los primeros pasos para establecer un clima de confianza con las Sociedades de Cazadores en pro de su conservación y a su vez sentar las bases de una colaboración, que ya está en marcha, tanto con otras ONGs, como la Fundación Oso Pardo y la Fundación Oso de Asturias, y algunas universidades y administraciones como la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias, con un objetivo común: salvar al oso pardo cantábrico de la crítica situación en que se encuentra.
|
Durante los últimos años el
aumento de las explotaciones apícolas está dando origen a un aumento de los daños
causados por los osos en los colmenares. Estos daños son generalmente importantes y motivan la presencia de los osos causantes del daños durante varios días en la zona, con el riesgo de que alguna actuación ilegal ponga en riesgo su vida. En esos momentos las zonas deben ser objeto de una especial vigilancia y protección por parte de todas las personas implicadas en la conservación de los osos. |
|
La Administración Regional de Asturias y el FAPAS han llegado al acuerdo de trabajar conjuntamente para que en cuanto se produce un daño de oso en un colmenar, se proceda rápidamente a su protección para evitar de nuevo la entrada de los osos. |
BIOLOGÍA Y COMPORTAMIENTO
El Oso pardo es un animal corpulento, parece pesado pero es extremadamente ágil y con una gran capacidad de conocer todo lo que sucede en su entorno. Pese a que su vista no es buena, posee un excelente olfato y oído.
Oso pardo (Ursus arctos)
Largo: 1'7 a 2'2 m.
Altura en la cruz: 0'4 a 1'2 m.
Peso: 80 a 250 kilos.
Longevidad: entre 20-25 años.El color del pelo varía desde un color blanquecino hasta un marrón oscuro o incluso negro, según la edad de cada ejemplar.
Los osos necesitan acumular grasas para pasar el invierno en sus cuevas. Se ha comprobado que las osas que no obtienen una alimentación adecuada a causa de la escasez de comida en el otoño, tienen problemas para reproducirse al año siguiente.
ALIMENTACIÓN Y HÁBITAT
El potente cráneo del oso está formado por cuarenta y dos dientes.
TODO EL AÑO: Bosques de montaña escarpado. Refugio: cueva o cubil, encame o reposo. Alimentación permanente: bayas, frutos, hayucos.
Reproducción y cría de jóvenes.
EN VERANO: Límite superior del bosque.
Alimentación muy variada, principalmente arándanos.
EN PRIMAVERA Y OTOÑO: Lindero inferior de los bosques. Partes bajas de los valles. Alimentación: bellotas, castañas, avellanas, cerezas, miel.
INVIERNO: Con nieve permanece dentro de la cueva y se alimenta de las reservas de grasa acumuladas. Alimentación: carroñas de animales domésticos y salvajes.
La alimentación del oso es enormemente variada. Sería muy largo el listado de los alimentos que consume. Pese a ser un carnívoro, su alimentación es fundamentalmente omnívora y las carroñas forman parte importante de su dieta.
No es una especie agresiva, ni para el hombre ni para otros animales domésticos, siendo escasos los daños que causa.
INDICIOS DE SU PRESENCIA
No siempre es fácil identificar la huella del oso, pues para que quede bien marcada, el terreno deberá estar blando.Sucede a veces que un pie pisa sobre el otro y la huella se deforma.
OTROS INDICIOS: Para conocer si hay oso en un territorio podemos tener en cuenta sus señales:
- Excrementos, Piedras levantadas, Hormigueros destrozados, Arboles arañados.
El oso posee unas garras poderosas. Con su fuerza escarva en el suelo o marca profundamente sus uñas en los troncos de los árboles que incluso llega a descortezar.
El análisis de los excrementos permite conocer la alimentación del oso en las diferentes estaciones del año. Su aspecto, su color y su forma, cambian según haya sido el tipo de alimentación ingerida.
|
PROTECCIÓN VIGILANCIA La conservación del Oso pardo cuenta con el apoyo de una gran cantidad de personas dedicadas a su vigilancia: Guardería de las administraciones regionales, guardas de los cotos de caza y personal de las ONGs como la Fundación Oso Pardo y el FAPAS. Estos recursos humanos vigilan por la conservación de los osos y la protección del hábitat donde viven, luchando contra la caza ilegal, la localización de venenos o la prevención de incendios que destruyen los territorios de montaña. Especial importancia posee en la vigilancia de los osos el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA), con patrullas distribuidas por todo el territorio osero y especialmente preparadas para el trabajo de campo que exige su protección. El Proyecto LIFE "Conservación del oso pardo en Asturias" realizado por el FAPAS con la financiación de la Comisión Europea, ha tenido como principal objetivo mantener e incrementar la población de oso pardo en la vertiente asturiana de la Cordillera Cantábrica, en cotos regionales y privados de caza, vedados y áreas de aprovechamiento cinegético común a través de la colaboración con las Sociedades de Caza.
De esta forma, se han firmado convenios mediante los cuales algunas sociedades de caza se comprometieron a ser acompañadas en sus cacerías por guardas de FAPAS e incluso permitir la vigilancia conjunta de sus territorios de caza. A cambio, FAPAS ha realizado labores compensatorias solicitadas por estas sociedades, principalmente relacionadas con trabajos de mejora del biotopo cinegético que por otra parte también repercutiesen positivamente sobre el hábitat del oso pardo.
|