| Los hogares del oso | Texto: Luis Mario Arce - (La Nueva España 02-XII-2001) |
Unos veinte osos un tercio de la población occidental- campean por Somiedo. A 10 de ellos les ha dado identidad Alfonso Hartasanchez. Son los que ilustran este reportaje.
Hartasanchez, uno de los máximos expertos en osos cantábricos, estudia en Somiedo cómo usan el hábitat y ha delimitado una serie de zonas, comunicadas entre sí, donde encuentran refugio y comida. Areas críticas que, a su juicio, deberían protegerse de perturbaciones.
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![]() Patrullando el territorio - El 11 de agosto de 2001 la cámara capturó a este enorme macho adulto mientras recorría su territorio. Si la fotografía se hubiera tomado tres meses más tarde, probablemente se le vería devorando los frutos del haya que aparece al fondo. |
![]() Recogiendo avellanas - Un subadulto de unos cuatro años, probablemente un macho, retratado el 12 de septiembre de 2001 mientras buscaba avellanas en el suelo del bosque. Este fruto seco, el primero de la temporada, es un recurso muy importante en septiembre. |
Parque natural de Somiedo, noviembre de 2001.Un cazador dispara por error contra un oso en el transcurso de una batida de jabalí. El incidente tiene lugar en el borde de un territorio de gran querencia para la especie, una de las áreas críticas cuyo catálogo, pendiente desde 1991, está poniendo en marcha la Consejería de Medio Ambiente, como medida para garantizar tranquilidad y evitar riesgos a los osos en las zonas donde estos tienen sus refugios de invierno o sus fuentes de alimento. El oso salió ileso. Pero no es la primera vez que una escopeta equivoca el blanco y amenaza la vida de uno de los últimos osos cantábricos.
El debate sobre la caza en áreas oseras está abierto. Es uno de los puntos controvertidos de la revisión del plan de recuperación del oso que se está tramitando. La actividad cinegética interfiere en la vida del oso, pero el dilema no es tan simple como plantear la disyuntiva. El oso necesita tranquilidad y la caza se la resta y pone en riesgo su vida, pero, al mismo tiempo, la caza en áreas oseras es necesaria para controlar la excesiva población de jabalí, que es el principal competidor del oso por el alimento en la época más crítica del año, la otoñada, y que causa importantes daños, origen, a su vez, de la colocación de lazos, en los que pueden caer, y caen, osos pardos. Aparentemente, es un círculo vicioso, pero hay formas de romperlo sin perjudicar al plantígrado. Para abordar el problema y sus soluciones regresamos al escenario de partida, Somiedo, el lugar de trabajo de Alfonso Hartasánchez, miembro del FAPAS y una de las personas que mejor conocen a los osos cantábricos: desde 1985 los estudia en su propio hábitat, doce meses al año. Tal es así que no sólo conoce a la especie, sino casi a cada individuo. Antes los identificaba por sus huellas, por sus rastros, por su conducta; ahora les ha dado identidad a muchos de ellos gracias a un sistema de cámaras automáticas ocultas: una inapreciable fuente de información que le está permitiendo precisar las pautas que determinan el uso del hábitat por parte del oso pardo y los factores humanos que condicionan esa elección.
«Se pueden establecer tres niveles de uso del territorio», comenta. «El nivel uno serían las llamadas áreas críticas, que se plantean como pequeñas islas en el área de distribución del oso, pero que en realidad están interconectadas formando un corredor en el que quedan comprendidas las zonas de refugio invernal, las de encame y las de alimentación que son usadas todo el año, así como los pasos entre unas y otras». En el último año ha hecho un seguimiento de tres de esas áreas y ha comprobado que algunos osos utilizaban las tres y, en cambio, no salían fuera de ellas. Son territorios vitales y, a su juicio, «deberían ser lo más tranquilos posible». Alfonso es partidario de suprimir ahí las batidas, llevando un paso más allá la prohibición de las mismas a partir del 1 de diciembre incorporada al plan del oso: «No se trata de quitar la caza, sino de abordarla de otra manera, con recechos, por ejemplo», precisa. Eso garantizaría «tranquilidad» a los osos, un factor que Alfonso enfatiza. «Con el nivel actual de reproducción, y si vienen años buenos de alimento, como éste, si hacemos un pequeño esfuerzo para que el oso esté tranquilo, la población va a ir arriba. Es un buen momento para. conseguirlo, pero también es el momento de asumir los problemas».
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![]() Tiempo de castañas - Las castañas son un alimento esencial en el menú otoñal del oso, muy nutritivo porque necesitan acumular grasas, sobre todo las hembras adultas, como ésta, que parirán durante la hibernación. La imagen se tomó el 6 de octubre de 2001. |
![]() Futura mamá - El aspecto rollizo de esta hembra, fotografiada el 7 de octubre de 2001 mientras buscaba bellotas, indica que el otoño ha sido copioso en alimento y que ella está bien preparada para afrontar el ayuno invernal y el desgaste del parto y de la lactancia. |
Centramos el asunto en Somiedo. Por el parque natural se mueven, según sus datos, unos veinte osos -un tercio de la población occidental-, de los cuales unos quince se concentran en las áreas críticas. Hartasánchez considera que la protección de esos refugios sería sencilla, «porque son zonas sin ganadería, donde no hay otros usos humanos y a las que es difícil acceder». Bastaría con retirar las cuadrillas de batidores para conseguir esa soledad saludable.
El resto del territorio, lo que Alfonso denomina niveles dos y tres, comprendería las zonas con presencia anual, casi permanente, pero de ocupación variable, en el primer caso, y aquellas otras en las que los osos aparecen sólo de forma estacional, ni siquiera todos los años, dependiendo, principalmente, de la disponibilidad de comida en las áreas críticas. Zonas donde las molestias ocasionadas por las batidas serían asumibles, si bien, matiza, «tenemos que depender mucho del movimiento de los osos para la gestión de las cacerías. Por problemas de alimentación nos podemos encontrar con que en algunas de esas zonas haya que tomar medidas». Serían, por así decirlo, áreas críticas estacionales. «Necesitamos actuar con más agilidad, tanto en las áreas críticas como fuera de ellas, de forma que toda la gente que hace campeo y que puede detectar la presencia de osos esté comunicada, para poder gestionar sobre la marcha los problemas de la caza. Sirve de muy poco detectar la presencia de osos si se tarda quince días en actuar, porque ya se habrán dado batidas y quizás el oso ni siquiera esté ya en la zona».
Las molestias de la caza no son las mismas en una batida, en la que participa una docena de cazadores, con cuatro batidores y perros, cerrando una ladera o un valle entero, que un rececho, donde actúa un único cazador acompañado del guarda; sin embargo, con vistas a la gestión del jabalí, su eficacia es similar, cómo se ha comprobado en Somiedo. La trascendencia de las molestias también varía con las circunstancias ambientales y con la condición de cada ejemplar. «En años de alimento abundante, como éste, la molestia de levantar a un oso en una cacería es más relativa, porque encontrará comida en otros valles»,
explica Alfonso Hartasánchez. «Pero en años como el pasado, donde pocos sitios tienen comida, mover a un oso de una zona donde se está alimentando es más grave. El año pasado, una batida levantó a un oso pequeño en Belmonte de una zona con mucha castaña- Estuvo una semana merodeando, probablemente sin comer, antes de regresar al mismo lugar. Eso, en un año malo de comida, a un mes de entrar en la osera, es un perjuicio grande. Más aún si es una osa con cría y, sobre todo, si es una hembra preñada, que es el oso que más necesita comer para poder criar».Desgraciadamente, el período de caza se solapa con la época crítica de alimentación del oso. El problema se ve agravado por el jabalí, que en años dé vecera escasa acaba con bellotas y castañas antes de que el oso tenga ocasión de consumirlas. Para contrarrestar esa competencia, Alfonso propone mejorar la eficacia de las batidas fuera de las áreas críticas -en Somiedo sólo representan el 18 por ciento de la mortalidad del jabalí- y sustituirlas en éstas por recechos.
Pero la caza, con ser una actividad muy perturbadora, no es la única que molesta al oso. La construcción de infraestructuras, una inadecuada gestión forestal y la presión del turismo tienen mucho que ver en la precaria situación de la especie y, según cómo se orienten, decidirán su futuro. «El turismo puede generar una molestia grande. En Somiedo se ha perdido cierta tranquilidad, cada vez hay más presencia de osos fuera del parque, y es clara la presión del turismo en primavera y verano. Quizás el turismo sea una de las causas de la baja reproducción del oso en Somiedo», sugiere.
«La conservación del oso debe basarse en que tenga tranquilidad, dejando la caza fuera de las zonas delicadas y garantizando que su territorio más crítico tenga menos presión humana, no de actividades tradicionales, que acepta perfectamente y que incluso le generan recursos, en forma de prados, frutales o carroñas, sino de obras y de turismo», resume Hartasánchez. «No se trata de dificultar actividades, sino de recalcar la importancia del oso, su interés regional, y darle prioridad de conservación».
| UN ÁLBUM
FOTOGRÁFICO REPLETO DE INFORMACIÓN Fotografiar a un oso en libertad no es nada fácil, aunque la tarea resulta más sencilla si no hay fotógrafo de por medio. Cinco equipos de cámaras automáticas, cuatro activadas por rayos infrarrojos se disparan cuando se corta el haz de luz entre dos puntos- y otra por radar sensible al movimiento- han permitido a Alfonso Hartasánchez tener un álbum fotográfico de los osos de Somiedo. No es un capricho., "Sirve para saber cuantos osos diferentes hay, si son machos o hembras, si están bien alimentados ". A 10 de ellos ya les ha puesto rostro. Además, es un sistema útil para conocer el resto de los grandes y medianos mamíferos del bosque: ginetas, gatos monteses, martas, zorros, lobos, corzos, ciervos, ardillas... han desfilado delante de los objetivos. Y jabalíes, muchos jabalíes. " Es un método interesante para conocer el índice de presencia del jabalí en relación al oso". Frente a 121 imágenes de oso obtenidas desde el inicio del proyecto, hace algo más de un año, aparecen más de 400 de jabalíes. A Hartasánchez también le interesa apoyar con las cámaras el análisis del uso de las áreas críticas y de los pasillos que las comunican, o verificar el supuesto tránsito de osos entre Somiedo y Cangas del Narcea. Pueden ser, asimismo, un instrumento de denuncia: han captado el paso de furtivos o la entrada de turistas en algunas áreas restringidas |
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![]() Recién llegado - Este subadulto, de cuatro o cinco años, tal vez un macho, es la primera vez que se deja retratar por las cámaras. Recorre una zona de robledal, atraído por la buena producción de bellota de este año. La fotografía corresponde al 18 de septiembre. |
![]() Acumulando grasa - También esta hembra adulta, de gran tamaño, fotografiada el 25 de octubre, se alimenta copiosamente de los frutos de la otoñada, en concreto de castañas. Buscando este recurso, los osos se acercan hasta la vecindad de los pueblos. |