El lobo ibérico - Radiografía de una especie
Texto: Carmen Alfonso
Fotos: Carlos Sanz
Revista AMBIENTA - Julio/Agosto 2002

El lobo ibérico (Canis lupus signatus) no se encuentra en regresión. Todo lo contrario, en los últimos años las manadas de lobo se han ido extendiendo desde el norte peninsular a casi todas las provincias de Castilla y León, al haber cruzado la histórica frontera del río Duero. En Valladolid, Burgos, Soria, Segovia, Guadalajara y Avila se pueden observar ejemplares de este cánido, y se prevé que en un futuro próximo comience a penetrar en las sierras de Madrid y en la provincia de Teruel. Su situación no es tan halagüeña en Extremadura, donde según los últimos estudios es posible que se haya extinguido, y en Sierra Morena únicamente sobrevive una pequeña población centrada en Andalucía y en situación crítica. En total, más de 2.000 ejemplares habitan los bosques españoles, la población más grande de toda Europa occidental.

Estos son algunos de los dalos recopilados por los biólogos Juan Carlos Blanco y Yolanda Cortés, y que han sido plasmados en el libro "Ecología, censos, percepción y evolución del lobo en España: análisis de un conflicto", publicado por la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM) y en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente. El objetivo de esta publicación es desmantelar algunos mitos sobre la reducción del lobo en el norte de España y demostrar que no existe ninguna base científica que los respalde. También pretende dar una visión general de la evolución de las poblaciones en la década de los 90, enmarcar esta información en el conocimiento científico de la dinámica poblacional del lobo y describir las perspectivas de futuro.

AMENAZADO DURANTE DÉCADAS

Pero la buena situación del lobo en la actualidad no fue así en el pasado. Durante el siglo XX, el lobo fue perseguido en España con ánimo de exterminio hasta la década de los 70. La mayor población se encontraba en las montañas del norte pero sobrevivían algunas poblaciones residuales en el sur y el oeste. Entonces, la nueva conciencia conservacionista, el despoblamiento rural y la gran capacidad de recuperación del lobo dan un giro radical a su situación. La población del norte se recuperaba con rapidez, pero la del sur seguía el camino opuesto. En la decada de los 70 y 80, la población del norte experimenta una rápida recuperación, con incrementos anuales del 20 por ciento en algunas áreas. En Galicia, Asturias y Cantabria,las poblaciones llegan hasta las comarcas llanas próximas a la costa, alcanzando el limite razonable de su distribución. Por el este alcanzan el País Vasco y comienzan a recolonizar la Rioja y la provincia de Soria. Por el sur, se asientan en los terrenos agrícolas castellano-leoneses y alcanzan el Duero, que parece frenar su progresión.

En la década de los 90, los lobos de la población continua del norte intentan colonizar terrenos desfavorables y su progresión se ralentiza. Su reaparición en áreas ganaderas donde habían estado ausentes durante décadas -Picos de Europa y País Vasco- genera importantes conflictos sociales, En el este, las densidades aumentan ligeramente en Cantabria, en cambio, en el borde de Burgos y el País Vasco, la progresión se frena por completo, aunque se extiende por La Rioia y Soria. Las poblaciones de las llanuras cerealistas incrementan notablemente su densidad y se saturan. Es el momento de atravesar el río Duero por ambos puntos. Al sin de este río, los lobos forman una pequeña población, compuesta por unas cuantas manadas, que comienza a expandirse hacia el sur sobre mediados de los 90. Al oeste de la carretera Madrid-Valladolid diferentes situaciones dificultan su expansión, no así al este de esta línea, donde se dan ccndicicones muy favorables para que las poblaciones se expandan y se establezcan definitivamente en Somosierra y Guadarrama, hecho que se prevé constatar próximamente, tal y como reflejan Blanco y Cortés en la radiografía que han realizado sobre el lobo en España.

Esta progresión expansión del lobo en España conincide con la expansión que la especie está viviendo en Norteamérica, en Europa v en otras partes del mundo. Esta recuperación animó a la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), en 1996, a sacar al lobo de la categoría de Vulnerable para incluirlo en la de "riesgo menor: mínima preocupación". Aún asi, la población de la Península Ibérica se incluye en el calaloqo de la UICN en la categoría "riesgo menor, dependiente de conservacion"

EL LOBO POR REGIONES

Desde 1998 hasta la actualidad -comentan algunos autores-, no se ha realizado ningún estudio de ámbito nacional sobre la distribución del lobo, aunque si se han llevado a cabo numerosos trabajos regionales o locales, que ayudan a dibujar la evolución del lobo en España en la última década.

En Galicia, tras los estudios realizados en la década de los 90, la información recabada apunta a que existe una población liqeramente creciente en Pontevedra y una situacion favorable en el noroeste de Lugo, aunque de tendencia indeterminada. En cuanto a la situación del lobo en Asturias ha sido fundamental profundizar en su situación, que que parte de la confusión originada sobre la regresión del lobo en el norte de España se basa en una supuesta disminución del 40 por ciento de la población asturiana, información difundida en la década de los noventa y que tal como apuntan Blanco y Cortés, se trata de un mito sin ningún fundamento científico, como se demostró con los estudios realizados por varios biólogos en Asturias. Por ejemplo, en un estudio realizado por Borja Palacios, biólogo del Parque Nacional de Picos de Europa, se estimaba que la situación del lobo en esta zona, seguida con detalle desde 1987, mostraba claramente la expansión de la especie en el oriente asturiano. Más recientemente, en 1999, se presenta un estudio realizado por Llaneza y Ordiz que encuentran 21 manadas y aseguran que el área de distribución permanece estable excepto en el Oriente del Principado de Asturias. Estos resultado dan por zanjado el mito de la regresion del lobo en Asturias. También se ha de destacar que los lobos apenas pueden colonizar más zonas de Asturias, ya que se asientan en todas las áreas montañosas y cuando intentan establecerse en las llanuras costeras, densamente humanizadas y con elevada carga ganadera, son controlados.

Continuando en el norte peninsular, la situación del lobo en Cantabria se centra en dos estudios realizados en 1987 y 1997.  Como conclusión, el área de distribución en 1987 era muy similar al existente en 1997, aunque la densidad ha aumentado en los últimos diez años, ya que en 1987 se localizaron tres manadas, y cinco en el 97. A pesar de esto, se realiza un severo control para mantener al lobo en densidades moderadas en las áreas montañosas y, la dispersión hacia el norte,fuera de la montana, se corta de raíz eliminando casi a cualquier ejemplar que intente instalarse en zonas con elevada carga ganadera.

Los datos sobre el lobo en el País Vasco y la parte colindante del norte de Burgos proceden del investigador Sáenz de Buruaga que destaca que, en los últimos diez años, el lobo se ha asentado en el noroeste de Burgos, en concreto, en los valles de Losa, Mena y Montija, donde en 1988 la especie no se había detectado o tenía presencia esporádica. Hasta 1999, no hay evidencias de cría dentro del País Vasco, pero si en el límite de Burgos, Alava. Ese mismo año y en 2000, el equipo de Sáenz de Buruaga recoge pruebas de reproducción del lobo en el País Vasco y en 2001 se conocen dos manadas criando en Álava. A pesar de esto, los datos son anecdóticos, ya que existe una gran conflictividad en la zona que impide prosperar a los lobos en esta Comunidad Autónoma.

En La Rioia no se ha realizado ningún estudio específico sobre el lobo y, aunque es posible que el lobo haya estado presente de forma esporádica desde hace decadas, en el año 2000 las informaciones sobre la especie en esta provincia eran muy contradictorias.

EL LOBO EN CASTILLA Y LEÓN

El proyecto más importante que se ha realizado en esta Comunidad Autónoma es el Diagnóstico de la Situación del Lobo en Castilla y León (2002). Un estudio inédito dirigido por los investigadores Luis Llaneza y Juan Carlos Blanco por encargo de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León y que ha finalizado recientemente. Los datos obtenidos complementan la información aportada en el libio "Ecología, censos, percepción y evolución del lobo en España: análisis de un conflicto", donde también se realiza una radiografía de la situación del lobo en esta Comunidad.

El diagnóstico de la situación del lobo realizado por Llaneza y Blanco establece que en 2001, los lobos ocupan la mayor parte de las provincias de León, Palencia, Burgos, Zamora y Valladolid, además se extiende por gran parte de las provincias de Segovia y Soria, por áreas relativamente reducidas de Ávila y por una pequeña zona de Salamanca. El área de distribución del lobo abarca en la actualidad unos 75.200 km2, un 35 por ciento más de la ocupada en 1988. Si además se añaden los aproximadamente 600 km2 de la provincia de Guadalajara (Castilla-La Mancha), se concluye que el área de distribución de la población continua del noroeste de España se ha ampliado en unos 20.300 km2 por el sur.

La distribución del lobo no ha variado desde 1988 en León, Palencia y Zamora. En Burgos se ha ampliado muy ligeramente en el extremo sur de la provincia. En Valladolid, el lobo ha recolonizado la mayor parte de la porción que se extiende al sur del Duero. Gran parte del área de distribución actual del lobo en Soria y todo el área de distribución en Segovia y Avila ha sido ocupada después de 1988. En Salamanca, el área de distribución al norte de la provincia -el de la población continua del norte de España- permanece constante.

En cuanto a la evolución de las densidades de lobo deade 1988, en el oeste y el este de la Comunidad de Castilla y León, que incluye la provincia de León y la mayor parte de las provincias de Zamora, de Palencia y de Burgos, los lobos han permanecido aparentemente estables y no se han detectado variaciones significativas de densidad en áreas extensas. "Si las condiciones ecológicas y sociales permanecen constantes -comentan Llaneza y Blanco- prevemos que esta población se mantendrá relativamente estable en el futuio". Pero hay dos regiones -el norte y el este de Burgos y norte de Salamanca- donde la expansión del lobo se ha estancado durante años a causa de los conflictos con la ganadería extensiva.

La densidad ha aumentado claramente en la llanura cerealista situada al norte del Duero y al sur de este río en Zamora. La zona incluye también la provincia de Valladolid al norte del Duero, el este y sur de Zamora, el suroeste de Palencia y el sur de Burgos. Si las condiciones permanecen constantes, para el futuro próximo se prevé que la población se mantendrá estable, pero si la disponibilidad de alimento disminuye, al reducirse la carroña en el campo, la población puede disminuir en el futuro.

POBLACIONES AL SUR DEL DUERO

Y llegamos a la barrera psicológica del Duero, y a las poblaciones que se han expandido hacia el sur de este río. Según los datos expuestos en el libro de Juan Carlos Blanco y Yolanda Cortés,el lobo se encuentra al sur del Duero en toda la provincia de Zamora y en el borde septentrional de la de Salamanca. En Valladolid, el lobo ha seguido la misma tendencia, la primera manada estable conocida al sur del Duero de esta provincia se instaló quizá a principios de los 90. También en Avila se han observado lobos desde finales de los 90, y en Segovia es a partir de 1995 cuando empiezan los rumores sobre su aparición en el norte de la provincia. A finales de 1999,los datos que manejan Blanco y Cortés confirman que la presencia del lobo es estable al norte de una franja de la provincia de Segovia, delimitada aproximadamente por las localidades de Coca, Cantatejo y Riaza. Parece que la población de esta provincia se encuentra en baja densidad, pero la espesa cobertura de amplias zonas, la ausencia de ganado extensivo fuera del Sistema central y la abundancia de muladares, corzos y jabalíes  en muchas áreas, permiten prever pocos conflictos y una recolonización relativamente rápida. Asimismo, al sur del Duero, el lobo se ha establecido también en las provincias de Burgos, Soria y al norte de la provincia de Guadalajara.

Del mismo modo, según los datos aportados en el estudio sobre el Diagnóstico de la Situación del Lobo en Castilla y León (2002), desde 1988, el lobo ha recolonizado un área de unos 19.700 km2 al sur del Duero. Esta expansión es consecuencia de la saturación de la población en la llanura cerealista y de la consiguiente formación de manadas reproductoras al sur del  río Duero. La población de esta zona tiene en la actualidad una densidad muy baja, pero es previsible que aumente en el futuro y que la población continúe su expansión hasta colonizar al menos la mayor parte de las provincias de Segovia v Soria y una parte de Ávila.

En definitiva. el estudio de Llaneza y Blanco aporta una cifia orientativa del número de lobos en Castilla y León, pudiendo haber entre 1000 y 1500 lobos. Aunque estas estimaciones son imprecisas, el aumento de densidad en la llanura cerealista y  la expansión del área de distribución desde 1988 reflejan de forma inequívoca un aumento del número de lobos en esta Comunidad. Ante esta halagüeña situación, los autores subrayan que es imprescindible conservar y gestionar adecuadamente la población de lobos de Castilla y León, ya que es mayor que la de otras comunidades autónomas españolas y que la de cualquier país de Europa occidental.

Continuando al sur del Duero, en 1988 existían poblaciones residuales en la sierra de Gata (Salamanca), la sierra de San Pedro (Extremadura) y Sierra Morena. Por partes, en el núcleo de la sierra de Gata, tal y como se refleja en el Diagnóstico de la Situación del Lobo en Castilla v León (2002) de Llaneza y Blanco, el lobo ha desaparecido como reproductor,aunque parece haber presencia ocasional de lobos a lo largo de la frontera con Portugal.

Con respecto a las poblaciones de la sierra de San Pedro, en los últimos años las noticias sobre los lobos en Extremadura son cada vez más escasas, lo que sugiere que podrían haberse extinguido. En cuanto a los lobos de Sierra Morena, en la actualidad la mayoría parece concentrarse en Andalucía. Tanto Blanco como Cortés no creen en la existencia de manadas criando en Ciudad Real aunque se han observado con cierta frecuencia ejemplares aislados. Como conclusión,aunque existe una pequeña población reproductora en Sierra Morana, su situación sigue siendo crítica.

En España y, en concreto en los medios humanizados, la principal fuente de mortalidad del lobo es el hombre. En estas áreas, la tasa de mortalidad suele ser proporcional a la magnitud de los conflictos con el ganado o con especies cinegéticas. Las poblaciones que viven en zonas, de montaña, donde los daños al ganado extensivo son unas diez veces superiores que en áreas de llanura, sufren una mortalidad más elevada.

Para conocer la situación y las tendencias del lobo, tal y como aseguran los autores, es necesario querer conocer la situación y las tendencias del lobo. "Todos podemos tener visiones distintas de la gestión del lobo, pero a la hora de abordar estudios científicos no caben intenciones ambiguas: la búsqueda de la verdad y la máxima objetividad son cuestiones innegociables. Cualquier persona que falsee, maquille o manipule datos debería ser excluido de los círculos científicos de conservación. Del mismo modo, las campañas de información falsa deben denunciarse de inmediato ante la opinión pública", aseguran Juan Carlos Blanco y Yolanda Cortes.

(El lobo - Fapas)

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