EL TEJO EN EL HUERTO

Entre las diversas manifestaciones de esta vieja amistad entre el asturiano y su árbol la más extendida y entrañable es probablemente la plantación del tejo en el huerto, en la antojana de la casería o en las inmediaciones de la cuadra. Podemos conjeturar que es una antigua reminiscencia de una relación más estrecha que intentaba atraer la protección y las bendiciones de este guardián que quizá tuvo aqui, como en otras regiones, un rango divino.

En los Ancares leoneses se dice que el tejo aparta los truenos y las tormentas y da buena suerte todo el año. Sus ramos sirvieron como signo de amor en la ventana de la moza, o sobre el ataud, se bendecían también el Domingo de Ramos en Asturias, Galicia, Castilla, Aragón... También hemos escuchado en Carrandi (Colunga) que los plantan " pa sombra pa cuando sea vieyu".

Evidentemente hay otras razones mucho más simples y prácticas para continuar la tradición. Con su follaje tupido y perenne, el tejo protege del viento los tejados del edificio, proporciona sombra y un microclima saludable, nos une al paisaje y ofrece una compañia silenciosa y grata. en fín, un signo de distinción y sabiduría que honra a quien los plantó y a quienes los conservan por simple aprecio o en memoria de los antepasados.

Desde estas lineas animamos a inventar y recrear nuevos modos de acercamiento respetuoso al árbol, a reanudoar este camino lleno de significados, vida y felicidad.


Texto: Ignacio Abella
Dibujos: Ignacio Abella y Fernando Fueyo
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