El lobo ibérico
Cazador acorralado

Seriamente amenazado en España hasta hace 30 años, el gran predador peninsular vive ahora envuelto en un nuevo conflicto. Los científicos y ecologistas mantienen tales diferencias acerca de su población que es difícil saber a qué atenerse: ¿está o no en peligro de extinción?

Artículo publicado en El Semanal (nº 743, del 20 al 26 de enero de 2002)
Pepa Mosquera
Fotografías: Francisco Márquez

  

A principios del pasado siglo, al lobo ibérico (Canis lupus signatus) casi se le podía ver en toda la Península. Sólo amplias zonas de la costa del Mediterráneo quedaban fuera de sus correrías. En estos momentos, a falta de un censo actualizado (el último es de finales de 1980), se le estima una población de unos 2.000 ejemplares. Pero mientras unos expertos afirman que su número aumenta, otros dicen lo contrario,  lo que, a su vez, provoca airados enfrentamientos sobre como plantear la gestión correcta del lobo. El conflicto ha llegado a tal grado que el principal grupo español de conservación de la especie -el Grupo Lobo, de la Sociedad Española para el Estudio y Conservación de los Mamíferos (SECEM)- ha debido disolverse a causa de la incapacidad de sus miembros para convivir.

La mayor parte de la población lobera habita al norte del río Duero. Se refugian, sobre todo. en los parajes montañosos de Galicia y Castilla y León -regiones en donde está considerado especie cinegética y,. por tanto, aunque con restricciones, se la puede cazar- y en Asturias, donde su caza sólo se permite cuando causa serios daños. En el sur de España su presencia es casi testimonial. La Universidad de Jaén ha informado recientemente de que en Siena Morena hay entre nueve y once grupos familia res, cifra que coincide con la presentada por el investiqador Ramón Grande del Brío (ocho o diez parejas reproductoras). También se han visto lobos en Guadalajara y Cuenca. Su número es tan limitado en todas estas regiones que la especie está estrictamente protegida.

Pasiones y razones. En 1967, el naturalista y pionero en la divulgación Félix Rodríguez de la Fuente escribía: "Después de convivir dos años con lobos y estudiar detenidamente su comportamiento y lenguaje, pude ya sopesar `las razones del lobo' y las razones de mis semejantes. Hasta ahora, los hombres me habían contado una sarta de falsedades. En cambio, cuanto los lobos me han dicho es una verdad inconmovible. El lobo 'cruel' es un protector incondicional de los débiles y las hembras de su especie; el lobo 'traicionero' es capaz de morir por fidelidad; el lobo 'asesino' es un cazador que mata para comer pero detesta la violencia». ¿Por qué, entonces, ese odio al lobo?

La mitología lo explica en parte. En el norte de España aún se conocen hasta 76 expresiones diferentes para evitar la palabra lobo, ante la antigua creencia de que basta mencionar su nombre para que el animal se presente. Algo parecido ocurre en Extremadura, León y Asturias donde, muchas veces, se lo mató para «prevenir males», como el llobadío -hechizo mágico que transmite el lobo con su mirada-, o por el temor a la conversión del hombre en lobo (licantropía). Pero el argumento que explica mejor ese odio histórico hacia el animal es que compite con el hombre por los mismos recursos: las proteínas que aportan las especies silvestres o el ganado. Debido a ello, el lobo ha sido perseguido con saña durante siglos.

Hasta hace unos 30 años, la Administración española pagaba recompensas por matar a la 'alimaña', que podía ser cazada con toda suerte de medios: veneno, cepos, lazos, escopetas...

LISTO, VALIENTE y ADAPTABLE

El lobo ibérico (Canis lupus signatus) es un predador con tanto olfato como miedo al hombre. Salvo casos contados, los ataques a humanos son leyendas, por que quien de verdad debe temerlo son ciervos, cabras, roedores o incluso los reptiles. Pero cuando este mamífero, valiente y sagaz, no encuentra que llevarse a la boca, puede atacar al ganado o acercarse a un vertedero a ver que "pilla", ya que el lobo es un animal muy adaptable a los cambios del medio.

Pocos ejemplares superan el metro y cuarto de longitud (sin contar la cola) y los 55 kilos. Se reunen en manadas, en las que impera una rígida jerarquía y en las que el vigor, la edad y la inteligencia son determinantes para ostentar el mando. El lobo ibérico, subespecie de las dos grandes especies de Canis lupus que hay en el mundo, gris y rojo, ocupa de forma estable gran parte del cuadrante noroccidental de la península (en Portugal hay unos 300 individuos).

La comunidad con más asentamientos es Castilla y León, seguida de Galicia, mientras que la mayor concentración de individuos se alcanza, por este orden, en León, Zamora, Palencia y Burgos, con una densidad media de entre 3 y 4 ejemplares por cada 100 kilometros cuadrados.

Perros salvajes. Para los responsables medioambientales de las comunidades del norte español, el lobo sigue siendo una especie problemática a más no poder. A mediados de octubre, eran autorizadas batidas para cazar lobos en la zona de Losa (Burgos). Los representantes de 11 cotos las solicitaron ante los ataques sufridos por el ganado, para así poder salir a cazar al predador poco después de sus incursiones y no tener que esperar a que se levante la veda. Expertos como Rafael Pardiñas puntualizan que muchas veces los ataques son producidos por perros salvajes, bastante más dañinos que el lobo porque conocen las costumbres del hombre. Pero lo cierto es que el lobo ataca a los rebaños (se calcula que las pérdidas que provoca anualmente ascienden a varios miles). Y aquí es donde se cruzan la vida del hombre y lobo. "Hay que tener una visión del tema muy realista y, en lo posible, alejada de posturas románticas o sensibleras -afirma Roberto Harlasánchez, presidente del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS). La gestión de las poblaciones de lobo en determinados terrotorios es sumamente compleja, al asentarse en áreas con fuertes intereses socioeconómicos. Eliminar algún ejemplar de lobo supone garantizar la protección de los demás."

Pero grupos como Cicoma, que trabaja en la conservación de! lobo desde 1991, no admiten la caza. Ciconia condena, especialmente, las subastas de estos animales -práctica habitual en la Sierra de la Culebra (Zamora), donde se subastan cada año dos ejemplares- ya que "además de provocar la codicia de los cazadores y disparar el furtivismo, implica considerar su supervivencia en función del negocio que genere su muerte".


En la imágen un grupo de biólogos mide, toma muestras de sangre y procede al radiomarcaje de un lobo adulto para estudiar su comportamiento.
¿Al borde de la extinción?  La elaboración de un censo fiable es la principal preocupación de ecologistas, científicos, ganaderos y responsables de medio ambiente para la gestión correcta del lobo. Juan Delibes, director del canal de televisión Seasons y buen conocedor de la fauna silvestre ibérica, opina que ahora el lobo "está presente en todas las provincias de Castilla y León, algunos grupos llegan hasta el Sistema Central y  La Rioja, País Vasco y Aragón cuentan con poblaciones estables. Pero eso no equivale a decir que la especie esté a salvo. El lobo es más abundante, si, pero no por ello deja de ser vulnerable".

Desde hace más de dos años, el Ministerio de Medio Ambiente impulsa estrategias coordinadas de actuaciones para que las comunidades autónomas elaboren sus propios planes.

Gestión inteligente. El biólogo Juan Carlos Blanco, uno de los mayores expertos en el lobo ibérico, afirma, por su parte, que la coexistencia entre el lobo y el ganado es perfectamente posible, aunque matiza que hay lugares en los que hay que hacer grandes esfuerzos para lograrlo. ''Los daños por lobo y año son diez veces más elevados en las zonas donde el ganado se gestiona en régimen extensivo que en donde está acompañado por pastores todo el día -explica el investigador-. Pero ciertos tipos de ganado no se pueden estabular." Para Blanco, la solución al problema en estos lugares pasa, entre otros factores, por involucrar a todos los sectores en la gestión de la especie, incluidos ganaderos y conservacionistas. En buena parte de las regiones loberas, las administraciones pagan compensaciones económicas por las pérdidas que provoca el animal en espacios protegidos. En el resto de las zonas no está claro, sin embargo, a quién corresponde pagar. Por ejemplo, si el ataque se produce dentro de un coto de caza, la responsabilidad podría recaer en su titular (al no haber adoptado las medidas para evitar estos daños), pero como la consideración del lobo como pieza de caza es relativa, ningún dueño de un coto de caza está dispuesto a asumir el pago. Sin embargo, la mayor polémica en torno a este predador se centra en su número. Mientras el grupo ecologista Ciconia mantiene que sigue amenazado de extinción, y otros colectivos argumentan que hasta que no haya un censo fiable no se puede afirmar nada. Juan Carlos Blanco alega que sí hay datos, y estos indican que su número va en aumento. "Conocer la cifra exacta de lobos que hay en una zona es una ilusión, pero si es posible saber si una población aumenta o si disminuye -afirma Blanco-. En estos mornentos se está terminando el sondeo de ejemplares en Castilla y León. También se ha hecho un seguimiento en la mayor parte de Galicia, toda Asturias, Cantabria, Pais Vasco, Guadalajara, Ciudad Real y Andalucía. Y esas investigaciones confirman que la población del cuadrante noroccidenlal de España está aumentando, sin que quepan dudas científicas de ello.."

Juan Delibes, director del canal de televisión Seasons y buen conocedor de la fauna silvestre ibérica, coincide con Blanco en sus estimaciones sobre la población del norte de España. Pero algunos grupos han comprobado la existencia de problemas "nuevos" a los que se enfrenta el lobo. la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) afirma, por ejemplo, que la construcción de autovias y otros medios de comunicación, sin las pertinentes actuaciones de corrección de impacto , además de provocar la muerte por atropello de algunos ejemplares, aisla a las distintas poblaciones, con el riesgo de sumirlas en un agujero genético y ecológico.

Estrategia de conservación. En 1999 los representantes de los diferentes colectivos implicados en los problemas de la especie se reunieron con el Ministerio de Medio Ambiente y elaboraron un documento que propone la posibilidad de crear una nueva figura de protección para el lobo en el norte de España, de manera que no sea especie prolegida ni cinegética, profundizar en la prevención y compensación de daños al ganado y que los resultados de los censos y estimaciones poblacionales sean revisados y evaluados por comités científicos cualificados. En cuanto al sur de la Península, donde nadie duda de que la especie está terriblemente amenazada, la principa! actuación consiste en elaborar un plan que permita su recuperación e intensificar al máximo la lucha contra las capturas ilegales. Mientras llega esa estrategia global, que el Ministerio de Medio Ambiente prepara a través de la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza, se van dando otros pasos. Así, la Comisión de Medio Ambiente del Congreso ha aprobado, entre otras medidas. acabar con las subastas de la Sierra de la Culebra y crear un fondo estatal de compensación por los daños de! lobo, mientras que Asturias ha elaborado ya un plan de gestión del lobo en la Comunidad Autónoma -actualmente en fase de información pública- que le mantiene fuera de la categoria de especie cinegética.

Pepa Mosquera (El Semanal)

(El lobo - Fapas)

www.fapas.es