| Trabajo de
identificación de oso pardo en Asturias a través de la utilización de cámaras
fotográficas
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Introducción. La utilización de cámaras automáticas para estudiar la población de oso pardo en la Cordillera Cantábrica fue un método empleado ya durante los años 1.994 y 1.995 en el Parque Natural de Somiedo por un equipo de investigadores de la Universidad de Oviedo y el Gobierno Regional del Principado de Asturias, (Doñana Acta Vertebrata, 23 (2), 1.996 189-199). El método fotográfico permitió la captura de 9 imágenes de oso en el periodo de trabajo que fue a su vez favorecido con la utilización de cebos de carne. La utilización de cámaras fotográficas para obtener información sobre la fauna silvestre que habita en un territorio se convierte en una herramienta de gran utilidad. Esta razón llevó al Fapas en el año 1.998 a desarrollar experiencias de fotografía automática, directamente relacionada con la necesidad de conocer determinados aspectos de la etología de los osos, su ecología en el territorio y otros factores que pudieran ser útiles para la gestión conservacionista de la especie. Tras siete años, los resultados aún escasos, pueden ser lo suficientemente demostrativos de la utilidad de este método de trabajo que aporta un gran interés desde el punto de vista conservacionista, destacando la no intromisión en las pautas de conducta de los animales y la obtención a tiempo real de información que debidamente manejada permite actuaciones rápidas y precisas en conservación. |
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Material Hasta la fecha se han utilizado cámaras convencionales analógicas, cargadas con película a color de 35 mm. y sensibilidades que varían de los 400 a los 800 ASA Las cámaras van todas provistas de sistema de datación de fecha y hora. Alguna incorpora un pequeño ordenador que permite un manejo más fino del sistema y obtener mayor nivel de información sobre el periodo de funcionamiento de la cámara. Salvo estos equipos más sofisticados, hasta el momento los equipos son construidos manualmente. Por un lado se compra la cámara fotográfica y por otro se le acoplan los sistemas de disparo que son conectados manualmente. Es decir, no se trata de equipos que vengan de fábrica de manera integrada, si no que en realidad se utiliza un sistema bastante casero, pero eficaz, ya que nos permite modificar y mejorar la técnica según la experiencia de trabajo. El equipo fotográfico está formado por tres modelos de disparo automático diferentes. Cámaras activadas por sensores de movimiento. Sensores como los que hay en las puertas de cualquier supermercado que se abren al aproximarnos a ellas. Cámaras de disparo por infrarrojos. Algo más sofisticadas que efectúan el disparo cuando un animal interrumpe el haz luminoso del infrarrojo. Cámaras con disparo de placa, o pedal, como lo llama uno de los expertos que las fabrica en su casa, Jesús Esarte, guarda de Navarra que se encarga del trabajo fotográfico de los osos en los Pirineos. La placa se sitúa en el suelo y cuando un animal la pisa, se activan los contactos que disparan la cámara. Y uno de los materiales más necesarios para este trabajo es la paciencia, aunque también es necesario utilizar bastante la imaginación. Ambas cosas darán paso a que cada uno de los fracasos al no haber sabido colocar la cámara en su sitio o los fallos del dispositivo, nos doten de una cierta experiencia que con el tiempo dará magníficos resultados, plasmados en unas fotos que nos dejan boquiabiertos al enseñarnos algún momento de la vida de los animales que hasta ese momento desconocíamos. MétodoSe ha optado por el método más sencillo, ya que el objetivo es obtener información de los osos sin influir para nada en su comportamiento. En ningún momento del trabajo se han utilizado cebos o atrayentes y para la ubicación de las cámaras no se ha seguido un método basado en la caracterización de la calidad del hábitat del oso, si no que se han elegido los lugares que por conocimiento de la dinámica del oso en el territorio, ofrecía unas mayores posibilidades de éxito. Los lugares donde se ubican los equipos fotográficos son de lo más diversos. A ras del suelo, sujetos en el tronco de un árbol, en una rama alta. Todo ello queda sujeto a las circunstancias del lugar y del momento. Más oculta si consideramos que el lugar puede ser transitado por personas que pueden sustraer los equipos o, como nos ha sucedido, si de lo que se trata es a la vez que fotografiamos a los osos, pillar a algún furtivo "in fraganti". |
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El objetivo prioritario del trabajo se centra en dos líneas bien diferenciadas.
Desde el inicio del trabajo hasta septiembre de 2005, han sido obtenidas 397 fotos de oso pardo. Es de reseñar que el trabajo ha permitido paralelamente obtener una valiosa información sobre otras especies, en especial el lobo, que por su singularidad merece un análisis aparte dentro de este trabajo de seguimiento fotográfico. En total, las fotos obtenidas de lobos en libertad han sido 187. Creemos que es de interés establecer ya como resultados una serie de aspectos definidos con mayor o menor exactitud a partir de dos componentes: La utilización de las cámaras fotográficas y el conocimiento del territorio. El primer resultado positivo de este método de trabajo es darnos cuenta que las cámaras en sí mismas sólo ofrecen una información parcial que debe de ser en gran parte interpretada. Por tanto, necesitamos un complemento de primera importancia: el conocimiento del territorio que en el caso del Fapas se obtiene a partir del desarrollo de otras técnicas de trabajo, como son los transectos, recorridos que permiten obtener una mayor información sobre el oso pardo y su hábitat. Esta combinación consideramos que es eficaz en la definición de los siguientes aspectos: |
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| OBJETIVOS DEL TRABAJO | INDIVIDUALIZACION DE EJEMPLARES |
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La captura fotográfica permite determinar con cierta fiabilidad la diferenciación de ejemplares a partir del color del pelo, tamaño de los ejemplares y en especial de las características manchas en la parte posterior del cuello. Es una información que se puede complementar para dar una mayor fiabilidad a la individualización con las medidas de las huellas, si es posible tomarlas en los puntos cercanos a la ubicación del equipo fotográfico. Esta información no es permanente, es decir, una vez identificado un ejemplar, las posibilidades de mantener esa identificación, desaparecen en el tiempo, ya que los osos mudan el pelo, están en crecimiento, etc. Pero cuando trabajamos sobre una zona determinada, no muy extensa, el método puede permitirnos conocer con una cierta aproximación el número de osos que utilizan la zona. |
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| En algunos ejemplares adultos, las manchas permanecen de un año a otro y entonces la individualización fotográfica resulta más sencilla. | |
| ESTADO POBLACIONAL | IDENTIFICACIÓN FÍSICA |
Muchas veces nos preguntamos ¿cómo estarán los osos? Y tratándose de un animal con costumbres tan poco sociales, los resultados suelen ser escasos y basados en avistamientos ocasionales que se traducen: " en tal sitio vieron un oso, parecía que estaba delgado". Suelen ser siempre apreciaciones superficiales que no permiten evaluar realmente los problemas físicos que puedan tener algunos ejemplares. |
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Las cámaras nos permiten conocer sobre un margen máximo de veinte días este estado de la población osera, pudiendo valorar los siguientes aspectos: 1º Identificación física Las fotos nos permiten "ver" de verdad cómo está cada uno de los ejemplares. Un oso fotografiado en otoño con una buena acumulación de grasas nos indica que está bien preparado para el invierno a la vez que podemos valorar que ha estado alimentándose en un lugar tranquilo. No hay que olvidar que en otoño comienzan las cacerías de jabalí y por tanto, si se realizan sobre territorios de alimentación osera, las molestias pueden ser tan grandes que los osos optan por marcharse del lugar y tener que buscar comida en lugares con menos recursos. Eso podemos pensar que está sucediendo si en esa misma época con abundancia de comida y muchas batidas de caza al jabalí fotografiamos a los osos no tan gordos como esperábamos. También podemos descubrir los efectos de la caza furtiva, osos con marcas en la piel tras haber caído en una trampa y poder liberarse, o un oso manco al que un cepo o un tiro de rifle le ha arrancado una mano. Especial importancia tiene este método en la identificación física y en comprobar el estado de los oseznos nacidos en el primer año, o en el segundo, ya emancipados de su madre y obligados a encontrar alimento sin su ayuda. |
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| ESTRUCTURA DE POBLACIÓN |
Una vez más nos damos cuenta de que el método tiene sus limitaciones. Salvo que se hiciera a una gran escala y con muchos medios técnicos y humanos (no es nuestro caso), la capacidad de conocer cómo es la estructura de la población de osos queda limitada al campo de actuación de las cámaras y, evidentemente, con cierto margen de error. Pero aún así, las fotografías aportan documentación de gran interés para que, si el método es aplicado de manera constante sobre un territorio, lleguemos a tener documentada a la casi totalidad de osos que por allí pululan, bien de manera estable (las hembras y crías pequeñas) o esporádicamente (adultos y subadultos). |
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Podremos llegar a determinar cual es el macho más dominante, que es fotografiado de manera constante y en poco espacio de tiempo en las diferentes estaciones de control repartidas por una zona más o menos amplia. En el caso de las osas la tarea es más fácil, pues su tendencia a la filo patria las hace más fáciles de controlar en zonas específicas. Y ya de paso, ver cuantos jóvenes subadultos transitan por el territorio. |
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| PAUTAS DE COMPORTAMIENTO |
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| La observación de los osos en la naturaleza no es sencilla, en especial en las zonas forestales. ¿Cómo hacen para comunicarse entre sí, dejar su señales?. Podríamos pensar que orinan al llegar a un lugar específico donde quieren dejar su impronta corporal, tal como lo hacen otras especies de la fauna silvestre. Pero no parece ser así. Los osos parecen amar a los árboles, no orinan, sino que como vemos, se abrazan a ellos dejando su olor corporal. Tanto, que hay árboles que reúnen tal cantidad de material que despeluchándolos (quitándoles los pelos), podemos hacernos con el material suficiente como para identificar genéticamente a los osos de un territorio |
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| ESTIMA DE POBLACIÓN |
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¿Cuántos osos hay?. Es una pregunta permanente. Todos queremos saber cuantos osos quedan, si la población está amenazada o mejora, cómo van las cosas. El método fotográfico no desvela estos misterios pero sí consigue una aproximación a escala local. El método complementado con otras técnicas de seguimiento y control y aplicado año tras año permite obtener datos estadísticos y por tanto llegar a tener una aproximación real del número de osos que se mueven en un territorio. Por ejemplo, los datos aportado por el FAPAS para el área de Somiedo y Belmonte en Asturias durante varios años, fueron coincidentes con los resultados del trabajo de identificación genética llevado a cabo por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Así que el conocimiento que se obtiene, se convierte en una herramienta magnífica para la gestión de la especie. Cuántos hay, los lugares donde se mueven, cómo están físicamente, datos que nos deben de permitir intervenciones que aseguren su supervivencia. Mayor capacidad de evaluar la incidencia de la caza legal y, en especial, anticiparnos a la caza furtiva si conocemos que la zona es tradicionalmente utilizada para poner trampas. Aplicar la estrategia para la conservación del oso evitando actuaciones agresivas sobre el hábitat osero. |
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Valle de Trubia, un ejemplo práctico. Es una zona altamente humanizada donde la presencia osera sólo era detectada cuando se verificaban los escasos daños que habían. En el año 2004 sólo se conocía una presencia esporádica de dos ejemplares. Un único año de trabajo en la zona permitió detectar siete osos, dos de ellos oseznos nacidos ese mismo año. El oso, pese a sus características físicas, es un animal con gran capacidad de pasar desapercibido en un territorio. El trabajo fotográfico puso al descubierto la realidad de la estima poblacional y, por tanto, permitió comenzar a tomar decisiones de conservación en un territorio donde hasta ese momento poco se había hecho en beneficio del oso, en especial el control del furtivismo, pues ahora sabemos que en esa zona aún ha habido osos muertos no hace más de cuatro años. |
| REPRODUCCIÓN | SEGUIMIENTO DE OSAS CON CRÍAS |
Sobre la reproducción de los osos se tiene poca información y dentro de la estrategia de conservación conocer el número de osas es una necesidad de gran importancia. Un bajo número de osas, tal como sucede en el núcleo oriental de la cordillera, evidencia el mal estado de supervivencia. Es por ello que dentro de la dinámica de trabajo con los osos, se da una especial importancia al control y seguimiento de las osas con crías. ¿Cuantas osas reproductoras tenemos?, ¿con cuantas crías salen de las oseras al finalizar el invierno y cuantas crías sobreviven?. Difíciles preguntas a las que en parte gracias a la técnica del seguimiento fotográfico encontramos respuestas. 1º Seguimiento de osas con crías El conocimiento del territorio y la experiencia nos ayuda a colocar las cámaras en lugares estratégicos donde sabemos que más tarde o más temprano conseguiremos fotografiar a las madres con sus crías. |
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Si se trata de territorios forestales, el esfuerzo de trabajo es de varios meses, incluso un año. Podemos tener las cámaras ubicadas en el área de reproducción y durante un año no obtener documentación gráfica, lo que nos demuestra la poca movilidad de las osas y sus crías y, a la vez, que el territorio elegido para reproducirse mantiene unas condiciones de hábitat óptimo que permite a la osa permanecer en la zona de manera constante. Razones que nos obligan a pensar que ese territorio debe de tener un nivel de protección especial con respecto a otros, por ejemplo, incluirlo dentro de la zonificación de área crítica. |
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En ocasiones podemos comprobar la importancia del aprendizaje, como es el caso de las fotos en las que la madre abrazada al árbol es imitada por los oseznos, o el propio seguimiento de las crías durante varios años. Este carácter filopátrico de las osas es providencial para hacer un seguimiento continuado de la madre y sus camadas, desde cuando nacen, se emancipan y quedan a su suerte. Ver cómo los oseznos emancipados de su madre no se desentienden de ella, pues la siguen por el bosque, aunque a una distancia prudente. Donde un día por la mañana es fotografiada la madre, al día siguiente aparecen las crías. |
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| Este periodo de transición en la independencia puede que sea uno de los más críticos en la supervivencia de los oseznos. Las fotografías ponen de manifiesto una acusada desnutrición en esta fase de su vida, situación que se debe analizar y buscar mecanismos de corrección, pues en esta iniciativa por la conservación de la población de los osos, "dejar morir a las crías" bajo el supuesto de que en conservación "no hay que intervenir" es una falacia sólo defendida por quienes valoran más la perpetua situación de "en peligro de extinción" que quienes trabajamos por la recuperación de la población osera. |
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| SEGUIMIENTO DE CELOS |
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2º Seguimiento de celos ¿Podemos saber cuantas osas con crías va a haber en el próximo ciclo reproductivo?. Al menos podemos preverlo, auque cuando llegue la época de reproducción la realidad no se ajuste a lo que esperábamos. Las estaciones estáticas de trampeo fotográfico llegan a captar los momentos más críticos de biología del oso, el periodo de celo dentro de su fase reproductiva. Entendemos por celo el estado de presión de los machos hacia las hembras para forzar las cópulas. Las cámaras fotografían estos momentos con gran definición. La hembra fotografiada y definida la fecha (día, hora y minuto), seguida de otra fotografía con una diferencia de tan solo un minuto ( el espacio de tiempo mínimo entre una foto y la siguiente para evitar descargas rápidas del carrete fotográfico), en la que aparece el macho siguiendo a la hembra, en ocasiones, fotografiado descaradamente encelado. Es obvio que si hay un celo tenemos una hembra reproductora y, por tanto, a partir de la primavera que viene, la posibilidad de detectarla junto con sus crías recientemente nacidas. Además del dato biológico obtenemos más información para determinar posibles aumentos del área de ocupación estable de los osos, llegando incluso a confirmar que, al menos, la población occidental de la Cordillera Cantábrica y más en concreto en Asturias, el oso se está afianzando a los territorios e incluso aumentando su nivel demográfico. Experiencia para nuevos trabajos El uso de cámaras fotográficas puede tener una mayor utilidad en la conservación de los osos, en especial para evaluar situaciones por las que atraviesan estos animales en sus ciclos biológicos y para comprobar los resultados de iniciativas cuyo objetivo es favorecer su conservación. Seguimiento de carroñas En el año 2004, preocupados por la presencia de oseznos extremadamente delgados detectados en los trampeos fotográficos y valorando la posible incidencia negativa de la aplicación de la normativa europea de control de carroñas para favorecer la erradicación de la encefalopatía espongiforme bovina, procedimos en el Fapas al control fotográfico de diversos cadáveres de ganado doméstico, ubicados sobre el territorio osero de manera aleatoria, de manera que fuese coincidente con el proceso natural de eliminación de carroñas que de manera secular se ha producido en el territorio. Las cámaras permitieron descubrir el uso de las carroñas por parte de la población osera y determinar que los oseznos que pudieron acceder a carroñas presentaban estados físicos normales, en contra de los que no tuvieron esa oportunidad. Es de valorar entonces la incidencia negativa que sobre la población osera puede tener la aplicación de esta normativa y la necesidad de explicar a la UE la singularidad de los territorios de montaña cantábricos donde las carroñas procedentes de la ganadería doméstica parecen cubrir una parte importante de los recursos tróficos de estos animales. |