Boletín nº4                                                                                                            Enero 2010 
 
El trabajo de la conservación de la naturaleza, un reto día a día
  
EDITORIAL
Roberto Hartasánchez
Presidente de FAPAS

Encaramos una nueva década con visibles signos de que los problemas en materia de conservación de la naturaleza  aún permanecen con nosotros. Atrás han quedado los criterios en los que se defendía la naturaleza, o se creía que se defendía, reclamando la creación de espacios protegidos. 

Eran los años ochenta del siglo pasado y cada grupo conservacionista ibérico, presionaba a las administraciones públicas para que   muchos territorios fueran declarados espacios protegidos, parques naturales, reservas, o incluso parques nacionales. Desde entonces, la geografía ibérica se pobló de cientos de estos espacios,  considerando que de esa manera se poseía una herramienta de trabajo eficaz para conservar los entornos naturales y la biodiversidad que habitaba en ellos.

 
 

Eran años en los que se ponían en marcha importantes proyectos de conservación que trataban de evitar la desaparición de muchas de las especies emblemáticas que ocupaban esos territorios.

Treinta años después no es posible decir que ese enorme esfuerzo de crear espacios naturales protegidos no ha tenido un importante resultado, principalmente para evitar su alteración bajo lo que parecían imparables intereses de destrucción a base de sustituir   el medio natural por infraestructuras, urbanizaciones o campos de golf, por nombrar solamente los más relevantes.

Pero no podemos tampoco obviar que en materia de conservación aún falta mucho por desarrollar, en especial para conservar el contenido de esos espacios naturales protegidos por infinitas normas legales. Seguimos teniendo en un nivel de extrema gravedad de conservación al lince, el quebrantahuesos no despega de los Pirineos, las águilas imperiales siguen muriendo en Doñana, los osos van de mal en peor en la población oriental de la Cordillera Cantábrica o el urogallo inicia esta década hacia lo que parece su segura extinción.

Se trata de especies emblemáticas que habitan a una cierta escala genérica. Pero ¿qué sucede a escala local?. Los venenos continúan siendo un azote en determinadas áreas de la península ibérica y ello afecta localmente a la conservación de otras muchas especies de gran valor biológico.

Ante esta situación se pueden hacer muchas reflexiones, tanto sobre la eficacia de la gestión administrativa en sus múltiples aplicaciones, nacional, autonómica, local… como si aquellos criterios ecologistas que propiciaron la propia declaración de los espacios protegidos eran realmente eficaces, pues ahora vemos que la conservación de la naturaleza en general está más vinculada a procesos rurales de manejo del territorio, mucho más allá de que los espacios estén o no protegidos.

Sea como sea, lo que sí está quedando en evidencia como algo realmente eficaz es el trabajo que día a día se puede hacer para conservar, aunque sólo sea una pequeña parte de este enorme patrimonio natural que tenemos en España. Cada acción, cada proyecto, cada iniciativa que se pone en marcha, es ahora mucho más eficaz que hace treinta años, ya que no es una cuestión de propuestas, es una cuestión de acciones.

Y comenzamos la década en nuestro país con muchas y muy buenas propuesta y acciones directas, con el oso, con el quebrantahuesos, con el urogallo, con la cría en cautividad del lince, con la creación de nuevas estrategias para la lucha contra el veneno…iniciativas muchas de ellas en manos de ONGs que han cambiado de estrategia. Ahora no reclamamos, ahora intervenimos directamente.

 

2010 DEBE MARCAR LA RECUPERACIÓN DE LA ESTABILIDAD  DE LAS POBLACIONES DE BUITRES

 
La aplicación del nuevo Reglamento Europeo que permita la presencia de carroñas en la naturaleza es una necesidad innegable, si queremos continuar manteniendo las históricas poblaciones de aves carroñeras que siempre habitaron en la Península Ibérica.

Estos años atrás han sido duros para   las aves carroñeras ya que quizás, el resultado final de cinco años de retirada de cadáveres, si no ha puesto en grave peligro la estabilidad de estas aves, sí ha desestabilizado su productividad.

   

CONSERVACION DE LA COLONIA DE BUITRES DEL VALLE DEL OSO

 A partir del año 2004, el Fapas puso en marcha un plan de reforzamiento de alimentación de esta pequeña colonia de buitres.
Estos son los resultados del 2009 y datos que ponen de relieve la importancia de actuar cuando se detecta un problema
 

Éxito reproductor = Nº pollos volantones / Nº parejas que realiza la puesta.

* Éxito reproductor = 23/27 = 0,8518

*La  supervivencia se estima en un 85,2 % en el año 2009

Éxito reproductor = Nº pollos volantones / Nº parejas que realiza la puesta.

* Éxito reproductor = 15/24 = 0,625

* La supervivencia se estima en un 62,5 % en el año   2008


Algunos de los buitres que se alimentan en el comedero están marcados para poder realizar mejor sus controles de movimientos.


 

     
Uno de los objetivos a alcanzar mediante la aportación de comida es evitar que disminuyese el número de parejas reproductoras de la colonia

      
 
Muchos de los aportes de comida proceden de los despojos que los mataderos facilitan especialmente para la alimentación de los buitres
 
 
 
               
               
                 
                 
 
 El Programa de Conservación de Aves Carroñeras en los Valles del Trubia
ha sido apoyado en 2009 por

 
 
 
 

CONVIVENCIA DE FAUNA SALVAJE CON ANIMALES DOMESTICOS


 
 

Uno de los mayores problemas para trabajar en conservación de determinadas especies salvajes, están sujetos a las interacciones que mantienen con la fauna doméstica. El mayor ejemplo que históricamente ha existido es el enfrentamiento del hombre con el lobo por la defensa de su ganado.

En el caso del oso, se ha conseguido que este enfrentamiento se reduzca evitándose esa animadversión del ganadero hacia el plantígrado. Aún así, sobre el oso también recae la leyenda de ser especie predadora de animales domésticos y aún son algunos los daños que cada año se abonan por ataques de osos a la ganadería.

Los que llevamos años trabajando con el oso y además participado en la verificación y pago de esos daños, sabemos que una buena parte de éllos son  en realidad reclamaciones hechas por propietarios de ganado que ha muerto por causas ajenas a la acción de los osos, pero cuyas carroñas estos consumen. Esto da pie a reclamaciones, de las cuales, buena parte se abonan como si realmente hubiera sido un daño provocado por el oso.

El seguimiento fotográfico de la población osera en Asturias, está permitiendo obtener una documentación que corrobora los criterios en los que se contempla al oso como una especie con muy pocas implicaciones negativas para el ganado de montaña.

 

 
En esta secuencia fotográfica, podemos comprobar como a un mismo bebedero de ganado, acuden a beber osos y animales domésticos, sin que en la zona se haya producido ningún conflicto
  
 

 
 
El oso detecta el olor de los animales domésticos que también vienen a beber, pero ello no parece importarle, hasta el punto de que parece que le apetece darse un buen chapuzón. En algunas ocasiones hemos podido comprobar que a los osos les gusta bañarse en estos bebederos de ganado doméstico


 

 

Pero los bebederos también atraen a otras muchas especies. Su importancia como zonas de reproducción de los anfibios es bien conocida. Pero no solo por especialistas en estas especies acuáticas. También hay   predadores que saben sacarle provecho a un bebedero ubicado dentro del bosque.

Durante varios meses de actividad de la cámara en este emplazamiento, se pudo fotografiar a un ejemplar de cárabo que se posaba en el lecho de hojas y barro que cubre el bebedero. Todo parecía que  al ave le gustaba el baño y aprovechaba la presencia de esta plácida bañera. Pero finalmente, pudimos comprobar que la verdadera actividad del cárabo en el bebedero es la de capturar anfibios, con un sistema de caza/pesca de lo más singular, para no entrar dándose una zambullida para capturar sus presa, se mete ya en el agua y espera el momento propicio para su captura. Desconoce3mos si hay más datos similares sobre comportamiento de alimentación del cárabo

 

 

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