BOLETIN DIGITAL DE FAPAS Nº11 Diciembre
2010
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EL UROGALLO EN LA CORDILLERA CANTÁBRICA;
Posibilidades de recuperación
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INTRODUCCIÓN AL PROBLEMA
Una mirada retrospectiva sobre la historia de la
conservación del urogallo en la Cordillera Cantábrica, nos puede
orientar a encontrar las razones por la que esta especie se
encuentra en una situación absolutamente crítica, donde incluso lo
más ajustado a la realidad es plantearse sobre la no
posibilidad de recuperar la población.
Hay un
gran paralelismo entre la situación de la población de oso y
urogallo en las cordilleras pirenaicas y cantábrica. Mientras que
en la Cordillera Cantábrica hemos encontrado las claves para
conservar a los osos, en los Pirineos, la situación ha
terminado con la extinción absoluta de la población autóctona.
¿Qué se ha
hecho en un sitio y en el otro no?. Pues en
la Cantábrica
(zona occidental), intervenir con medidas de protección directa
sobre la especie y de conservación de su hábitat.
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En los Pirineos,
salvo la excepción de las acciones del
FIEP, la estrategia de
conservación de la población de osos autóctonos ha sido no hacer nada,
o limitarse a realizar estudios científicos, bajo el criterio de que
la conservación es no tocar nada del entorno natural y dejar que la
naturaleza evolucione hacia situaciones de gran “calidad
ambiental”.
En el caso del
urogallo, el proceso está invertido. La
población de urogallo pirenaica
posee aún características que aseguran su conservación, sobretodo
en la vertiente francesa donde aún existe una población importante.
¿Cómo la han conservado?, pues con una intervención realmente dura de
su hábitat en algunos casos, propiciando territorios donde el
urogallo vuelve a ocuparlos, dando estabilidad a la conservación
general de la especie.
En cambio, en
la Cordillera Cantábrica, hemos asistido durante los últimos treinta
años a un proceso de disminución de la población de urogallos, tan
espectacular que literalmente ya se puede dar por extinta en una buena
parte de sus antiguas zonas de distribución. ¿Cómo se ha actuado?,
pues durante treinta años se ha aplicado un modelo de
“conservación” basado en el control/investigación bajo la ya
referida estrategia de “no tocar nada”, “no hacer nada”, no
intervenir en el hábitat, siguiendo el criterio de que el mejor
hábitat para el urogallo es aquel que no posee intervención humana.
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DEBATE
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No se trata pues de debatir
quienes tienen razón, si los científicos obsesionados por
devolver a la naturaleza a su esplendor primigenio, o los
analistas de los procesos ecológicos derivados de miles de años
de interacción del hombre en los territorios. Ese debate ya no
vale, sólo valen las situaciones y éstas parecen claramente
decantadas hacia aquellas que favorecen la conservación de la
biodiversidad.
“Queremos
tener osos y a partir de determinadas acciones conseguimos su
conservación, lo lógico entonces es considerar que esa es la
dirección adecuada de trabajo. Queremos tener urogallos y
desarrollando una estrategia lo único que conseguimos es asistir a
la extinción de la especie, pues parece evidente que debemos de
modificar esa estrategia”.
Otra cuestión
muy distinta, y que es necesario aclarar, es si lo que se desea es
que territorios como Pirineos o las montañas cantábricas, posean
ecosistemas que compitan en el equilibrio de sus
estructuras ecológicas con determinados territorios que aún
existen en el mundo: las selvas amazónicas, las tundras nórdicas,
los idílicos parques nacionales norteamericanos, las vastas
tierras despobladas de Alaska o Canadá, las selvas húmedas de
centro África...
Si este es el
modelo que deseamos para los ecosistemas ibéricos de Pirineos o la
Cordillera Cantábrica, entonces, evidentemente deberemos de
comenzar por una exclusión del hombre y sus actividades de estos
territorios a los que deberíamos entonces valorar que llegó a
ocupar equivocadamente hace ya unos miles de años, entendiendo que
el modelo Neanderthal es desde el punto de vista de ocupación
humano del territorio, un modelo acoplado a esa ecología “idílica”
del investigador.
Fantasías al
margen que lamentablemente siguen en vigor y tratan de defenderse
como modelos de aplicación a las estrategias de conservación, la
realidad que es verdaderamente terca, nos condiciona a tomar
decisiones en materia de conservación de las especies. |
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Son frescas aún las acusaciones y presiones que durante estos años
hemos padecido en el FAPAS procedentes de un sector ultra científico
oseril universitario, que pretendían que el FAPAS paralizase su
trabajo de conservación del oso en el centro de Asturias, bajo la
premisa de obtener el más absoluto desastre en la conservación de esta
especie, incluidos los ataques de osos a niños y adultos que
transitasen por el monte.
Esa terca
realidad, nos lleva hoy a confirmar la presencia de 26 ejemplares de
oso ocupando el centro de Asturias dentro de un territorio que pese a
su gran humanización, posee características ecológicas idóneas para
que la especie cohabite con el hombre, tal como ha sucedido durante
los últimos cientos (miles) de años sin que haya surgido el más mínimo
problema de convivencia entre el animal y los habitantes de un
territorio que, tan sólo 6 años atrás, carecía de reproducción.
Esto viene a
colación, porque en la estrategia de conservación del urogallo, tras
la constatación del declive de la población, parece absolutamente
imprescindible, mirar a otras actuaciones realizadas, principalmente
en los Pirineos, para conseguir evitar su total extinción en las
montañas cantábricas. Y el modelo pirenaico, es la antítesis de la
estrategia a los criterios técnicos y científicos que durante treinta
años han sido abanderados, principalmente en Asturias por un
elenco de universitarios
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LA
SITUACIÓN ES CRÍTICA
No creemos
que a estas alturas, nadie tenga el atrevimiento de llevarnos la
contraria acerca de algo objetivo: la situación del urogallo en
la Cordillera
Cantábrica
es absolutamente
crítica. Pero lo que resulta
más preocupante es que después de muchos años de supuestos trabajos de
investigación orientados a encontrar qué acciones
son necesarias para preservar el urogallo y mejorar la calidad da su
hábitat, lo cierto es que a fecha de hoy las respuestas son
vagas o inexistentes.
Sólamente hay que
revisar alguno de los
Planes de Recuperación o las
Estrategias de la especie,
cuyos contenidos (como es el caso de Asturias), son realmente
parcos en propuestas concretas y se limitan a definir líneas de trabajo
y consideraciones generalistas que más o menos a cualquiera le pueden
parecer más que lógicas; conservar el hábitat, proteger los bosques, etc,
etc... ¡Eso sí!, una defensa numantina de
la necesidad de preservar la pureza genética del urogallo
cantábrico, que como ha pasado durante años con el oso, ha habido una
obcecación por considerar las especies cantábricas como
diferentes respecto de otras poblaciones.
Si el Plan de
Recuperación del urogallo prohíbe reintroducciones, ¿en qué medida se
está condicionando la viabilidad de la especie?. ¿Alguien conoce cómo
está realmente la variabilidad genética del urogallo en
la Cordillera
Cantábrica?.
¿Necesitamos introducir genes nuevos que revitalicen
quizás una población endogámica que apenas llega a reproducirse?.
Lástima que después de tantos millones invertidos, aún tengamos
un conocimiento tan ridículo de aspectos de máximo
interés para trabajar en conservación de esta especie.
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¿Genéticamente distintos?
La
insistencia en definir al urogallo cantábrico como una
subespecie única que no
se puede mezclar con ninguna otra población empieza a generar
serias dudas y a plantear interrogantes si esta defensa
numantina de que es una subespecie conlleva algunos intereses
más allá de los puramente científicos.
No
debería de parecer lógico que el urogallo cantábrico sea una
subespecie diferenciada por ejemplo de la pirenaica. En tal
sentido es poco sostenible el argumento del aislamiento. ¿Por
qué se obvia que hace tan sólo un par de siglos, la población
cantabro-pirenaica era una única población?..., cuestión que
está absolutamente constatada por los datos históricos de la
presencia de urogallos en las zonas intermedias de el País Vasco
y norte de Castilla…. O ¿es que ahora nos va a salir un sabio a
decirnos que los urogallos del País Vasco eran también una
subespecie diferente de la población cantábrica y de la
pirenaica?.
Por qué se
mantiene que
tampoco es posible la
reintroducción? con ejemplares procedente de Pirineos. O
¿solamente cuando se hayan extinguidos los de la Cordillera
Cantábrica?, quizás, sería un magnífico pretexto para volver a
pedir otro montón de millones de euros de subvención a la Unión
Europea y seguir viviendo de la extinción/recuperación del
urogallo. |
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EL CONOCIMIENTO DE LA ECOLOGÍA DEL UROGALLO EN LA CORDILLERA
CANTÁBRICA
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Se reconoce a
esta especie como típicamente forestal, pero si así fuera, ¿cómo es
posible interpretar la caída poblacional de urogallo a lo largo de
las últimas décadas en las que ha aumentado notablemente la
superficie ocupada por bosques, y a la vez ha habido menos
intervención de la mano del hombre?.
Son constantes
las referencias históricas, de no hace más de 50 años, referidas a
la presencia de poblaciones de urogallo verdaderamente importantes
en ecosistemas de montaña donde la intervención humana era realmente
dura, lo cual no parece encajar con la situación actual. Por lo que
la pregunta es obligatoria, ¿la actividad humana perjudicaba o
beneficiaba al urogallo?. ¿Alguien ha estudiado por ejemplo cómo ha
podido influir en la conservación de esta especie la pérdida de
miles de hectáreas de
cultivos de cereal en las
zonas de montaña?. Curioso, esta pérdida de actividad humana que ha
estado presente en el territorio al menos a lo largo de los dos
últimos milenios, coincide con la drástica desaparición de la
especie en los ecosistemas de montaña. |
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Hasta el año 2.000 estos territorio poseían una población abundante
de urogallo. Actualmente los bosques son más densos y están menos
intervenidos por el hombre que antes. Cada vez hay menos ganado y la
población de venado ha sido controlada drásticamente. A priori
cabría pensar que el hábitat es más óptimo, sin embargo el matorral
ha cubierto las grandas y el sotobosque se ha despoblado
de arándanos. El resultado: que el urogallo casi se ha extinguido |
¿Que formación forestal es la idónea?,
¿la que evoluciona actualmente y de la que no se saca ni una rama?,
o ¿la generada gracias al manejo forestal que se practicó en los
bosques hasta mediados del siglo pasado consistente en la retirada
de leñas muertas para combustible y el aclarado
del bosque por las entresacas para obtener madera?, y que
a todas luces por la información que tenemos, favorecía un
modelo forestal óptimo para el urogallo una vez desaparecidos ya
hace miles de años los bosques primigenios que nadie duda sería el
hábitat óptimo. |
Mucho nos
tememos, que durante las últimas décadas los investigadores han herrado
al valorar cuál es el ecosistema forestal óptimo para que pueda ser
ocupado por esta especie. Se han dejado llevar por la fantasía que el
investigador desarrolla añorando los ecosistemas prístinos de épocas
pasadas y han despreciado modelos de ecología forestal que han llegado
hasta nosotros tras unos pocos miles de años de intervención humana, que
en definitiva no han sido más que el resultado evolutivo del manejo de
un ecosistema, modificado a expensas de los intereses humanos pero que
ha permitido un acople de la fauna silvestre garantizando su
supervivencia.
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EL
ECOSISTEMA FORESTAL DE LA MONTAÑA CANTABRICA EN LA ACTUALIDAD
La
importancia de las grandas
Lo que podemos considerar como hábitat de urogallo no es solamente el
estrictamente forestal, sino un conjunto de variados elementos entre los
que destaca el hábitat forestal, pero en los que los urogallos utilizan
otras zonas de pedrizas, bosquetes supraforestales y especialmente lo
que conocemos como “grandas”, terrenos con baja capacidad de soportar el
crecimiento de los árboles, pero en donde se desarrolla una cubierta
vegetal de ericas, piornos y especialmente arándano.
La importancia de
estas grandas, parece ser mucho mayor de lo que valoramos para la
conservación de las poblaciones de gallos. Hasta no hace muchos años,
estos terrenos tuvieron una vocación ganadera, siendo utilizados como
pastos y generalmente quemados cada pocos años a fin de evitar el
crecimiento de una formaciones de matorral poco útiles para el ganado.
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Las grandas, son áreas donde la vegetación forestal no se
desarrolla. Normalmente se trata de suelos pobres en materia
orgánica, con acumulaciones de piedras, donde la vegetación que
predomina es de matorrales como ericas y arándanos.
Tradicionalmente, estas zonas tuvieron un fuerte uso ganadero y
eran periódicamente quemadas. Aún hoy se recuerda cómo el
urogallo utilizaba prioritariamente estas zonas para
alimentarse.
En la actualidad, muchas de estas grandas ya no tienen
utilización para la alimentación del ganado, desarrollándose una
vegetación alta y espesa en la que el arándano ha quedado
relegado, desapareciendo la oportunidad de alimentación para el
urogallo. |
Este
manejo, condicionaba que la especie más representativa de las
grandas fuera el arándano, que con sus producciones de plantas y
frutos, las convertía en enclaves estratégicos como parte del
hábitat del urogallo.
¿Cómo
han evolucionado las grandas?.
La pérdida del
uso ganadero ha conllevado un crecimiento en altura de brezos y
ericas, quedando el arándano sometido a la presión de estas dos
especies arbustivas. Uno de los aspectos más relevantes observados es
la baja fructificación de las plantas de arándano en esta nueva
situación.
Lo cierto es que
el urogallo deja de utilizar estos terrenos en cuanto los arbustos
superan los 60-70 centímetros de altura, aunque sigan existiendo
arandaneras. ¿Por qué?, la razón es muy sencilla. El urogallo
necesita disponer de capacidad instantánea de vuelo en caso de
sentirse en peligro. Dentro de un matorral tan denso, la posibilidad
de escape es nula, por tanto, deja de utilizar estas zonas, aunque
puedan ofrecerle alimentación.
Lo que a ojos de
un naturalista puede considerarse como una estructura forestal
magnífica, para las necesidades de supervivencia del urogallo
muchos bosques de haya son territorios prácticamente inútiles donde
la especie apenas encuentra recursos para sobrevivir. Bosques de
suelos desnudos, sin cobertura vegetal, (especialmente arandaneras)
como consecuencia de la poca permeabilidad de la copa forestal a la
entrada de la luz solar.

En la Cordillera Cantábrica, una gran parte del hábitat
del urogallo está formado por bosques de hayas que en
apariencia parecen poseer las condiciones óptimas para la
supervivencia de esta especie.
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En cambio, los bosquetes de robles con mucha menor
superficie que los grandes bosques de hayas aportan mucha
más capacidad de acogida del urogallo,
permitiendo el desarrollo natural de las arandaneras.
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Pero no siempre el hayedo posee esas cualidades ecológicas.
Más bien al contrario, en muchas ocasiones, el
hayedo muestra sus suelos pobres carentes de vegetación a
causa de la alta densidad de árboles que impide a la
luz llegar al suelo.
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Por tanto, no
todo lo que a nuestros ojos o a la visión técnico/romántica de cómo
debe de ser la naturaleza, por muy expertos y sesudos investigadores
que nos consideremos, corresponde con el modelo ecológico adecuado a
las exigencias de una especie, en este caso, bastante exigente como
es el urogallo.
Las preguntas
por lo tanto para trabajar en conservación del urogallo debemos de
hacérnoslas desde diferentes planteamientos. ¿Cómo tenemos
que conservar el territorio? y ¿qué debemos de conservar de
un territorio?.
Así sabemos que
los terrenos conocidos como grandas han sido zonas de alimentación
excepcionales para el urogallo. El mantenimiento o reconversión de
estos terrenos otra vez en hábitat de excelencia para el urogallo,
es muy posible que implique la necesidad de utilizar el fuego, tal
como el hombre ha hecho durante cientos de años.
Paradoja, ¿el
fuego destruye o conserva?. Entonces quizás tengamos que
replantearnos algunas cuestiones que desde un punto de vista
conservacionista hemos definido como prioritarias, evitar el fuego
en la naturaleza y comenzar a pensar en utilizarlo racionalmente.
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EL MANEJO DEL
BOSQUE PARA LA CONSERVACION DEL UROGALLO,
UNA EXPERIENCIA PIRENAICA
Creemos que
si hay que tener en cuenta alguna referencia de la conservación de
poblaciones de urogallo a través de manejo del territorio, ésta debe de
ser la experiencia que desde hace más de una década se viene
desarrollando en algunas de las zonas del área de distribución
pirenaica.
Este otoño nos
desplazamos hasta la vertiente francesa de los pirineos para conocer
algunas de estas experiencias realizadas sobre terrenos forestales
donde el urogallo había desaparecido y que están teniendo unos muy
buenos resultados en cuanto a recuperación de la especie.
Bien es cierto,
que esta recuperación se consigue con mayor facilidad, gracias a que
la población de urogallos cercana, es aún grande. No obstante, no
dejan de ser experiencias valiosas para demostrar cómo se debe de
trabajar de manera práctica y no elucubrando posibilidades…….o, peor
aún, manteniendo teorías puristas que apuestan por una recuperación a
partir de no hacer absolutamente nada, dejando que los
procesos ecológicos evolucionen de manera natural hasta conseguir la
vuelta a los equilibrios perdidos.
Visitamos dos
áreas de trabajo con sendos especialistas en la recuperación del
urogallo, Enmanuel Menoni y Claud Novoa,
ambos técnicos de la Oficina Nacional de la Caza de Francia, cuya
experiencia es internacionalmente reconocida.
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Desbroces
Una de las líneas de trabajo más importantes es el
desbroce de matorral, en este caso de rododendro. El problema se
plantea en cuanto el matorral supera los 60 centímetros de
altura, momento en el cual el urogallo deja de utilizar este
medio aunque entre el matorral exista arándano.
Los
urogallos no utilizan estas zonas de vegetación densa, por las
que apenas pueden moverse y mucho menos escapar si se ven
acosados por un predador.
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Menoni muestra una de los desbroces realizados, una actuación
con resultados inmediatos, pues al retirar la vegetación de
rododendro se recupera la arandanera y estas son de nuevo
utilizados por los urogallos como alimento. Se trata de
desbroces de pequeñas parcelas de 10 a 14 metros de diámetro
que permiten que siga existiendo vegetación circundante que
ofrece un mosaico variado y capacidad de refugio. El coste de
estas actuaciones realizadas con desbrozadora manual es
realmente económico.
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Aclareos del bosque
Sorprende
verdaderamente esta acción que rompe de manera traumática con el
criterio de que para conservar al urogallo hay que dejar que la
masa forestal evolucione de manera natural. En
síntesis, la acción consiste en aclarar el bosque de manera que
la copa forestal no sea tan cerrada permitiendo así entrar la
luz hasta el suelo de tal manera que de las arandaneras se
regeneren forma natural. Aunque en muchas ocasiones
aparentemente no hay un sotobosque de arandanera, bajo la
primera capa de hojas y tierra vegetal sobreviven las raíces que
en cuanto tiene luz generan tallos y hojas.
En la fotografía vemos un hayedo intervenido para mejorar el
hábitat del urogallo.Cada punto rojo indica un aclareo de
hasta 100 m2 dentro del bosque de hayas con el
objetivo de favorecer la presencia de rodales de arándano en
el interior de masa forestal.
Un año después de realizar las cortas de árboles, el bosque
volvió a ser ocupado por urogallos.
Anillado en pie de una conífera para
provocar su muerte y aclarar la superficie forestal.
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Supeditar la masa forestal a los requerimientos de crecimiento
del arándano mediante técnicas de manejo silvícola que en
buena parte son coincidentes con los modelos de manejo del
bosque que el hombre ha practicado durante cientos de años.
Claud Novoa encuentra los indicios de presencia de urogallo en
una de las áreas intervenidas de Pirineos y en donde se
pueden localizar en los cantaderos hasta 10 machos, algo
impensable ya en la Cordillera Cantábrica.
Y aunque parezca increíble, pese a estas densidades de
urogallo, el Gobierno Francés permite la instalación en estos
territorios de las estaciones de esquí, actualmente, el mayor
peligro para la conservación de los urogallo a causa de las
muertes que se producen por los choques de las aves con los
cables de estas instalaciones deportivas.
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ACCIONES DEL FAPAS PARA LA CONSERVACIÓN DEL UROGALLO |
Colaboran:
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Para trabajar en conservación del urogallo, lo primero que tenemos que
hacer es apostar por una de las dos líneas de trabajo que durante los
últimos años han sido abanderadas por técnicos, científicos y
ecologistas. La línea ‘no intervencionista’ aplicada
en la Cordillera Cantábrica donde los resultados han dado como
resultado la práctica desaparición del urogallo en buena parte del
territorio, o la ‘intervencionista’, como es la
aplicada en Pirineos, con unos resultados más que espectaculares.
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Parece evidente que para trabajar en conservación es preferible
alinearse con las estrategias de intervención y manejo del
territorio, cuestión que evidentemente, hemos elegido en el FAPAS.
Otra cuestión evidente es que de manera generalizada, no siempre
lo que es positivo para un territorio, lo es aplicado en otro ya
que puede haber diferencias tanto en los procesos ecológicos como
en las condiciones socioeconómicas. Por ello, distintas
circunstancias exigen desarrollar nuevas líneas de trabajo.
¿Cuál
es la clave en el proceso de desaparición del urogallo?
Todos los datos apuntan a que el problema se centra en la baja
productividad de la especie, con un modelo de desaparición de la
población de muchos territorios basados en una situación de muerte
de ejemplares adultos.
Es decir, la población de urogallo desaparece con a muerte de
ejemplares adultos ya que no hay relevo generacional, no
hay jóvenes que se sumen a una población para ir sustituyendo a
los que mueren debido a distintas causas; muerte natural,
predacción, enfermedades, etc.
Con el oso, hemos comprobado cómo el problema estaba centrado en
la escasa supervivencia de las crías, lo que generaba una escasa
productividad de la población. Corregido este problema al
determinar la importancia de la alimentación con carroñas en una
época crítica de la vida de los oseznos, la población osera ha
aumentado en las zonas de trabajo del FAPAS.
¿Pasará lo mismo con el urogallo?, ¿cuál es el momento crítico en
donde con alguna intervención podemos disminuir la mortandad de
los juveniles nacidos cada año?. Trataremos de averiguarlo. |
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Un área de trabajo como experiencia piloto
Hemos elegido un área del territorio de montaña con unas
características ecológicas que hasta hace unos veinte años, eran
excepcionales para el mantenimiento de las poblaciones de
urogallo. Sin embargo, a partir del año 2004, la localización
de indicios de urogallo se ha hecho cada vez más difícil,
desaparición de las principales áreas, un fenómeno notorio al
que nadie sabe cómo abordar para ofrecer una explicación lógica.
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El área de trabajo para llevar a cabo durante los próximos años
una experiencia piloto de trabajo de conservación del urogallo,
se centrará en el Concejo asturiano de Teverga.
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La localización de indicios que claramente identifican la
presencia de algún ejemplar de urogallo nos obliga a poner en
marcha este trabajo.
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POSIBLES
ACCIONES
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Control de predadores
Se habla
de posibles densidades elevadas de predadores a los que habría
que controlar, sin que en realidad conozcamos cual es la
densidad correcta de predadores que debe de haber en un
territorio en base a su capacidad ecológica. Y ya hay planes de
control de predadores. En la zona de trabajo elegida por el
FAPAS, hay establecida una pareja de águilas reales, nos
preguntamos, ¿habrá que comenzar a matar a las
águilas reales?.
La
justificación para este control de predadores, parece venir del
hecho de que hasta hace no muchos años, la presencia de
tramperos y alimañeros controlaba este tipo de carnívoros y aves
de presa. ¡¡¡Con la desaparición de los alimañeros, los
predadores han aumentado y presionan sobre el urogallo ya que
este cría en tierra y motiva su desaparición!!!

El gato montés, ¿sería una de la especie a eliminar de los
territorios donde habita el urogallo?
Tal teoría tiene un buen número de defensores y sería gracioso
que después de tantos años de luchar para hacer desaparecer a
los tramperos, ahora fuéramos los conservacionistas los
aniquiladores de los pequeños carnívoros.
Pero tal teoría parece no tener ninguna justificación, por cierto,
teoría mayoritariamente defendida por el sector de científicos
que más abandera el no intervencionismo en el hábitat del
urogallo. Y no se sostiene este cuento de los predadores, ya que
si fuera cierto, las poblaciones de otras aves que se reproducen
en el suelo como es el caso de la perdiz, pues estarían en la
misma situación que el urogallo y no es así. Todos conocemos cómo,
por ejemplo, la perdiz pardilla disminuyó enormemente de la
Cordillera Cantábrica, paralelamente a la desaparición de miles de
hectáreas de cultivos de cereal, principalmente escanda y centeno.
Desde el FAPAS descartamos esta acción, salvo que alguien nos
demuestre que sea necesaria y eficaz.
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Polinizar ecosistemas
En general,
los ecosistemas que acogen el hábitat del urogallo en la
Cordillera Cantábrica, están situados a cotas mucho más
altas, territorios en los que la intervención de determinados
insectos polinizadores como es el caso de la abeja melífera, es
más intenso que en cotas altas, donde la polinización está más
sostenida por la intervención de otros insectos como los
abejorros.
Por tanto,
favorecer la polinización de los ecosistemas cantábricos donde
habita el urogallo, tras la práctica desaparición de la abeja
melífera en estado silvestre, puede ser una de las claves a tener
en cuenta.
Desconocemos
las densidades de poblaciones de colmenas que había en los bosques
antes de la aparición de las enfermedades que las han hecho
desaparecer, pero conocemos que la apicultura tradicional de los
pueblos de montaña, se surtía de los enjambres que eran
recolectados de los árboles viejos en bosques principalmente de
roble. Por tanto, es de suponer que en estado silvestre la
presencia de colonias de abejas era importante.
Las estaciones
de polinización tratan de paliar esta situación de desaparición de
las colonias de abejas, pero desconocemos cuántas son las
adecuadas para someter a un territorio a los niveles de
polinización correctos que permita garantizar la productividad de
las plantas productoras de frutos.
Estamos
trabajando con dos estructuras polinizadoras. Estaciones de
polinización fijas fijas, con capacidad para albergar unas 200
colmenas y colmenas estáticas que puedan estar estratégicamente
colocadas de manera que suplan a las colmenas que ha habido de
manera natural.
En los próximos años podremos valorar si las estaciones de
polinización son útiles para favorecer la productividad del
arándano
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Desbroces
En este
aspecto ha habido una actitud contradictoria a lo largo de los
últimos años que creemos hay que reconsiderar en profundidad,
derivada del criterio de que determinadas actividades como la
ganadería o la presencia de ungulados como los ciervos, han sido
consideradas como intervenciones negativas en el hábitat del
urogallo.
Estamos viendo
cómo las áreas más interesantes de alimentación del urogallo están
perdiendo esta oportunidad a partir de la no utilización de este
terreno en cuanto que la vegetación alcanza una altura superior a
los 60 centímetros, pese a que haya matas de arándano en su
interior. Es más, la localización de indicios de presencia de
urogallo, se consiguen en los pequeños caminos o trochas que hay
en el bosque o en los bordes de estas áreas de matorral |
Favorecer el desarrollo de las matas de arándano es
prioritario
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Trabajo
de aclareo de la vegetación en una granda para favorecer le
recuperación del arándano. Se desbroza mecánicamente sin afectar
al suelo donde están las raíces de la planta del arándano. Se
limpia la superficie de la vegetación cortada para que el
desarrollo de la planta de arándano sea eficaz. Se deja
vegetación circundante para favorecer la capacidad de refugio de
los animales.
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Lo que vemos
es que el urogallo se limita a explotar las áreas que quedan
abiertas gracias precisamente a la presencia de ganado doméstico
o ungulados silvestres, luego, su presencia en el territorio,
lejos de ser negativa, está resultando ser el único elemento que
posibilita que determinadas áreas no queden totalmente cubiertas
de un matorral inutilizable por el urogallo para alimentarse.
Los
desbroces, tal como hemos visto en las actuaciones pirenaicas
son imprescindibles, pero parece evidente que la política de
retirar el ganado doméstico del hábitat del urogallo y lo que
hasta ahora se ha hecho, disminuir drásticamente la población de
cérvidos, lejos de favorecer al urogallo, lo perjudica, puesto
que en la Cordillera Cantábrica no existen poblaciones de esta
especie silvestre en densidades alarmantes, como sería el caso
de fincas de caza en el sur de España.
En este
sentido, dentro del área de trabajo elegido por el FAPAS,
solicitaremos de la administración la paralización de la caza
de hembras de venado y la autorización para efectuar quemas
controladas en zonas de matorral para favorecer la
recuperación de las arandaneras.
Estas
actuaciones, se complementarán con las acciones de desbroce
que ya se están realizando en algunas de las áreas donde hemos
comenzado a trabajar.
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Contrarios a la creencia generalizada de los expertos en
conservación del urogallo, desde el FAPAS no consideramos que la
presencia de cérvidos sea un problema para el urogallo, más bien
al contrario. Las masas forestales y en especial las zonas de
matorral, precisan de esta especie para favorecer un aclareo que
es imprescindible para el mantenimiento del arándano.
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Plantaciones
A grandes
rasgos, que un ecosistema posea la mayor cantidad y variedad de
especies autóctonas productoras de frutos, no debe de ser
negativo, al contrario, cuanto más alimento, más oportunidades
de supervivencia.
Bajo esta
consideración hemos comenzado la plantación específica de rodales
de especies productoras de frutos. Pero sabemos que estas acciones
tienden a ser eficaces a largo plazo. Desde que se planta un árbol
hasta que produce fruta en cantidad pasan años. Y en este caso
demasiados, la aportación de comida a las pocas parejas de
urogallo que sobrevivan en estos bosques debe de ser inmediata.
Habrá que plantar árboles, pero habrá que buscar otras
alternativas de efecto inmediato. |

Las plantaciones presentan un interés a medio y largo plazo,
pero la situación del urogallo es tan crítica, que no se puede
esperar ni un solo año para realizar acciones que le favorezcan.
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Control fotográfico
Desde el
pasado verano, venimos utilizando equipos fotográficos para
valorar a través de la documentación gráfica, algunos aspectos
interesantes de la fauna que habita en estas áreas donde aún hay
presencia de urogallo.
Esta
metodología permite determinar por ejemplo índices de abundancia
de jabalí, especie a la que se vincula con una supuesta acción de
intensa predación sobre los nidos de urogallo. El trabajo de
trampeo fotográfico realizado hasta el momento parece no
evidenciar una alta densidad de ejemplares de jabalí en estos
territorios, ya que contamos con gran cantidad de información
sobre presencia de jabalís en otras áreas de la montaña
cantábrica.
No obstante,
esta línea de trabajo con los equipos fotográficos requerirá de un
cierto periodo de tiempo para antes de que pueda comenzar a
aportar información de interés. |
La utilización de equipos fotográficos, vuelve a ser en la
conservación del urogallo, una herramienta de gran utilidad.
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ANÉCDOTAS
DE UROGALLOS “LOCOS”
A lo largo de los
últimos años, ha habido varias noticias que hacían referencia a la
presencia en lugares humanizados de ejemplares de urogallo, ejemplares
que se dejaban ver con facilidad, no huían de las personas o incluso
que se quedaban a vivir en los pueblos.
La interpretación a estos comportamientos ha sido de lo más variado,
pero la tónica general de muchas explicaciones
técnicas o
científicas, han relacionado a estos ejemplares y estos
comportamientos con situaciones de degeneración de la especie.
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MANSÍN |
LE
PICOTIER |
PICOTERU |
Mansín ha sido
el ejemplar de urogallo más famoso de Asturias, por su
hábito a vivir dentro de los pueblos.
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Le picotierEn
Pirineos, donde la población de urogallo es más estable,
también cuenta con estos ejemplares que tratan de defender su
territorio.
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Monchu, observa a Picoteru en los montes de Somiedo, unos
días antes de su captura y traslado a otra zona de montaña donde
moriría.
Picoteru, un ejemplar que ocupaba las últimas
zonas urogalleras del Parque Natural de Somiedo fue observado
durante un par de años en una zona forestal y en la época de celo
se acercaba a las personas con actitud agresiva.
El primer
año, se prohibió el paso de turistas para garantizar
su supervivencia. El segundo año, para facilitar el paso de los
turistas, se optó por capturarlo resultando
muerto a
los pocos días
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Más información del Proyecto de Mejora de Hábitat de oso pardo y
urogallo Cantábrico
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NOTICIAS
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