Boletín nº 3                                                                                           Noviembre-Diciembre 2009

FAPAS, Premio Nacional de Medioambiente 2009
 

 

 
 
 
Editorial
Por Roberto Hartasánchez
(Presidente de FAPAS)


El FAPAS recibe del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino el Premio Nacional de Medioambiente "Félix Rodríguez de la Fuente"

Recibir un premio siempre es estimulante, pero para quienes llevamos dentro de nosotros la admiración por aquellos personajes que fueron la razón por la que nos dedicamos a trabajar en la conservación de la naturaleza, lo es mucho más.

La figura de Félix Rodríguez de la Fuente sigue permanentemente viva en el recuerdo de todos los que en España estamos vinculados a tareas de conservar la naturaleza. Que te concedan un premio en su nombre es mucho más estimulante puesto que representa ya no solo en sí el premio de la institución que lo otorga, si no que quienes lo han hecho, se han sentido influenciados por la figura de Félix, dándolo a aquellos que consideran han seguido con su legado conservacionista.

El FAPAS nació sin duda mucho antes de lo que nos propusimos   quienes en su día lo fundamos, nació posiblemente el primer día que siendo estudiantes de bachiller llegó a nuestras manos el primero de aquellos insuperables fascículos con los que Félix convenció a toda una sociedad de lo importante que era conservar la naturaleza.

 

A un grupo de chavales nos convenció, vamos, nos condicionó la vida ayudándonos a   descubrir el camino por el cual deseábamos   hacer transcurrir nuestro futuro. Y de aquel incipiente buscar a donde ir y qué hacer, surgió el FAPAS que durante ya más de veinticinco años se ha volcado en trabajar por la conservación de la naturaleza.


Es por eso que este premio nos enorgullece ya que   quienes nos lo han dado suponemos lo habrán hecho por considerar que el FAPAS ha sido   fiel llevando el testigo que Félix nos legó tras su muerte, lo cual quiere decir también que no nos hemos equivocado al elegir el camino y la forma de actuar del Fapas, basada en dos pilares, igual que la vida de Félix, en el conocimiento de la vida de los seres vivos y en la libertad sin condiciones.
 

En el año 1.975, Félix no paraba. Dos imágenes de aquel año, con el naturalista Carlos Sanz en el rodaje del Hombre y la Tierra y con estudiantes
en el Refugio de Montejo
  
 
Desde aquí queremos hacer llegar al Ministerio de Medio Ambiente Medio Rural y Marino y a los miembros del jurado que nos ha elegido para ser merecedores de recibir el premio, nuestro más sincero agradecimiento
 
   
 
  Lucha contra el veneno
 
A lo largo de los últimos años la utilización de los cebos envenenados para   matar fauna salvaje se ha convertido en una de las mayores amenazas para la conservación de muchas especies que habían conseguido procesos de recuperación notables en sus poblaciones.

Desde hace años, el Fapas como otras muchas organizaciones actúan y participan de numerosas iniciativas que tratan de poner freno a esta oleada de presencia de venenos en la naturaleza.

En el caso de la Cordillera Cantábrica, la presencia de venenos   ha surgido de manera paralela a la presencia demográfica de lobos en aquellos territorios donde hacía bastantes años que no estaban presentes.

En concreto, sierras prelitorales y áreas norteñas del macizo de los Picos de Europa han visto resurgir la presencia de venenos desde principios del año 2000, en una situación que año tras año nos recordaba a épocas que parecían ya haber desaparecido, como era la presencia habitual de venenos en las montañas en los años 60 y 70 del siglo pasado.

Han sido años muy negativos, ya que la presencia de venenos implica el hábito de colocarlos y la dificultad que entraña eliminar un hábito cuando se establece como algo normal.

Además, el uso de veneno es una circunstancia que bien podemos calificarla de terrorismo ecológico. Difícil de evitar por ser precisamente eso; terrorismo, una actividad realizada clandestinamente, sofisticada por los componentes que forman las sustancias tóxicas, con un cierto apoyo social, los envenenadores poseen mecanismos de comunicación de adquisición de sustancias prohibidas, intermediarios…negocio y finalmente objetivo: matar todo aquello que no me es útil.

Pese a todo ello, podemos asegurar que en el marco del área de distribución de especies como el oso pardo, la presencia de sustancias envenenadoras ha disminuido notablemente, bastante más de lo que la opinión generalizada todavía nos hace creer, poniendo en la actualidad   situaciones del pasado.

Es cierto que en Picos de Europa y ciertas áreas de la Cordillera Cantábrica la nueva aparición del veneno ha sido intensa, afectando a especies carroñeras y oso pardo, pero no es menos cierto que en los últimos años, esta intensidad de envenenamientos ha disminuido notablemente, hasta el punto de que en los Picos de Europa, se tiende más a considerar que hay veneno basándonos en lo que sucedía hace unos años y no lo que sucede en la actualidad.

Sin embargo el veneno sigue estando presente y prueba de ellos son los osos muertos que cada año aparecen en las montañas cantábricas palentinas y más al sur ya casi en tierras de llanura castellana, los más frecuentes casos de localización de animales muertos a causa de sustancias tóxicas.

 
 
 

Creación de una Unidad Canina 

La Cordillera Cantábrica dispondrá en breve de una Unidad Canina para la localización y retirada de cebos envenenados. Esta Unidad Canina va a entrar en funcionamiento a principios del año 2010 gracias a la financiación del Ministerio a través de uno de los Proyectos Piloto de Desarrollo Rural y conservación de la biodiversidad que va a ser aplicado por la Fundación Monte Mediterráneo con la colaboración del FAPAS.
 
¿Cómo funciona una unidad canina?

Una unidad canina es algo muy parecido a una unidad que a veces podemos ver con frecuencia en la televisión; perros adiestrados especialmente para localizar droga, explosivos o personas enterradas bajo montañas de escombro.

En el caso del veneno, los perros están especialmente adiestrados para localizar sustancias tóxicas que son empleadas para untar en cebos y distribuirlos por el medio natural con el fin de que sean comidos por especies salvajes o incluso domésticas. Los envenenamientos para matar perros domésticos son también muy frecuentes.

Una característica esencial en el adiestramiento de estos perros es que sean capaces de localizar los cebos envenenados y evitar en todo momento comerse los cebos. Por ello se trata de un adiestramiento complejo que lleva hasta ocho meses de trabajo a un adiestrador.
Eficacia

Este año pudimos comprobar la eficacia de una unidad canina, que evidentemente no solo es cuestión de los perros si no también de las personas que los manejan

A finales de Abril, la Junta de Andalucía invitó al FAPAS a participar en una operación de búsqueda de veneno en un área de la provincia limítrofe con la frontera de Portugal donde ya habían sido localizados cebos envenenados en años anteriores, siendo necesario cada año repetir la búsqueda tanto por   comprobar si hay venenos como por el efecto disuasor que supone para los envenenadores   ver a los equipos de búsqueda.

Durante todo el día, los miembros de la Guardería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, nos enseñaron lo que era una jornada de trabajo de campo buscando venenos

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Joaquín Morante será el encargado de la Unidad Canina. Aquí le vemos junto al adiestrador de los perros y MIRA, la perra de raza malinois que será la primera integrante de esta unidad de perros especialmente adiestrados para localizar veneno en la Cordillera Cantábrica.
 
 
 
 

En el operativo, participaban también miembros del Seprona de la Guardia Civil  y  miembros de una patrulla de la Guardia Nacional de Portugal, policía que también tiene misiones específicas de conservación de la naturaleza

En Andalucía, las unidades caninas pertenecen a empresas privadas que son contratadas por la Administración para realizar la búsqueda de veneno y los trabajos de campo se realizan con el apoyo de la guardería y personal contratado de la empresa pública EGMASA.
 
 
El teleobjetivo nos permite captar al protagonista de la jornada atento a su adiestrador mientras comenta con Joaquín del Fapas los trabajos previos a ponerse a buscar veneno.
 
 

 

 

La eficacia de los perros es asombrosa. Capaces de detectar un cebo incluso debajo del agua, por pequeño que sea convirtiéndose en una ayuda sin la cual sería imposible localizar el veneno, solo cuando ya ha actuado y lo que se encuentra   es el animal muerto a causa del olor de la carne en descomposición.

Por intrincado que sea el terreno, como en este caso, difícil de seguir al perro que va delante del instructor, si el perro localiza un cebo envenenado, inmediatamente se lo comunicará a su adiestrador. En el fondo, para el perro es como un juego tras el cual espera recibir el premio.
 
Es por ello que la comunicación entre perro y adiestrador debe ser absoluta. Una unidad canina no es solamente disponer de un perro, es disponer también de la persona que lo debe de manejar día a día. Al final de la jornada, los juegos y los cuidados del adiestrador se convierten en el premio que los perros reciben por su arriesgada y laboriosa tarea.
 

 

 ACUERDO DE COLABORACIÓN ENTRE LA FUNDACIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DEL QUEBRANTAHUESOS Y EL FAPAS PARA LUCHAR CONTRA EL VENENO Y FRENAR LA MORTANDAD DE LA FAUNA

                                                      
                                            
También a primeros del año 2010 va a tener lugar la puesta en marcha de una iniciativa entre el FAPAS y la FCQ para desarrollar un ambicioso proyecto de colaboración que trate de reducir las causas de mortandad de fauna salvaje en especial el oso pardo y descubrir zonas con riesgos potenciales para especies que como el quebrantahuesos van a ser objeto de un programa de reintroducción que se va a prolongar durante varios años en la Cordillera Cantábrica.

El proyecto se va a orientar en trabajar en dos áreas muy bien definidas con el apoyo de perros especialmente adiestrado:

a)     Localización de cebos envenenados

b)     Localización de fauna muerta por infraestructuras

La localización de cebos envenenados y su erradicación es un objetivo prioritario tanto en el proyecto de conservación del oso pardo como del proyecto de recuperación del quebrantahuesos en la Cordillera Cantábrica 

La identificación de áreas de riesgo para la mortandad de fauna es especialmente importante para la conservación de especies  carroñeras como buitres y quebrantahuesos. Para ello se trabajará en el seguimiento de fauna muerta en tendidos eléctricos y parques eólicos

Para conseguir estos objetivos, el FAPAS y la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos van a unir sus esfuerzos    creando una estructura de trabajo que permitirá tener perros adiestrados y personal altamente especializado en su manejo.

                         
Tanto la FCQ como el FAPAS aportarán al proyecto los respectivos centros que ya poseen en Asturias, la FCQ el Centro de Interpretación del Quebrantahuesos en la localidad de Benia de Onís (foto izda.). A apenas 5 km. de distancia, el Fapas posee el centro de la Navariega (foto dcha), ya construido especialmente para el mantenimiento de colmenas, perros y  para el alojamiento de personal especializado                            
 
  FAPAS
  Fondo para la Protección de los Animales Salvajes
  Las Escuelas de La Pereda s/n. 33509 Llanes, ASTURIAS.
  Tel. +34 985 40 12 64  Fax.+34 985 40 27 94
 
 
 
  fapas@fapas.es                                                                                                                                      www.fapas.es  
 

 

 

 

Si quieres recibir el boletín digital de FAPAS, pincha AQUÍ