LA REINTRODUCCION DE VILLARINA:
Un reto para la conservación del oso pardo
Tras nueve meses de intenso seguimiento y control de la osezna Villarina devuelta a su medio natural en los montes del Parque Natural de Somiedo en Asturias, el resultado ha sido la completa adaptación a la libertad.
La importancia de esta recuperación de un animal herido y su adaptación al medio es más grande si se valora primero la juventud de animal, ya que su reintegración se lleva a cabo con tan solo unos meses de vida, más después de haber sido manipulada para curarla de las heridas con las que fue encontrada.
La osezna en los primeros momentos después de haber sido recogida de una carretera
CLAVES PARA LA RECUPERACION
1ª Sensibilización social.
La recogida y traslado de la osezna cuando fue encontrada herida, pone de manifiesto la existencia de una fuerte sensibilización social en beneficio de los osos. Esta rapidez de actuación, acompañada de la rápida intervención de los técnicos de la Administración, sin duda, han sido claves para el posterior éxito de la reintroducción.
2ª Buena atención veterinaria.
Villarina se recuperó de todas las heridas que presentaba, poca movilidad y pérdida de visión principalmente, gracias al trabajo veterinario que le dispensaron los técnicos del Centro de la Naturaleza de Cabárceno.
3ª Mantenimiento en cautividad.
El comportamiento de la cría una vez liberada manifiesta una actitud de aislamiento, lo que se corresponde con un escaso grado de dependencia del ser humano. Una vez curada en Cantabria, Villarina es mantenida en cautividad por técnicos del Gobierno del Principado de Asturias en el Centro de Cría del Urogallo de Sobrescobio, en el Parque Natural de Redes.
Sin duda, este segundo paso, no condicionó comportamientos de dependencia humana,
4º Estrategia de suelta.
Ha sido acertado aplicar un protocolo de trabajo que ha permitido mantener a la cría, al margen de presiones externas, visitantes, observadores foráneos. Durante los meses de trabajo de seguimiento, la tranquilidad en su entorno ha sido la tónica más dominante, pese a que la osezna fue liberada a apenas 300 metros de una carretera y allí pasó todo el invierno.
5º Elección del lugar de suelta.
La osezna fue liberada en una zona de montaña donde se sabía que había estado con su madre y hermanos. El lugar ha resultado apropiado, ya que ha aportado refugio para el ejemplar y tranquilidad, ya que no ha sido molestada en ningún momento por nadie, ni tampoco por otra especie silvestre.
También ha aportado comida en la primera fase de suelta. La zona dispuso de bellota de roble y castaña en abundancia. Es abundante la fauna silvestre y es posible que durante los meses más fríos, haya comida de alguna carroña de fauna silvestre.
6º Control y seguimiento.
Mantenidos de manera ininterrumpida desde el día en que se liberó, hasta que ha perdido los dos radioemisores que le fueron colocados.
El trabajo de seguimiento permitió conocer día a día las circunstancias en las que se desenvolvía la osezna. Pudiendo evaluar la situación y toma de decisiones si fuera necesario.
Hay muy poca documentación sobre comportamiento de oseznos liberados en su medio natural después de haber estado en cautividad. En el caso de Villarina, su comportamiento, desde el primer momento en que fue liberada, se ha ajustado a unos patrones de naturalidad.
Buscar refugio, encamarse, desplazarse poco desde el lugar de encame para buscar los frutos caídos en el suelo y volver a encamarse. A mediados del mes de Enero, se ve a la osezna arrastrando material entre sus patas y trasladándolo hasta una osera excavada por ella misma. El instinto de supervivencia, aún sin experiencias previas, condiciona un comportamiento que posiblemente sea el mismo que cualquier oso que nunca haya estado en cautividad.
Movimientos de primavera.
Cuando finaliza el invierno, muy duro y con intensas nevadas, Villarina comienza a desplazarse cada vez más lejos de la osera. Aumenta su radio de prospección del territorio bajando hacia el valle.
Bajar hacia el valle es un comportamiento natural de los osos que viven en estas zonas cantábricas. No buscan comida subiendo a las cumbres o hacia las masas forestales superiores, donde por lógica debería de haber carroñas de fauna silvestre fruto de la mortandad que se produce en invierno y que una vez retirada la nieve quedan al descubierto.
En realidad, de manera tradicional, los osos buscan en los fondos de los valles y en zonas forestales densas las carroñas que puedan localizar, ocultas por la vegetación no son aprovechadas por aves carroñeras. Y posiblemente, es más fácil localizar carroñas en los fondos de valles, ya que además de las que produce la fauna silvestre, se encuentran las domésticas, ya que tradicionalmente y desde hace cientos de años, los habitantes de los pueblos se han desprendido de sus animales muertos depositándolos en lugares más accesibles, como son siempre las laderas hacia el fondo del valle.
Es aquí donde Villarina prospecta el territorio y se desplaza más lejos, llegando incluso hasta los prados de un pueblo cercano. Este comportamiento es absolutamente natural en todos los osos. Recorren los entornos rurales en busca de carroñas. Cuando los encuentran, las aprovechan durante varios días, yendo y viniendo de sus encames hasta consumir toda la carne en descomposición, o alimentarse de lar larvas que producen las carroñas.
Mientras que durante el periodo invernal, la posibilidad de observar a la osezna en su encame o moviéndose por su entorno era relativamente frecuente, una vez llegada la primavera y con el aumento de su actividad y desplazamientos, la utilización de equipos fotográficos de disparo automático, ha permitido obtener imágenes y conocer comportamientos inéditos de esta cría en libertad
El área de campeo de Villarina forma parte de una de las áreas mejor controladas por el FAPAS desde hace años mediante esta técnica. Ya en octubre de 2008, se conseguía localizar a la madre y a sus otros dos hermanos en los terrenos donde posteriormente sería liberada.
La combinación del seguimiento telemétrico y las cámaras ha reforzado el conocimiento para saber por donde se mueve y qué hace, pudiendo interpretar su comportamiento y a la vez conocer su estado físico, quizás, la mayor preocupación de quienes han trabajado en su seguimiento. Después del gran esfuerzo de trabajo, una muerte por inanición hubiese supuesto un gran desengaño
La osezna con una edad de año y medio y unos treinta kilos de peso, se mueve ágil, camina por el valle, recorre los bosques, se baña e intenta descubrir todo lo que le rodea, en lo que pudiera interpretarse como un comportamiento de absoluta normalidad para su especie.
Pero no ha sido así. Villarina ha demostrado, igual que hizo al buscar refugio y construir la osera, tener un instinto innato para localizar la comida. Y, así, se la ha podido controlar alimentándose de varias carroñas que ella misma encontró desplazándose por el área de campeo que tenía, aunque también pudo ser observada alimentándose de plantas silvestres, tal como se ha comprobado también consumen los osos en libertad.
Villarina ha encontrado un jabalí muerto, lo que le ofrece una oportunidad excelente de recuperar peso después de un duro invierno y varios meses de escasa capacidad de obtener alimento que le aporte proteína
FAPAS Las Escuelas s/n. 33509 La Pereda de Llanes E-33509 tel. 985401264 fax. 985402794
Interacción con otra fauna silvestre
Uno de los aspectos más interesantes que se pudieron observar a partir del seguimiento con las cámaras fotográficas, ha sido el aprovechamiento de comida que ha localizado y la interacción de la osezna con otros animales que también se han aprovechado del alimento.
Las carroñas aportan mucha comida y son útiles para su aprovechamiento alimenticio durante días, es frecuente entonces que una misma carroña sea compartida por un buen número de otros animales salvajes, de la misma especie que Villarina y otra fauna carnívora.
Durante los días en los que ha sido posible controlar a la osezna comiendo de varias carroñas que localizó, las cámaras pudieron descubrir al menos a otras tres especies compitiendo por las carroñas. Zorro, lobo y oso.
La secuencia de las fotografías nos permite comprobar cómo la osezna come de las carroñas y llega a compartir comida cuando se trata de un zorro, ejemplar de pequeño tamaño que no le supone ningún riesgo. En cambio, cuando se trata de lobos y osos, la osezna se marcha, abandonando la carroña, volviendo más tarde a alimentarse cuando sus competidores ya se han marchado.
Huir, es evidentemente un comportamiento de defensa para evitarse complicaciones con animales de mayor tamaño. También en esta circunstancia, la adaptación del ejemplar a la naturaleza, parece cumplir con los protocolos de comportamiento que ya se observan para otros oseznos que nunca han estado en cautividad, quitarse de en medio, en cuanto hay un riesgo.
Villarina mantiene una actividad nocturna. Son las 5,31 de la madrugada y recibe la visita de un zorro que también quiere aprovecharse de la carroña. Si primero mira un tanto atenta a su competidor, luego se muestra tranquila y permite que el zorro se alimente de la carroña junto a ella.
La presencia de Villarina alimentándose de la carroña no es constante y combina lapsus de tiempo sin entrar a comer, con periodos de varias horas junto a ella.
El día
25 de Abril a las 5,46 horas, hace aparición por primera vez un lobo que
también ha descubierto la carroña. Villarina no se ha acercado a ella
desde el día anterior a las 20,53 horas.
2
minutos más tarde, la carroña desaparece de delante del objetivo de la cámara.
El, o los lobos se la han llevado para comérsela con mayor tranquilidad
Villarina vuelve el 25 de Abril a las 19,26 y parece desconcertada con la repentina desaparición de su comida. Es obvio que el rastro de olor que han dejado los lobos no la ha acobardado y ella ha vuelto al lugar donde sabía que había alimento.
Aunque la capacidad de capturar imágenes con las cámaras automáticas es grande y parece que no se escapa nada, hay ocasiones en la que el movimiento de los animales no es captado. Por ejemplo, el momento en que los lobos arrastran la carroña. Tampoco ha sucedido con la presencia de un oso adulto en la zona de la carroña, pero sus rastros denotan su presencia.
QUÉ SIGUE HACIENDO ??..
Pues como posiblemente todos los osos en esta época del año, buscar alimento continuamente.
El día 31 de Julio la podemos localizar levantando piedras para encontrar los insectos que se esconden bajo ellas y comérselos.
Finales de Julio y
Agosto son momentos donde la escasez de alimento vuelve a producirse, ya que ha terminado el periodo de presencia de frutos carnosos y aún no están disponibles los frutos secos más otoñales. Por tanto, es un momento donde la alimentación de insectos, los que encuentran bajo las piedras o la localización de hormigueros para alimentarse de hormigas y larvas, forma parte de su actividad cotidiana
La reintroducción de Villarina ha supuesto un éxito inédito en los trabajos de reintegración de oseznos a la libertad. Bien es cierto que solamente se dispone de esta experiencia, aunque oseznos que han quedado huérfanos y con edades parecidas a esta osezna, no han tenido problema alguno para sobrevivir.
En todo caso, el trabajo demuestra que sería factible plantearse experiencias de recuperación de territorios oseros, o traslocación de ejemplares para reforzar territorios oseros con problemas de población.
El hecho de que sea una osezna, hace más interesante la experiencia, ya que el comportamiento de las crías hembras es de mantenerse en el territorio donde han nacido, dado su carácter filopátrico. Por lo tanto, todo el trabajo de suelta y seguimiento, también es una importante experiencia para conocer con detalle cómo se puede actuar en las posibles sueltas de crías hembras en otros territorios
La interacción de Villarina con estas otras especies en un área donde ella
ha permanecido de manera intensa, nos obliga a pensar que en mayor o menor medida ha tenido contacto con ellos, siendo capaz de evitar cualquier enfrentamiento y sufrir daños, ya que posteriormente, Villarina
ha continuado siendo controlada, pese a no tener ya los dispositivos de seguimiento electrónico.
INTERACCION DE VILLARINA CON UN OSO ADULTO
Pero se ha podido documentar la interacción de la osezna con un gran oso adulto, posiblemente un macho, llegando a compartir el terreno.
La cámara colocada para identificar los animales al paso, fotografía el día 19 de Julio al supuesto macho adulto que olisquea algo fuera de la senda. Son las 8,17 horas de la mañana.
El mismo día 19 de Julio a las 20,11 horas, es decir, 12 horas más tarde, acude al mismo lugar Villarina y, también atraída por algún olor, olisquea prácticamente el mismo sitio que el oso adulto. Parece más que evidente que la presencia del macho adulto no es inconveniente para que la osezna ocupe el mismo territorio y teniendo en cuenta que las cámaras solamente captan una mínima utilidad del espacio por parte de los animales, estos a lo largo del día deben de tener muchos más contactos.
El trabajo de control fotográfico de Villarina, está siendo realizado por Alfonso Hartasánchez con la colaboración del guarda del Principado de Asturias Carlos Francisco, que desde su suelta han participado en el trabajo de reintegración de la osezna a su medio natural.
Alfonso con el emisor que se ha desprendido del pelo de Villarina
Carlos anota los datos del control de la osezna
Cesión de equipos fotográficos
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