La vida de los osos pardos de la Cordillera Cantábrica.

Por: Mónica Puente Benavides
Revista Aire Libre - número 116, Diciembre 2002

Hace quinientos años el oso pardo habitaba prácticamente en la totalidad de las montañas de la Península Ibérica y en las de casi todos los países europeos. En la actualidad sólo lo hace en unos pocos lugares pero, curiosamente, siempre vinculados al hombre. Donde éste no vive, el oso ha ido desapareciendo. Contrariamente a lo que mucha gente piensa, los osos de nuestro país no buscan los lugares más ocultos sino que buscan sitios donde pueden encontrar alimentos, de forma fácil y sin enfrentarse al hombre.

El oso no es un animal salvaje que cuanto más aislado viva mejor; es un animal totalmente compatible con un desarrollo lógico y sostenible de las zonas en que habita.
Y, han sido los osos de la Cordillera Cantábrica los que nos han enseñado esto, que su supervivencia está ligada a la propia supervivencia del hombre.
Desde que comenzó AireLibre nos hemos hecho eco de la necesidad de proyectos de conservación del oso pardo. No hay duda de que cuando una sociedad reclama la conservación de una especie, esta reclamación es la mejor garantía de su supervivencia.
En 1998 hablábamos con responsables de WWF/Adena que nos contaban los principales problemas a los que se enfrentaban los osos pardo de nuestro país.
Hoy, casi cinco años después, Roberto Hartásanchez, fundador y presidente del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes - FAPAS- nos comenta que casi con toda seguridad el oso pardo no se va a extinguir de la Península Ibérica.
Para él el oso es un animal noble, cauto y silencioso, cualidades que le han permitido sobrevivir hasta nuestros días.
Nos cuenta que la primera vez que vio al oso, en realidad, fue este quien se le presentó. "Era de noche y con los focos del camión del FAPAS, descubrimos como dos puntos rojos que teníamos justo encima de la carretera. Paramos el camión y vimos que se trataba de la silueta de un oso, de lo cual lo único que relucían eran sus ojos".

Sobre la situación actual y sobre muchas cosas más de la vida del mamífero más grande de la Península Ibérica, charlamos con Roberto.

- AireLibre: ¿Podría delimitarnos el área actual de distribución del oso pardo y describirnos su hábitat?
- Roberto Hartasánchez: Los osos ocupan dos cadenas montañosas ibéricas: los Pirineos y la Cordillera Cantábrica. Son territorios de alta montaña, donde los bosques aún perduran y dan la oportunidad al oso de encontrar en ellos refugio y alimento. Localizamos por tanto a los osos en los ecosistemas forestales, con especial preferencia en aquellas áreas donde se localizan los bosques maduros.

- AL: ¿Cuántos ejemplares hay? ¿Se sabe cuántos son machos y cuántos son hembras, y qué edad tienen? ¿Son suficientes para garantizar la supervivencia de la especie?
- RH: La población actual, la cantábrica, se sitúa entre los 80-90 ejemplares. Este censo no es homogéneo para toda la cordillera, ya que hay dos poblaciones a su vez aisladas. En la oriental, Montes de León y Palencia, la diferencia entre machos y hembras es alta, muchos machos para pocas hembras, lo que se evidencia por una escasa tasa de reproducción.
En términos generales, aún podemos decir que los osos que sobreviven son capaces de generar una población capaz de perpetuarse.


  

- AL: ¿Cúal es la situación actual del oso pardo en los Pirineos?
- RH: Muy mala. En el lado español podemos decir que casi extinto, sobrevive en el lado francés, donde hace unos años se ha desarrollado una experiencia de reintroducción de los osos procedentes de Slovenia, que parece estar dando buenos resultados.

- AL: ¿Cómo ha sido el año 2002 para los osos de la Cordillera Cantábrica?
- RH: No ha sido malo. Se ha detectado la presencia de diez osas acompañadas de crías. Es una buena cifra, pero menor que la del año pasado que fueronn doce.
Ahora tenemos un otoño regular en la  producción de alimentos. De ello dependerá la buena o mala reserva de grasas que los osos necesitan para pasar el invierno.

- AL: ¿Podrían vivir los osos pardo en otras zonas, además de en las que habitan en la actualidad?
- RH: Es posible. Existen otras áreas que mantienen procesos ecológicos estables, suficientes como para sustentar poblaciones oseras, quizá fuera el caso de la Sierra de la Culebra, en Zamora.

- AL: ¿Cómo hacen el siguimiento de osos?
- RH: Mediante dos sistemas. Uno de transectos, bajo la dirección de la Cátedra de Ecología de la Universidad de León. El otro, mediante el control fotográfico automático. Son dos sistemas diferentes pero complementarios a la hora de obtener información sobre los osos.

- AL: ¿Estos se desplazan mucho?
- RH: Tienen un gran área de desplazamiento, en especial los machos. Ello depende   en gran medida de la búsqueda de alimento.

- AL: ¿Cuáles son los principales problemas causados por el ser humano, con que se encuentran los osos?
- RH: Principalmente es la alteración de su hábitat, aunque hay otros problemas que en su conjunto también perjudican al oso. Por ejemplo la caza incontrolada, el   furtivismo que afecta al jabalí a través de la colocación de trampas y, también, el tránsito indiscriminado de turistas buscando indicios de osos.

- AL: Si desaparecieran los bosques y la forma de vida actual del oso, ligada a la del hombre, ¿qué pasaría?
- RH: Sería catastrófico. Los bosques plantados por el hombre, como los de castaños, son imprescindibles para su alimentación.

- AL: Tenemos entendido que el CSIC va a realizar un estudio de fósiles de osos, y comparar su ADN con el de los osos actuales. ¿Podría hablarnos de ello?
- RH: Ya hay expertos trabajando en osos fósiles, como es el caso de Ana Pinto. Toda información sobre el oso es buena, nos ayudará a entender mejor muchas cuestiones relacionadas con estos animales.

- AL: ¿Podría explicarnos algo de la memoria genética? ¿Puede estar escrito en ella que en la actualidad nazcan más hembras, que el oso tenga un comportamiento menos agresivo, etc?
- RH: Más que de memoria genética, podríamos hablar de adaptación de los comportamientos, pues no está claro que los osos cuando nacen conozcan ya determinadas pautas de comportamiento o las tengan que aprender de sus padres. La práctica nos indica que en la actualidad nacen más machos que hembras, por tanto debemos encontrarnos ante un problema de tipo de deriva genética.

- AL: ¿Hemos domesticado un poco la especie?
- RH: No. Es tan salvaje como siempre, sólo que ha aprendido a convivir con el hombre para sobrevivir, pero eso no indica ninguna domesticación.

- AL: ¿Puede comentarnos el tema de que los machos maten a las crías, y las posibles soluciones a este problema?
- RH: La muerte de las crías por adultos parece vincularse a la existencia de pocas hembras en la población cantábrica y la presión de los machos en la época de celo. El comportamiento de atacar y matar a las crías parece que encuentra su explicación en el hecho de que así los machos fuerzan a las hembras a entrar de nuevo en celo. La solución sólo es posible aumentando el número de hembras, lo que sucederá si aumenta la población en general.
También existen algunos mecanismos que pueden ayudar. Se está analizando que muchas veces las osas, por carecer de alimentos, se ven obligadas a moverse con sus crías de un sitio a otro, igual a un lugar con menos refugios. Si se les da algún alimento -como carroña- a lo mejor evitamos que la osa salga de la zona segura y sea atacada la cría.

- AL: ¿En qué debemos fijarnos en nuestras salidas al campo, para ver las huellas del oso?
- RH: Desde luego, en el suelo. Pero las señales del oso están en muchos lados: en las piedras volteadas, los árboles arañados o descortezados, los hormigueros rotos o los troncos podridos de los viejos árboles escarbados.

- AL: ¿Puede contarnos alguna anécdota de personas que se hayan encontrado cara a cara con el oso?
- RH: Hay muchas, pero en la mayoría de los casos son anécdotas tranquilas. Como la que cuenta Mero, antiguo guarda y ahora compañero de FAPAS, al que le llegó una osa hasta donde él estaba sentado dentro del bosque. La osa no lo advirtió y a escasos cuatro metros, Mero le preguntó: "¿A dónde vas?" La osa levantó la cabeza, le miró y tranquilamente cambió el rumbo de sus pasos sin alterarse lo más mínimo. ¿Quién puede decir que el oso es peligroso?

- AL: ¿Y una curiosidad de alguno de los osos de nuestro país?
- RH: Hay muchas curiosidades en la vida de los osos. Por ejemplo Paca y Tola, dos ositas que viven en cautividad ya que los cazadores furtivos mataron a su madre. Intentamos devolverlas a la naturaleza, pero fue imposible, tuvimos que criarlas con biberón, perdieron su estado de naturalidad salvaje, y ahora viven en semilibertad en un bosque de encinas.

- AL: Por último, ¿qué lectura recomendaría a nuestros lectores para conocer y amar a los osos?
- RH: Hay un libro muy interesante, quizá demasiado técnico pero basado en un trabajo de seguimiento de osos y en el que podemos descubrir muchas cuestiones de la vida de este animal. Se llama Ecología del oso pardo en España, A.P. Clevenger, F.J. Purroy, CSIC 1991.

www.airelibre.com