APROXIMACIÓN AL PROBLEMA DE COLOCACIÓN DE TRAMPAS EN LOS TERRITORIOS OSEROS CANTÁBRICOS
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OSOS CANTÁBRICOS Y LAZOS ILEGALES
A nivel mundial muchas poblaciones de oso pardo se
enfrentan a crecientes amenazas de pérdida y fragmentación del hábitat, limitaciones
demográficas y pérdida de diversidad genética. En España, junto a Italia, Francia y
algunos países asiáticos viven las poblaciones de osos pardos más amenazadas del mundo.
La trascendencia que tendría la extinción de los osos españoles se agrava si
consideramos que son los únicos representantes puros de una de las tres líneas
evolutivas del oso pardo en Europa y de las cinco que parecen existir en el mundo.
El área de distribución de la especie se reparte en cuatro
Comunidades Autónomas: Asturias, Cantabria, Castilla y León y Galicia. Hay dos
poblaciones cantábricas de osos. La Población Occidental se extiende por Asturias,
Castilla y León y Galicia, desde los Ancares de Lugo, por el Oeste, hasta el Puerto de
Pajares, por el Este. Abarca unos 2.600 km2, sobre todo en Asturias con cerca del 70 % de
la superficie. La Población Oriental se extiende por unos 2.480 km2, desde Campoo de Suso
(Cantabria), al Este, hasta el Puerto de Vegarada (Asturias) por el Oeste. Afecta a
Castilla y León, Cantabria y Asturias. En torno al 85 % de la superficie ocupada
pertenece a Castilla y León.
La Población Occidental tiene un censo superior a los 60 osos y parece
estar iniciando su recuperación. La Población Oriental tienen 23-25 osos
(individualizados con técnicas genéticas), más del doble de machos que de hembras, un
bajísimo índice reproductor y una consanguinidad elevada.
Las dos poblaciones cantábricas de osos están separadas por 30-50 km
de distancia donde se acumulan importantes infraestructuras y
actividades humanas (minería, autopistas, carreteras, ferrocarril, pistas de esquí,
gasoducto...). Recientes estudios genéticos confirman el aislamiento genético de ambas
poblaciones a las que conviene tratar como unidades de conservación diferentes.
Los factores de amenaza más importantes son la muerte de osos causada por personas, la pérdida y fragmentación del hábitat y el escaso número de ejemplares que facilita que ocurra la extinción como resultado del azar.
Lazos ilegales
Los lazos de acero son extremadamente peligrosos para los ejemplares de oso pardo, a los que pueden causar la muerte o graves lesiones.
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El uso de los lazos tiene mucho que ver
con la lucha de los ganaderos contra el jabalí y, en menor medida, contra el ciervo.
Muchos propietarios toleran mal los daños que ambas especies causan en cultivos y prados
de siega y diente, y a pesar de que los daños son indemnizados, continúan armando lazos
en las lindes de las propiedades y en los senderos próximos. Pero los lazos también son
utilizados por furtivos que buscan la carne o el trofeo de cérvidos y jabalíes.
Actualmente es muy difícil que se armen lazos con el objetivo de atrapar osos. El
problema es que los osos quedan atrapados en los lazos dispuestos para las otras especies
citadas, en los que pueden encontrar la muerte o arrastrar secuelas (pérdida de miembros,
infecciones,...) si consiguen liberarse.
Las bajas que los lazos causan en la población de osos son
importantes. Entre 1980 y 1994, se han registrado 36 muertes de oso en la Población
Occidental, de los que 13 (36 %) murieron en lazos. En 1997, un joven macho quedó
atrapado en un lazo dispuesto para los jabalíes en el borde de un prado; pudo ser
liberado tras el aviso de unos vecinos a la Fundación Oso Pardo. En 1999, guardas de la
FOP encuentran un lugar con la vegetación destrozada donde una osa había sido atrapada
en un lazo; cerca encuentran otro lazo dispuesto para atrapar jabalíes. El oso
«Cuervo», muerto al ser capturado en el marco de un programa de radiomarcaje en Somiedo,
presentaba una vieja herida en una de sus patas debida a un lazo. En el transcurso del
programa de seguimiento de osas con crías financiado por el Ministerio de Medio Ambiente
y desarrollado en cooperación con las Comunidades Autónomas, se han detectado ejemplares
lisiados y heridos, aunque no es seguro que todos los casos se puedan atribuir a los
lazos: dos machos lisiados a los que les faltaba parte de una extremidad., un macho
con una de las patas delanteras deformada, una hembra coja de una de sus patas traseras y
otra hembra que perece llevar un lazo en su cuello.
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El problema es grave y las cifras de lazos localizados y retirados dan una idea de su magnitud. En las Reservas Regionales de caza asturianas se han retirado 1.147 lazos, en el periodo de 1993 a 1998. En solamente dos Cotos Regionales de caza de Asturias se retiraron en el mismo periodo 1.523 lazos.
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En lo que va de otoño-invierno, las patrullas de la
Fundación Oso Pardo del Alto Sil (León) y del Alto Narcea (Asturias) han retirado cerca
de 200 lazos. En ese mismo periodo de tiempo se denunció a cinco laceros en operaciones
llevadas a cabo con el SEPRONA de la Guardia Civil.
Resulta imprescindible, por tanto, contar con el apoyo humano necesario
para revisar las principales áreas oseras de manera permanente, de forma que se garantice
la ausencia de trampas que puedan generar riesgo para la vida del oso pardo.
Equipos de vigilancia
Durante varios años y con el desarrollo de los Programas
Life de la Unión Europea, varios equipos de trabajadores de las ONGs, Fundación Oso
Pardo y FAPAS, trabajaron de manera continuada en la búsqueda y erradicación de trampas
en las áreas oseras.
Ahora, parte de esos equipos han dejado de funcionar con lo que el peligro para la
conservación de los osos, es un hecho real y constante, ya que faltan recursos humanos
para la difícil tarea de búsqueda y retirada de trampas.