lunes, 2 de octubre de 2017

LIBERAN UN OSO ATRAPADO EN UNA TRAMPA DE ACERO

Una magnífica intervención de los técnicos del Parque Nacional de Abruzzos en Italia salva de la muerte a un oso atrapado en una trampa de cazadores furtivos



En la que  se da cuenta de la aparición de un oso atrapado en un cable de acero, una trampa    que se utiliza  de manera común por los cazadores furtivos también en España.

Después de un operativo técnico impecable, el oso pudo ser rescatado, pese a que como se puede apreciar  por la fotografías, el ejemplar estaba en muy malas condiciones.


OSO DE PORLEY, ASTURIAS,  Agosto de 2012


Este caso del Parque Nacional de los Abruzzos nos trae el recuerdo de un hecho parecido y ocurrido en Asturias en el año 2012, cuando aparece un oso  atrapado en un  cable de acero en la localidad de Porley en el Concejo de Cangas del Narcea en Asturias

A las 9 de la mañana,  el Seprona se pone en contacto con el FAPAS para preguntar  por el teléfono de algún responsable de la Consejería (es domingo).   Se facilita el contacto  y la Consejería pone en marcha un operativo que termina a las 5 de la tarde con  el disparo de un dardo anestésico para liberar al oso.

Mientras, vecinos,  curiosos y visitantes se acercan a ver al oso atrapado en  la trampa. Todo un espectáculo que  generó  en el animal atrapado un nivel de estrés insoportable para su corazón.
1 minuto más tarde de ser  alcanzado por  el dardo, el oso muere.

La chapuza  de rescate del oso puesta en marcha por el Gobierno de Asturias no tiene parangón. Ya no vamos  a hablar de la necropsia que se hizo al oso,  con un resultado estrambótico para evitar  responsabilidades a los técnicos del  Principado.

Pasados 5 años, los medios y capacidades del Gobierno del Principado  de Asturias son los mismos; ninguno.

Si vuelve a aparecer un oso atrapado en un lazo, no hay protocolos, ni medios. ¿Volveremos a ver una chapuza semejante a la liberación del oso de Porley?.  Seguro que sí. Luego vendrán las declaraciones y necropsias  falsas, para evitar que nunca haya ningún responsable, ni los que pusieron las trampas.


La  chapuza del procedimiento impide castigar a los presuntos culpables.