miércoles, 20 de septiembre de 2017

LOBOS, CONOCER MEJOR LO QUE QUEREMOS PROTEGER SEGUNDA PARTE

Uno de los mayores problemas en la gestión del lobo, es poder reconocer cuando un daño por ataque de lobo es real o se corresponde con  un ataque de perro.


Por experiencia, conocemos la poca  fiabilidad que hay en general con la capacidad de discernir un ataque de lobo de uno de perro  en el mundo rural.

Para cualquier propietario de ganado, la presencia de un animal muerto   se corresponde con un  ataque de lobo.  Sin embargo, hay suficiente información y trabajos de campo que ponen de manifiesto las claras diferencias  que en general existen entre un ataque de lobo y otro de perro.

También  es cierto que en la actualidad, se han generalizado algunas razas de perros que causan ataques al ganado y que las características de estas muertes son muy  similares a las que causan los lobos.

Todo ello genera una gran confusión, más cuando  por falta de experiencia, quienes han de comprobar los daños, son incapaces de discernir entre el ataque de uno u otro animal.

Las reclamaciones de los daños por parte de los ganaderos, tanto con buena como con mala fe,  generan situaciones de tensión cuando los ataques no pueden ser  identificados con claridad, lo que conllevaría a  dirimir de manera precisa, quién es  a su vez el responsable de la indemnización, las administraciones públicas, los propietarios de  los perros, o los Ayuntamientos, si se trata de perros indocumentados.  Curioso, nunca nadie reclama daños a los Ayuntamientos.

En las Comunidades Autónomas donde  hay lobos y causan daños, faltan expertos. Quizás patrullas de la Guardería Ambiental  altamente cualificadas, que identifiquen de manera clara  los daños, pues eso permite  tramitar los expedientes con certeza y evitar el constante engaño que también se produce al  achacar cualquier muerte de ganado a la acción de los lobos.

Recordemos   que su dieta alimenticia está basada  de manera muy importante  del consumo de carroña. No porque un animal doméstico haya sido comido por los lobos,  tiene que ser imprescindiblemente  un ataque.

Son muchos los frentes en los que las Administraciones deberían de trabajar para  frenar el conflicto  del lobo en  aquellos territorios  donde habita. Sin embargo, la medida  más aplicada es la que más  apoyo tiene en el medio rural; matar. Matar sin  tener en cuenta las consecuencias de  una gestión descontrolada que tal como se está comprobando en Asturias, ha llevado al incremento de daños del lobo a la ganadería doméstica.

Un nuevo capítulo de los  informes de   Caroline Waggershauser  nos aproxima a esta realidad de los daños de lobos  o perros.



Si tienes problemas para  leer el informe, pincha en el enlace:
https://www.slideshare.net/secret/7mO3wNbscnqsuL