domingo, 13 de agosto de 2017

RECUPERACIÓN DE LA MARISMA DE RUBÍN

RECUPERACIÓN DE LA MARISMA DE RUBÍN

Hace un año,  se terminaba el trabajo de recuperación de la marisma de Rubín en San Vicente de la Barquera, Cantabria


Un año después,  de la restauración de la marisma de Rubín en el estuario cántabro de san Vicente de la Barquera , el paisaje ha cambiado totalmente y el proceso de restauración del ecosistema a través de la acción intermareal está  en plena actividad.

Ayer hemos visitado la zona para comprobar su evolución. 
Lo que más destaca es que, en contra de todos los criterios que  determinados sectores han mantenido, especialmente los de Ecologistas en Acción de Cantabria de que la inundación no  acabaría con las especies invasoras, la realidad que es   ahora más que evidente, es que   de los cientos de miles de plantas de Chilca, la planta invasora más abundante en la marisma, no queda ni una, a excepción de las que germinan en los diques, ya que llegan las semillas volando desde las zonas periféricas, donde lamentablemente, aún hay miles y miles de plantas que nadie retira.

Pero la desaparición de la Chilca,  se ha producido paralelamente a la eliminación de la totalidad de eucaliptos del terreno. Era más que evidente, la salinidad del agua del mar al inundar de nuevo la marisma, era más que suficiente como para   secar toda la vegetación invasora.

Resultado, pues el que esperábamos, que con muy poco dinero conseguíamos  el trabajo de restauración. Objetivo prioritario de este proyecto, restaurar  a bajo coste, demostrando que   recuperar la naturaleza no es cuestión de montarse negocios millonarios.


El terreno, con la vegetación seca y una inundación total, es  un año después un terreno que comienza un nuevo ciclo biológico. La presencia de peces  de mar va asociada a  fauna  que los consumen, cormoranes, garzas. Anátidas, martines pescadores y aves limícolas   utilizan ya el nuevo espacio intermareal.
Pero uno de los aspectos  que más interesaban al FAPAS era la restauración de este ecosistema para ser utilizado  en el marco del trabajo de recuperación del águila pescadora, una especie presente en el estuario de manera ocasional  en los periodos de invernada y paso migratorio.
La instalación de nidos artificiales ya tiene su primer objetivo alcanzado, fijar ejemplares a estas estructuras.  Desde hace semanas, un ejemplar  está vinculado a uno de estos nidos que utiliza como posadero para comer los peces que captura en el estuario.
Un paso más para  conseguir el objetivo de que la especie vuelva a reproducirse en la costa cantábrica.