jueves, 10 de agosto de 2017

CÓMO DEVOLVER A LAS ABEJAS A LA NATURALEZA…. Porque este es en realidad nuestro gran RETO



Por lo tanto, no se trata solo de favorecer la apicultura, especialmente la de montaña. Tampoco podemos ser tan ilusos, e intentar pretender que nuestras estaciones de polinización sean para toda la vida, suplantado con ello la estrategia natural de dispersión de las abejas en la naturaleza.


Foto: enjambre recién salido de uno de nuestros colmenares.

Por lo tanto, lo que de verdad tenemos que conseguir es que los ecosistemas de montaña que nos interesa proteger, vuelvan a tener colonias de abejas silvestres en libertad, tal como sucedió durante cientos de miles de años en estos territorios, hasta hace muy pocas décadas.

¿CUÁL ES EL PROBLEMA?

Pie de foto: abeja pecoreando en una flor de centaura

La aparición de enfermedades y parásitos ha colapsado a este insecto que literalmente ha sido exterminado de sus hábitats naturales. Desde hace unos 15 años, FAPAS trata de entender mejor los mecanismos por los cuales sería posible recuperar a este insecto polinizador, ya que cada vez tenemos más claro que todo el mundo piensa en la apicultura, pero no en las abejas.

Administraciones y apicultores tienen como objetivo prioritario a la apicultura, por el importe recurso económico que representa. Pero en realidad, muy pocas iniciativas están orientadas a favorecer la recuperación de la abeja silvestre en su medio natural.

Lamentablemente, la situación ha llegado a ser tan dramática que nos hace sospechar de la existencia de un interés real, por potenciar la exclusiva presencia de abejas en colmenas artificiales, totalmente dependientes de los productos químicos y de las estrictas normativas sanitarias para su supervivencia.

Nos encontramos ante un círculo vicioso: para que surjan colonias de abejas silvestres en libertad, inmunes a las enfermedades, es necesario que existan colonias sin tratar, para que con el tiempo puedan evolucionar, de manera natural, hacia situaciones de autodefensa.

Pero en realidad criamos colonias de abejas, y condicionamos permanente su supervivencia a todo tipo de tratamientos. Si prohibimos o multamos a quienes no las tengan tratadas, para evitar contagios en nuestras colmenas, nunca saldremos de ese círculo.


Foto: abejas ocupando nuestras colmenas de PVC, anti-ataques de oso

Desde FAPAS buscamos nuevas alternativas, aunque de momento tenemos que continuar trabajando con los medios tradicionales, las estaciones de polinización, aunque no desistimos, y nuevas iniciativas están en marcha.